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Música

Hits en comprimidos

Beck, Lana Del Rey y Travis brillaron en el festival Planeta Terra y dejaron a los fans con ganas de más.

Por Sandra Martínez

Después del fallido recital de Morrisey, Tecnópolis debutó finalmente como escenario para shows internacionales, tras el exitoso estreno local que realizó Las pastillas del abuelo en octubre. Entre la ubicación poco tentadora del predio y la entrada a precios poco accesibles, desde $600 la general, el festival Planeta Terra no alcanzó a llenar el predio, -con capacidad para 12.000 personas- pese al interesante line up encabezado por Beck, Lana Del Rey en su primera visita a nuestro país, y Travis. Pero los que realizaron el esfuerzo fueron sobradamente compensados.

La tarde calurosa pedía un evento al aire libre, pero hubo que hacer acopio de valor y encerrarse en el estadio cubierto, donde solo el público más joven llegó puntualmente a las 17 para ver las primeras bandas. La apertura estuvo a cargo de Baltasar Comotto, violero de Spinetta y el Indio Solari seguido por el primer grupo internacional de la jornada, los Palma Violet, cuarteto londinense que coronó su primera vez en Buenos Aires con buena respuesta del público a su mezcla de punk y garage.

De vuelta a los representantes locales, UN, la poco conocida banda de los ex Victoria Mil Miguel Castro y Leonardo Santos, dejó paso a El mató a un policía motorizado. Los platenses reafirmaron con esta presentación el gran año que está viviendo la banda, con el lanzamiento de su disco Dinastía Scorpio, y una gira internacional. Su mix de temas nuevos y clásicos  –Chica de oro, Mujeres bellas y fuertes, Día del huracán y Mi próximo movimiento, entre otras- le puso onda a un predio que recién comenzaba a poblarse.

A El mató siguió otra banda que está viviendo un gran momento: Onda Vaga llenó un Luna Park en agosto y completaron una exitosa gira por Europa y Japón, donde son furor. La Big Band del folk local copó el escenario con una decena de músicos, incluyendo a Alvi Singer como invitado especial y con el ritmo bailable de Cuadradito, Continente de perlas, Ir al baile y El experimento convocaron a muchos de los que todavía hacían tiempo en el jardín del predio.

Tras un intervalo, que la mayoría aprovechó para pasear por el salón anexo y comer falafel acompañado con cerveza artesal (propuesta gastronómica atípica para el ambiente recitalero) comenzaron los protagonistas de la noche con Travis. Paradójicamente el grupo escocés no es tan conocido como sus sucesores Coldplay, Keane o Snow Patrol, pero funcionan perfecto en el formato festival, con una presentación breve y plagada de hits. Closer, Side, Sing y Why Does It Always Rain on Me? son lo suficientemente radiales como para que pudieran corearlos aún los espectadores que estaban en el lugar para ver otras bandas, y el resto de los temas, como Writing to Reach You, Driftwood y Love Will Come Through fueron adecuadamente elegidos para complacer al target presente con su amable pop rock.

Por fin llegó el turno de Lana Del Rey. La bella neoyorkina alcanzó el éxito gracias al boom del video de su primer single en You Tube y tiene un sólido fandom, pero también fue muy criticada en sus primeras presentaciones en vivo, con lo que para muchos este era el momento más esperado y para otros tantos, la gran incógnita de la noche. Su presencia -esa mezcla de diva hollywoodense de los 30 y Galadriel hippie de los sesenta- desató el furor de las numerosas chicas coronadas con vinchas de flores que gritaban extasiadas frente a su ídola. Pero Lana mostró ser mucho más que material de videoclip instagramero, y desgranó cada canción con voz perfecta y actitud entre sensual y tímida. Apenas terminó la primera canción, Cola, bajó del escenario para firmar autógrafos, aceptar regalos y darse un piquito con una fan que despertó la envidia de los espectadores masculinos y femeninos. Tras las infaltables Blue Jeans y Born to Die, los videos de Carmen, Young and Beautiful y Ride se veían en la pantalla que gobernaba la escena, mientras ella cantaba y se paseaba descalza de punta a punta del escenario. Al terminar con los mega hits Summertime Sadness y Video Games, Lana explicó en perfecto castellano “tengo más canciones” (ejem… no muchas) “pero solo hay tiempo para una más” y cerró con la emotiva National Anthem. Una hora había pasado volando y ese tiempo bastó para que la joven cantante demuestre que sus dotes no son virtuales y conquiste a todos los presentes, que de buena gana hubieran escuchado el resto de su repertorio.

Parecía que la chica había sido el plato principal de la noche, cuando se retiró la mayoría de los que ocupaban el VIP. Una lástima que pasaran de Beck, porque sin dudas el suyo fue el gran show del festival, en el que además sus seguidores se vieron beneficiados cuando la organización abrió el sector abandonado del VIP para que todos pudieran ingresar. Era medianoche clavada cuando el californiano arrancó bien arriba con Devil´s Haircut y no paró de cantar, bailar y ponerle una onda increíble a la hora y media que estuvo tocando. A la locura general de Loser y Qué Onda Güero opuso momentos intimistas con The Golden Age y Lost Cause, prácticamente tirado en el piso. Y aunque tiene un nutrido arsenal de canciones propias para elegir, no se privó de meter covers como Tainted Love o Billie Jean. Rock, funk, blues, rap, se paseó en todos con soltura, secundado por una gran banda a la que abrazó afectuosamente cuando los últimos acordes de Where It’s At cerraron lo que fue uno de los grandes recitales del añoy una noche de sorpresas, calor y buena música.

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