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Cine y Series

Grulla plateada de la luna

El demorado estreno en la Argentina de la última película de Hayao Miyazaki  es la excusa para repasar la carrera del gran maestro de la animación japonesa.

Por María Luján Torralba

es más fresco ese son
cuando se aleja por fin
de la campana

Haikú de Yos Buson

Cuando el pequeño Hayao cumplía sus 11 meses de edad, la Armada Imperial Japonesa realizaba el ataque a Pearl Harbor, la ofensiva militar sorpresa contra la base naval de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Cuatro años más tarde, el presidente norteamericano Harry S. Truman ordenaba los bombardeos atómicos sobre las ciudades niponas de Nagasaki e Hiroshima, suceso que dejó más de 220 mil víctimas fatales y que llevó al país oriental a rendirse frente a los Aliados. En este contexto apocalíptico y surrealista crecía el niño que se convertiría el referente indiscutido de la animación a nivel mundial.

Con la fuerza mística de la grulla, Japón asomó su pico entre las hojas secas para retomar su vuelo y continuar inspirando con su belleza a los artistas nacidos en ese suelo. El joven Hayao, ya con veinte años, comenzó a trabajar en el estudio de animación Toei donde conoció a Isao Takahata, amigo y socio hasta la actualidad. Más tarde, juntos crearon para el estudio ahora conocido como Nippon Animation las series Heidi, Marco y Ana de las tejas verdes, clásicos de los años setenta. Hayao creció artísticamente de forma exponencial y a los 37 años dirigió su primera serie Conan el niño del futuro donde presenta un futuro desbastador y melancólico influenciado por la historia de su nación.

Ilustrador de mangas (comics) y director y productor de dibujos animados, en los años ochenta, el hombre Hayao ya es Hayao Miyazaki. A mitad de esa década, fundó junto a su colega Takahata el mítico estudio de animación japonesa Studio Ghibli, que reúne a varios artistas del género. Fueron los aviones italianos homónimos que exploraban el Sahara en la Segunda Guerra que inspiraron a Miyazaki para denominar el estudio. “Soplando un nuevo viento en la industria de la animación”, decían los socios.

Laputa, el castillo en el cielo (1986) fue la primera película de Studio Ghibli donde Miyazaki participó como guionista, director y productor. Como una escalera a la luna, su carrera fue alcanzando metas cada vez más altas manteniendo siempre la delicadeza estética, las escenas oníricas protagonizadas por personajes mágicos, el mensaje positivo y superador, a pesar de las catástrofes naturales y humanas, y la belleza de su vuelo creativo. Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro (Oscar a la Mejor Película de Animación) y Ponyo y el secreto de la sirenita, El servicio de delivery de Kiki, Porco Rosso son algunas de las reconocidas obras maestras de este director, que ha recolectado premios y reconocimientos en todo el mundo.

“Los aviones son sueños bellos y malditos, esperando que el cielo los devore”, reflexiona un personaje del último film de Miyazaki, El viento se levanta que se estrena hoy en Buenos Aires. Porque el viento eleva a los aviones de papel pero también despide a los aviones kamikazes. Así como el lanzamiento de este largometraje en 2013 anunció el retiro de la profesión del ya gran hombre Hayao, que con 74 años decidió descansar para observar desde lo alto el vuelo de sus aves en el cielo con la fortaleza y fidelidad de la grulla.

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TOP 5 de las películas dirigidas por Miyazaki

No es fácil encontrar directores con una filmografía impoluta, donde no se pueda mecionar ni una sola película mala. Miyazaki es uno de ellos. Sin embargo, no todos sus trabajos alcanzan el mismo nivel de maestría y los siguientes son, por votación en la redacción de Bacanal, los cinco títulos que nadie dejaría dejar de ver.

1. La princesa Mononoke
2. Mi vecino Totoro
3. El viaje de Chihiro
4. Laputa, el castillo en el cielo
5. El increíble castillo vagabundo

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