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Territorios

Hay equipo

La última Bienal de Arte Joven dejó como resultado una camada de interesantes propuestas escénicas. Esta es la selección sub 32 del teatro argentino.

Por Sandra Martínez
Fotos: Marcelo Arias

Aunque estamos a punto de adentrarnos en el invierno, Buenos Aires vive una primavera teatral, con el circuito independiente floreciendo con los resultados de la Bienal de Arte Joven 2013-2014. Entre más de 700 proyectos presentados, el comité integrado entre otros por Maruja Bustamante, Alejandra Flechner, Javier Daulte y Karina K, realizó la selección de los siete finalistas. Tras el proceso de formación y producción, las obras se estrenaron durante el festival realizado en el Centro Cultural Konex el noviembre pasado.

Los ganadores conforman una muestra abarcativa de géneros y disciplinas, obras que nacieron en muchos casos en los pasillos y aulas de distintas escuelas y talleres, y llevan en sus situaciones personales, lecturas reveladoras, trabajo en equipo, alguna imagen disparadora, cuestionamientos sobre el espíritu mismo del teatro. Y ahora se lucen en la cartelera porteña, en un circuito de salas pequeñas en Abasto y otras zonas de la ciudad, donde el éxito de público posibilitó extender el plazo original de exhibición hasta fines de junio y quizás incluso más allá de esa nueva fecha pautada.

Sin duda, una de las partes más importantes de todo el proceso que implica la Bienal, fue el período de producción, donde un equipo de figuras como Rafael Spregelburg, Vivi Tellas, Ana Frenkel y Leticia Manzur participó en la formación de los proyectos ganadores. La tutoría se rebeló esencial para el trabajo de estos jóvenes artistas. “El proceso de tutoría para nosotros fue fundamental”, afirman Juan Coulasso, director de Chintia interminable, y el equipo de la obra. “Teníamos una cantidad infinita de material que habíamos producido en casi dos años de investigación y la mirada de Carlos Casella nos ayudó a organizar y sintetizar toda esa información, algo que es sumamente importante sobre todo en las instancias finales de los procesos creativos”. Sofía Wilhelmi, responsable de Baby Call, cuenta que el respaldo de Alejandro Casavalle la animó a probar cosas que tal vez no se hubiera animado a experimentar. En todos los casos, es patente la gratitud con estos “directores técnicos”, cuya participación aportó seguridad, una mirada externa refrescante y una guía afectuosa.

Oportunidades y desafíos
La Bienal es, ante todo, un espacio de oportunidades únicas, sobre todo para los géneros que encuentran más dificultades en desarrollarse como producciones independientes. Florencia Diácono, directora del musical Reset, siente que “la Bienal apostó sin los prejuicios naturales que genera el musical. Eso tuvo un gran valor para nosotros. Es un género que cada día va ganando lugar y se va a hacer más propio cuando las propuestas sean más cercanas a nosotros”.

Además, a la hora de producir una obra, hay factores que exceden la capacidad artística pero que muchas veces son determinantes para lograr el estreno. El financiamiento y la difusión son dos ventajas importantes que ofrece el certamen. “Para nosotros, ganar la Bienal implicó cierta tranquilidad económica”, explica Nahuel Cano, director de Todos mis miedos. “Poder pagar a los actores durante el período de ensayos, por ejemplo, es muy difícil de lograr si uno no cuenta con una financiación importante para la realización del espectáculo”. La gente de Chintia interminable encontró también en ese apoyo un estímulo extra: “Hay una especie de compromiso profesional que se genera en el hecho de absorber un dinero que podría corresponderle a otros y que por efecto del azar o del destino, terminó por recaer en nuestras manos. Ese dinero nos otorgó una enorme responsabilidad: la de ofrecer un buen espectáculo”, aseguran.

Al sueño cumplido de ver la obra propia en cartelera, con el foco de atención extra que otorga ser uno de los elegidos de la Bienal, se sumaron también enriquecedores intercambios. “Participar de la Bienal no solo me permitió llevar adelante mi proyecto, cosa que aún hoy me resulta de una satisfacción impensada, sino que me permitió poder generar una época de intercambio”, dice Martín Slipak, director de Relato íntimo de un hombre nuevo. “No solo con los otros elegidos de la Bienal, sino también con el equipo de mi obra, con el jurado integrado por directores a quienes les tuve que mostrar mi pensamiento y mi idea con respecto a cuestiones del teatro y de mi obra concretamente y acercamiento al público. Cada semana es intercambiar mensajes con gente que vio la obra y tiene ganas de generar algún tipo de actividad con respecto al proyecto, ya sean notas, charlas o llevar alumnos de distintas disciplinas a ver la obra. Ese intercambio es puramente satisfactorio y productivo”. Un sentimiento que también comparten Ramiro Cortez y Federico Fontan, elegidos por su obra de danza Los cuerpos: “hubo un fuerte intercambio entre los bienalistas, conocimos muchos artistas inquietos con quienes compartir experiencias y enriquecernos con sus propuestas. Por esto, el balance después de atravesar La Bienal es muy positivo y es mucho lo que nos llevamos con nosotros como artistas para continuar creando, explorando y descubriendo”.

Claro que los desafíos también están presentes. Para el equipo que dirige e interpreta el espectáculo Moralamoralinmoral de danza teatro, conformado por Brenda Carlini, Agustina Fitzsimons, Milva Leonardi y Marta Salinas, ser elegidos en la Bienal “supone seguir reflexionando en torno a la escena actual y su retribución a la comunidad. Supone apostar a la construcción constante con base en la grupalidad para enriquecer las producciones artísticas. Supone seguir trabajando en el tiempo para valorizar lo producido”.

Bienal Arte Joven“Estos espacios son complejos en tanto que uno empieza a formar parte de discursos que lo exceden, a los cuáles quizás no pertenece, discursos no explícitos. La idea que se tiene de juventud, de arte, lo que implica la construcción de una obra, su circulación”, agrega Nahuel Cano, mientras que Sofía Wilhelmi asegura: “Supongo que es una especie de exigencia ser ‘representante’ de la generación, pero sinceramente no me lo tome así”. Para ella, en cambio, “la mayor exigencia es que ya no cabe la oportunidad de no llegar al estreno y es mayor el deseo de llegar con la obra impecable porque ya no es solo que van a venir tus amigos”.

La escena joven
Al analizar el panorama actual del teatro joven en Buenos Aires, el dúo Cortéz-Roldán encuentra que dentro de una situación difícil, hay señales alentadoras. “Creemos que en la escena teatral joven de la ciudad se está viviendo, hace un tiempo ya, un crecimiento en cuanto a la producción de obras”, afirman. “Sucede que, al no haber tantas estructuras estatales como la Bienal, los proyectos suelen llevarse a cabo de la manera que resulte lo más económica posible, sin muchos intérpretes, ni grandes apuestas escenográficas ni de vestuario. Se ven muchas obras “chicas”, que encuentran su lugar gracias a la proliferación de salas pequeñas, atentas a este desarrollo particular del universo teatral de la ciudad. Pese a esto, abundan las propuestas interesantes”. Las chicas de Moralamoralinmoral, por su parte, señalan los peligros de cierta saturación: “Creemos que no es fácil ingresar en el circuito teatral siendo joven. Actualmente, la producción de obras es tan exacerbada que resulta de una exigencia constante lograr un producto artístico innovador e interesante, y más aún (como en nuestro caso) cuando son las primeras experiencias”.

Slipak resume la experiencia de la Bienal con gran satisfacción: “Lo que me llena de alegría y le da un nivel a la Bienal es que todas las producciones pusieron su alma y su máxima exigencia en cada proyecto. Es decir que se eligieron obras que respondían a una pulsión, una necesidad y un deseo de quienes las presentaban”. El equipo de Cinthia intermiblable agrega un deseo: “Ojalá la estructura que se conformó perdure, se amplifique y pueda darle lugar a muchos más artistas”. Sin dudas, esta selección jugó con el corazón y ya obtuvo su triunfo.

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Las obras ganadoras de la Bienal de Arte Joven de Buenos Aires 2013/14 continúan en cartelera. Los días y horarios de las funciones se pueden consultar en la web de Temporada de Estrenos, donde también se pueden reservar las entradas (generales, $80)

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