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Territorios

Hacer, hacer, hacer

Una mirada sobre la primera edición de la Bienal de Performance de la Argentina, que se llevó a cabo del 27 de abril al 7 de junio.

Por María Luján Torralba

“La Performance es exactamente lo que inglés significa la palabra ´performance´: una ´realización´. Su definición podría ser ésta: realización pública como obra de arte, que no necesita de ninguna habilidad particular, sin otra función más que la de existir fugitivamente”, dice Arnaud Labelle-Rojoux en Grupos, movimientos, tendencias del arte contemporáneo, y así es. La experiencia por la experiencia misma que explora los sentidos y que abre la puerta a nuevos estadios de la percepción.

Todavía existen los festivales donde la creatividad seduce y provoca. Todavía existen espacios donde la vorágine cotidiana se diluye para dar lugar al color de las palabras, al sabor de la música y al lugar del tiempo, citando a Alicia Callejas. Del 27 de abril al 7 de junio se llevó a cabo por primera vez en distintas ciudades del país la Bienal de Performance de la Argentina. Siete semanas en las que más de cien artistas nacionales e internacionales provenientes de diversas disciplinas artísticas mostraron su obra en presentaciones deslumbrantes, muchas de ellas, gratuitas y accesibles para todo público.

Espacios como el Museo de Arte Contemporáneo de Mar del Plata, el Centro de Arte Experimental de UNSAM, el Museo Nacional de Bellas Artes y el Parque de la Memoria fueron wwwigos de proyectos inéditos realizados especialmente para la ocasión. El programa que incluyó actuaciones en vivo, muestras, acciones, workshops y seminarios fue un suceso multitudinario, especialmente, en el caso de las performance de artistas como Laurie Anderson, Tania Bruguera, Marta Minujín, Marina Abramovic, Mondongo y Sophie Calle, entre otros.

Aparecida al borde los años ´70, la performance tiene como base el manifiesto Le Music-hall (1913) de Marinetti el que incita a un arte nuevo, profanador de las artes del pasado, y propone un teatro de la sorpresa que provoque una relación directa con el público. Luego vinieron los futuristas rusos, Marcel Duchamp, Dadá, Arthur Cravan y sus estallidos violentos, y Kurt Schwitters, poeta fonético e inventor de la “ambientación” en los años 60. Más tarde, de norte a sur y de este a oeste, artistas provenientes de distintas ramas del arte, especialmente, las artes plásticas, han logrado que la performance explote todas, o muchas, de sus posibilidades. Algunas al borde del peligro físico, otras más obscenas y otras tantas reaccionarias a los convencionalismos, las manifestaciones artísticas de la performance siempre han permanecido en lugares alternativos y experimentales. A más de 40 años de su estallido, con mucho desarrollo de la tecnología digital en su contexto histórico, esta disciplina, continúa rompiendo los esquemas desde lo carnal y sensorial.

Hablar del futuro es una forma de hacer arte”
Dijo Laurie Anderson en su espectáculo The Language of the future, que se llevó a cabo en el teatro Ópera Allianz. La artista estadounidense de 67 años, su música y sus relatos breves fueron un viaje hipnótico guiado por su suave y magnética voz. Las velas sobre el escenario, el órgano manipulado por ella misma y la historia que recuerda (si, recuerda) cómo la memoria fue creada por una alondra, es la escena más parecida a un plácido sueño que el público pudo vivir en estos 42 días de “realización”.

Conectarse con el silencio
La rockstar de los artistas de la performance definitivamente es la artista serbia Marina Abramovic quien realizó hace cinco años la muestra El artista está presente. En aquella oportunidad, Abramovic permanecía sentada el MOMA (Museum of Modern Art) durante siete horas, todos los días. La artista miraba fijamente a quien se sentara frente a ella. Este suceso es mundialmente reconocido gracias a la viralización del video que muestra el emotivo momento en el que su ex pareja, que no veía desde hace 20 años, se sienta frente a ella.

En la Bienal presentó el Método Abramovic que consistió en un espacio, personas, el silencio y ella. La consigna era liberarse de las distracciones del mundo moderno para hacer un recorrido interior. Fanáticos de la artista hicieron fila desde las 7 A.M. en el Centro de Arte Experimental de la UNSAM.

Cuídese mucho”
Propone la artista francesa Sophie Calle en su muestra homónima que se continúa exhibiendo en el Salón de los Escudos del Centro Cultural Kirchner. “Me hubiese gustado que las cosas fuesen de otro modo. Cuídese mucho”. Y con esa frase se despidió su ex pareja por mail, y esa frase fue el puntapié para la performance que involucró a un centenar de mujeres quienes interpretaron el correo de este señor. En esta oportunidad, la coreógrafa y directora argentina, Maricel Álvarez, convocó a diferentes artistas para que interpretaran la carta con el propósito de generar una reflexión acerca la influencia de género en la configuración de una mirada.

Poeta maldito
Los argentinos Emilio García Whebi y Gabo Ferro presentaron Lengua madre, un trabajo guiado por la literatura, la psiquis y el espíritu del escritor Antonin Artaud. Artistas que transmiten con la sangre, el sudor y las lágrimas, llevaron a cabo una performance que logró hacer crack. Los diversos paisajes que ofrecieron inspirados en la obra del artista francés fueron un desafío para los más conformistas. Lengua madre se realizó en el Centro de Arte Experimental de la UNSAM.

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