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Wine News

Gaspar Roby

La cara, desde hace cuatro años, detrás de todos los vinos de Navarro Correas

Por Rodolfo Reich
Fotos: Juan Carlos Casas

Si a uno se le preguntase por el estereotipo del enólogo, podría imaginar a un profesional metido dentro de la bodega, entre barricas y tanques de acero, probando vinos, de bajo perfil. O caminando por la viña, para luego ir al laboratorio. Pero sería una mirada no sólo unidimensional, sino además antigua. Hoy los enólogos han evolucionado, así como lo hizo el vino. Sin dudas, claro, siguen probando vinos y caminando la viña. Pero hay mucho más detrás de su trabajo. Y esto que se verifica en las bodegas más pequeñas, cobra incluso mucha mayor importancia en las grandes, donde las improntas personales quedan a veces ocultas detrás de balances y números millonarios. Un ejemplo perfecto es el de Gaspar Roby, desde hace unos años el enólogo principal de Navarro Correas, parte del grupo Diageo. Como bien lo dice él, más que enólogo se considera “el director de operaciones” de la bodega, estando a cargo de todo lo que atañe a la producción (hasta el embotellado y lo que esto implica), viajando también por el mundo o siendo la cara principal en las presentaciones frente a la prensa. Gaspar es así símbolo de una nueva enología, una tendencia mundial que se afianzó, también, en la Argentina.

-¿Cómo llegaste a Navarro Correas?
Estudié ingeniería agrónoma, y hace quince años me fui a especializarme en enología a los Estados Unidos. Cursé en Davis, la universidad de California, y luego me quedé en el Napa Valley dando mis primeros pasos como enólogo y viticultor. Allá trabajé para varias bodegas, entre otras la de Robert Mondavi. Y en 2008, cuando Navarro comenzó el proceso de abrir su nueva bodega en Agrelo, me convocaron como director de enología. Fue la mejor excusa para volver a Mendoza.

– Un momento clave de la marca
Sin dudas. Navarro Correas tiene mucha historia, y en sus años pasaron muchas cosas importantes. Pero desde que es parte de Diageo (en 1996), se invirtió mucho. En especial, en 2003, cuando se modernizó la bodega de Godoy Cruz, que hoy tiene seis millones y medio de litros de capacidad, y donde están también las instalaciones de embotellado y de elaboración de espumantes. En ese momento se pusieron los tanques de acero, se agrandó la cava. Y el otro gran hito fue en 2006, cuando se compraron las 40 hectáreas de fincas, que luego llevó a la apertura de la bodega nueva, en Agrelo, en 2009. Allí la capacidad de fermentación es de 1.400.000 litros de vino, en exclusiva tintos. Fue un gran esfuerzo, para posicionar a la marca donde debe estar.

– Diageo es la multinacional número uno del mundo en materia de bebidas alcohólicas. A su vez, Navarro Correas es una marca con una gran tradición argentina. ¿Cómo es esa relación?
Más que positiva. Para Diageo, Navarro Correas es una marca local, y contamos con una absoluta libertad para tomar decisiones. De hecho, para mí Navarro Correas es “la” marca argentina. No solamente porque apuntamos muy fuerte al mercado local (un 70% de la producción se vende en el país), sino que además estamos creciendo en el exterior (el año pasado se duplicó la exportación con respecto a 2010) pero siempre bajo una misma mirada. No tenemos por ejemplo líneas diferenciadas de vino, una para acá y otra para allá. Y esa argentinidad la reforzamos con acciones, ahora estamos esponsoreando la obra Evita, que se está haciendo en Broadway con Elena Rogers y Ricky Martin. Pero a su vez ser parte de Diageo, y compartir sus valores, tiene grandes ventajas. La compañía tiene 82 plantas de producción en el mundo, y compartimos experiencias y perspectivas. Todo esto levanta mucho la vara con la que nos medimos, la exigencia es mucho mayor, y eso siempre es bueno.

 – No es tan común que una bodega especializada en etiquetas premium apunte tan fuerte al consumidor local…
Para nosotros, la Argentina es un mercado muy importante. El consumidor de aquí bebe vinos, entiende de vinos, y también los paga. No es un mercado sólo de volumen sino de valor. Incluso hoy se ve claramente una tendencia en el mercado. El consumo total está bajando; tal vez el vino deje de ser un consumo tan diario y habitual. Pero a su vez cada vez hay más consumidores que aprenden y saben lo que están eligiendo y quieren productos mejores, más concentrados y complejos. De algún modo, se está “premiurizando” el consumo.

 – Y Navarro Correas acompaña ese proceso.
Por supuesto. Hace menos de un año lanzamos la línea Reserva, que le sigue a Colección Privada, y es una línea que responde directamente a esta tendencia de vinos premium. Nació hace ocho meses, y ya está dando muy buenos resultados. Y ahora estamos presentando la Selección del Enólogo, un vino de $110 que cada año tendrá un corte distinto, según lo que nosotros, el equipo de enología de Navarro Correas, decida qué es lo mejor.

-¿De acuerdo con esta tendencia que ves, imaginás que en algún momento la línea Reserva pase a ser el ícono de la marca?
Creo que a eso apunta. Colección Privada seguirá siempre siendo muy importante, pero los Reserva tienen un mercado muy grande al que conquistar, como vinos que representan a su terroir, al lugar de donde vienen.

– Con estas nuevas etiquetas y con las ediciones limitadas (este año lanzaron la del Bicentenario), hoy Navarro Correas cubre todos los segmentos. ¿Cómo describís la personalidad que une a todos los productos?
Seguimos al consumidor. Pensamos en él. Ese es el secreto. Si pensás en el consumidor, y podés entregar lo que necesita, a partir de ahí se arma el sentido de lo que hacés. En nuestro caso esto se traduce en vinos modernos, de vanguardia, y que siempre están buscando dar un poco más de lo que cuestan. Es el caso de lo que estamos presentando ahora, esta Selección del Enólogo. Un vino con una textura inigualable, de un corte original y un precio muy bien ubicado.

– ¿Y habrá más novedades en los próximos tiempos?
Hemos hecho mucho en poco tiempo, ahora todo debe decantar. Igual, veo muy buenas oportunidades con el porfolio de espumantes. Sucede que nuestro core es la innovación, y los últimos lanzamientos (Selección del Enólogo, la edición del Bicentenario) lo demuestran. Así que sí, siempre habrá cosas nuevas de Navarro Correas.

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