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Harturo

Sirop cerró, pero Harturo lo reemplaza en el Pasaje del Correo siguiendo su tradición de excelencia.

Por Rodolfo Reich
Foto: Jazmín Arellano

Una de cal, una de arena. De un lado, la tristeza por el cierre de Sirop. Del otro, la alegría por la apertura de Harturo, su herencia directa. Allí, al mando, está Agustina Numer (hija de Liliana Numer, quien fuera dueña y chef de Sirop) junto con dos socios, propietarios a su vez de la casa de decoración Harturo, en Recoleta.

Aprovechando el savoir faire de los nuevos socios, el espacio cambió su ambiente, con muebles maravillosos (miren esas mesas de cuero súper modernas…), grandes cuadros y objetos que dan ganas de tener en nuestra casa.

La cocina apunta directo al corazón del paladar porteño, con combinaciones simples, sabores netos y muy buen producto. Las entradas son las más juguetonas, con un tremendo foie grillado con queso de cabra ($110) o unas muy ricas mollejas con provenzal cítrica y humita ($95), además de un carpaccio de lomo, langostinos apanados en panko y más opciones. Los principales son contundentes: genial costilla de cerdo a la milanesa ($190) o un bife de chorizo a las tres pimientas con salsa de Pinot ($220). Un par de pastas, pesca del día o ribs de cerdo completan el menú. Hay que dejar lugar para el semifreddo de nueces y café con mousse de leche condensada ($75).

Inteligente carta de vinos con firma de la sommelier Agustina de Alba y cócteles diseñados por Martín Auzmendi. Menú de mediodía a $160 y un ya emblemático brunch los fines de semana. Queda claro: Harturo heredó de Sirop, pero sumó su propia personalidad y aires renovados.

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