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Moda

Hecho en Argentina

Un grupo de diseñadores emergentes argentinos participó en una exhibición de la London Fashion Week.

Por María Paula Bandera

El asado y el locro, el tango y la chacarera. Es fácil reconocer el ADN argentino en rubros como la gastronomía o la música, pero en otro terrenos como el del diseño, la tarea se dificulta. Sin embargo, hay materias primas, texturas y técnicas propias de la moda nacional que contribuyen a definir un estilo argento. De a poco pero sin pausa, ese “argentinian style” sale del closet nacional y se luce en las pasarelas de las semanas de la moda más importantes del mundo. Este año, por ejemplo, 16 diseñadores -firmas de indumentaria, calzado, accesorio y joyería-  de sangre blanca y celeste presentaron sus creaciones en el International Fashion Showcase, una exhibición dedicada al diseño emergente que se realiza en el marco de la Semana de la Moda de Londres. Incluso algunas experiencias en tierras foráneas ya pueden señalarse como un clásico, tal como sucede con la Semana de la Moda de Nueva York. Por iniciativa del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, las creaciones de veinte diseñadores argentinos representaron al país en cuatro ediciones (2009, 2010, 2011 y 2013).?Pero más allá del show y el glam de las pasarelas, de 2003 a esta parte alrededor de 300 empresarios nacionales se presentaron en ferias de negocios como Pure London y Milano Vende Moda para comercializar prendas “made in Argentina” en el exterior.?Este desembarco en latitudes lejanas exige reflexionar sobre un aspecto clave, ¿de qué hablamos cuando hablamos de diseño nacional?

La argentinidad al palo

La pregunta que cierra el último párrafo es la que guió la investigación “Mapa de Diseño”, desarrollada por El Observatorio de Tendencias del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Después de entrevistar a más de 200 diseñadores distribuidos en 19 provincias, concluyeron que en diseño de indumentaria, el ADN argentino se caracteriza por su heterogeneidad. “La identidad se vislumbra en la diversidad de orígenes, tradiciones y saberes culturales que se plasman en la manera de construir las piezas, sus texturas y simbologías”, explica Sebastián Rodríguez, diseñador de Indumentaria y co-autor del libro “INTI. Mapa de Diseño, 101 diseñadores de autor”.?Susana Saulquin, socióloga experta en moda, coincide: “Nuestra identidad es la diversidad, pero esa diferencia tiene un hilo conductor que es el estar ligados a la tierra y a los materiales autóctonos”. ?Como ejemplo vale citar los casos de Kalu Gryb, la firma de la diseñadora chaqueña Carla Gryb, que presentó en Londres una colección confeccionada con tejidos de algodón de Inimbo, una cooperativa del Chaco, y de Gonzalo Villamax, que también utiliza el algodón oriundo de su provincia natal, Tucumán, para elaborar las prendas de sus colecciones.?Más allá del gusto personal de cada diseñador, en muchos casos esa  búsqueda del material autóctono es el resultado de una historia con final feliz. Es que Argentina no se distingue por la buena calidad de sus géneros y, tras la devaluación de 2001, las importaciones se hicieron cada vez más difíciles de costear. Pero eso no amedrentó a nuestros diseñadores que, fieles a ese espíritu del “lo atamos con alambre”, convirtieron la carencia en virtud y se lanzaron a la experimentación. ?“Los diseñadores argentinos se adiestraron en mezclar materiales para generar nuevos. Recuerdo, por ejemplo, que Nadine Zlotogora hacía nervaduras en las telas para enriquecerlas”, rememora Saulquin. ?Un referente obligado en cuanto al mix de texturas es Marcelo Senra. En sus colecciones las lanas y cueros se combinan con satenes y gasas para dar nueva vida a los materiales. Otro exponente es Martín Churba, que transforma los textiles cambiándoles su aspecto de manera rotunda.?Es probable que esta capacidad de enfrentar con éxito realidades desfavorables esté en el gen de los diseñadores argentinos y sea una de las cualidades más reconocidas en el exterior. ?“El diseño argentino se caracteriza sobre todo por la tenacidad frente a las distintas situaciones que fue atravesando nuestro país. Lo importante es poder resistir las crisis y crear oportunidades aún en los escenarios más adversos”, señala la directora de Contenidos del BAFWEEK, KiKa Tarelli. Como la encarnación viviente del mito del Ave Fénix, los creadores argentinos están acostumbrados a ponerle el pecho a las balas y salir airosos de la batalla, “hay una cualidad presente en la generación del diseño de autor y es la habilidad para resolver situaciones adversas, como por ejemplo, llevar adelante una colección con escasa diversidad de materiales y recurrir a materiales del entorno de uno”, afirma la diseñadora Carla Gryb.?Pero para identificar el sello argentino es necesario no caer en la trampa de reconocer como nacional sólo aquellos diseños que navegan entre lo folk y lo autóctono, ya que la argentinidad va más allá de los ponchos y el chiripá. Las materias primas, las texturas, las formas, se reinterpretan para dar lugar a diseños contemporáneos capaces de insertarse en el mercado fashion internacional. Mariana Dappiano, quien participó en dos ocasiones de la Semana de la Moda de Nueva York (2011 y 2013), lo deja claro: “Si bien creo que nos diferenciamos desde la propuesta textil de colores y texturas en general, no es necesario ser autóctono para armar marca país”.

Qué ves cuando me ves
La mirada del otro es un factor clave para configurar la identidad, por eso para reflexionar en torno del diseño argentino y su ADN es necesario averiguar cómo se lo considera en el exterior.?El primer dato alentador es que a ritmo lento pero sostenido las exportaciones de prendas y accesorios de vestir crecen año tras año. En 2013 alcanzaron los 86,8 millones de dólares, un 8,2% más de lo que se exportó en 2009.?Lo que más gusta de Argentina en el extranjero son las prendas de punto, así lo evidencian las cifras, ya que el 53,7% de las ventas corresponden a ese tipo de productos.?Pero a nuestros diseños les cuesta mucho cruzar el charco. El 97% de las exportaciones queda en continente americano. Por eso, la Fundación Exportar -agencia de promoción de exportaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto- busca ampliar el horizonte para los productos made in argentina y este año incluyeron en los planes a las semanas de la moda de París y Londres, entre otras.?Si el principal baluarte nacional es la riqueza de la diversidad, hay que aclarar que, como bloque, los diseños argentinos se diferencian de los de sus hermanos latinoamericanos, sobre todo en lo que se refiere al uso del color. Los colores chillones que identifican a Brasil y a Colombia, por ejemplo, en general no tienen cabida en las pasarelas locales, donde mandan los neutros. Como dice García, “la alegría no es solo brasilera”, aunque hay que reconocer que el gigantesco vecino es considerado internacionalmente como una de las mecas del diseño de indumentaria. Hace años que los verdes y amarelos intentan posicionar a la “Sao Paulo Fashion Week” entre las semanas de la moda más importantes del mundo. Y si bien les falta mucho para alcanzar el nivel de París, Milán o Nueva York, son la referencia más fuerte del continente latinoamericano. ?La economía mete la cola en el asunto, al menos así lo entiende Mariana Dappiano. Para la diseñadora, “el posicionamiento país no ayuda para vernos como proveedores sólidos, ya que las reglas macro cambian todo el tiempo. Hoy las trabas al tipo de cambio y al ingreso de mercadería entorpecen el flujo de comercialización”. ?Pero Argentina se ganó un título que ningún otro país latinoamericano tiene: en 2005, una de sus ciudades, Buenos Aires, fue decretada por la UNESCO como “Ciudad del Diseño”, y encima tuvo el honor de ser la primera en el mundo. El comité a cargo de la selección señaló que la capital de la república logró “desarrollar una de las industrias del diseño más sanas y más productivas del continente sudamericano”.?La indumentaria nacional no tendrá su locro ni su tango, su sello es la diversidad. Porque si la Argentina es un crisol de razas, sus diseñadores de moda no son más que una muestra de ello.

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