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General

Final de fiesta: el vino en su laberinto

Con un mercado internacional y local complicado, la bebida nacional vive su encrucijada.

Es innegable: la última década fue una era dorada para la industria vitivinícola argentina. Años de bonanza que no solo le permitieron resurgir sino también conquistar mercados internacionales y ubicarse en la elite mundial del vino. Pero el escenario actual plantea varios desafíos y se aleja del ideal. Es hora de apostar a la creatividad para remontar un escenario complejo.

Encontrá la nota completa en nuestro número de agosto.

EDITORIAL. El año que bebimos en peligro
Por Javier Rombouts

En algún momento tenía que ocurrir. El crecimiento superior que mantuvo la industria del vino en los últimos 10 años debía desacelerarse. Y esto no como un estigma o fatalidad propia de los argentinos sino como parte de los ciclos económicos. Más si se tiene en cuenta el escenario global, donde la crisis que comenzó en los Estados Unidos y en Europa en 2008 aún no terminó. El boom del vino argentino no pasa por su mejor momento pero eso no implica necesariamente una debacle. De hecho, las bodegas están provistas de la tecnología y -a esta altura- de la sabiduría como para volver este momento crítico en una etapa favorable. En todo caso, lo importante es sincerarse y no esconder la situación detrás de frases hechas, el típico cassette que olvida la realidad en pos de un poco afortunado voluntarismo.

Este mes Bacanal propone acercarse sin temor a esta encrucijada en la que vive la bebida nacional. Porque desconocer o no observar el momento actual sí puede ser peligroso. Por el contrario, enfrentar la situación incluso puede resultar beneficioso tanto para las bodegas en particular como para la industria en general.

Está claro que tanto bregar por el Malbec, tanto imponerlo como marca, dio resultado. A pesar de todo, el Malbec sigue pareciendo imbatible en el mercado internacional y está posicionada como una de las cepas principales en el mundo. Mientras que el Torrontés -así como también la increíble variedad de cepas que se dan en la Argentina- asoma la cabeza tímidamente. En todo caso, es el momento de volverse creativos. Y esto corre para las bodegas, para los medios que comunican el vino y para los consumidores. Porque sería el error más grave perder el espacio obtenido, tanto de mercado como de calidad de producto. Incluso, algunos piensan que es la hora oportuna para invertir y seguir creciendo, tomando la parte de los jugadores más débiles o con menos espalda.

Aquí estamos, en un 2012, donde bebemos en peligro. Pero eso no debe medirse desde el territorio del desconsuelo sino desde la adrenalina como signo de estos tiempos. Esto último también forma parte del proceso de crecer.

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Además, en este número:

+ Vivir del aire: entrevista con Lalo Mir
+ Bicicletas,
la revolución en dos ruedas
+ Gastronomía: el nuevo Barrio Chino

… y mucho más!