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General

Fast Food Gourmet

No toda la comida rápida es chatarra. Buenos Aires explota de hamburguesas de autor, hot dogs premium, tacos, kebabs, ramen y sándwiches peruanos. La comida al paso se puso buena.

Ocurre en muchas ciudades del mundo. En Nueva York, el chef Rich Torrisi estudió en el Instituto Culinario de América, capitaneó cocinas de alta gama y giró por restaurantes con 3 estrellas Michelin como el parisino Guy Savoy antes de abrir un pequeño local, junto a su socio Mario Carbone, donde el plato estrella es un sándwich de albóndigas. En Buenos Aires, Máximo Togni fue discípulo de Dolli Irigoyen y Fernando Trocca, trabajó en el prestigioso Vadam y fue chef ejecutivo de la embajada argentina en Washington antes de inaugurar Dogg, una panchería de alta gama sobre la calle San Martín que desde su apertura, en diciembre de 2013, no para de ganarse fanáticos. En Lima, el gurú de la cocina latinoamericana Gastón Acurio acaba de decir que durante 2014 los comensales se trasladarán cada vez más de los restaurantes a los puestos en la calle o en los mercados.

¿Por qué de pronto parece que lo más estimulante y dinámico de la gastronomía está pasando en el orden de la comida rápida gourmet o la comida de estilo callejero? Sencillo, porque es la verdad. Porque hoy la ciudad en lugar de awwwarse de delis con toldo a rayas, limonada con menta y jengibre y chocotortas de autor al estilo Oui Oui -moda que tuvo su pico hace unos cinco años y que mermó bastante aunque no concluyó (siempre hay rezagados en el copy-paste), comienza a llenarse de otro tipo de negocios: en general, son pequeños locales con cocina abierta, alguna barra alta o mesa comunal, ingredientes y preparación a la vista (la frescura es la carta de presentación) y un ambiente trashy en algunos casos, medio neoyorquino a veces, siempre cosmopolita y con una aspiración de ser lo más multitarget posible, sin caerse de su pedestal de onda. Eso, generalizando. ¿Y la oferta de comida? Puede ir desde hot-dogs a la parrilla hasta arepas al estilo colombiano o venezolano, ramen, min pao (bollos de pan relleno al vapor), crepes, wraps, hamburguesas por supuesto, pero de blends premium e ingredientes novedosos, salteados al estilo mongol, fish & chips como en Irlanda, currys, sándwiches de chicharrón, tacos, anticuchos. El común denominador: que se pueda comer con la mano o bien de una manera sencilla, sin que haga falta cuchillo.

Leé la nota completa en la edición de abril de Revista Bacanal.

EDITORIAL. Rápido y sabroso.

Hay teorías en las que se afirma la nueva velocidad de las cosas. Están los que mentan las variaciones ocurridas en la medición de la Resonancia Schuman para explicar que los días son hoy más cortos. Están quienes refutan esas teorías, vale decirlo, con mucho más peso científico que los adoradores del apocalipsis inmediato. Están los que mencionan a Eistein y declaran que el tiempo, directamente, no existe, es sobre todo una percepción. Hasta los psicoanalistas se animan a esbozar una teoría que involucra a los mayores de 40 años. Como sea, no importa quién tiene razón, en todo caso no hay tiempo para discutirlo. Si el tiempo no está acelerado, los acelerados somos nosotros. Entonces, sea una, otra u otra de más allá, lo cierto es que vamos más rápido.

De esa idea de aceleración, surgieron las comidas al paso: primero no hubo tiempo para volver a almorzar en casa, después no hubo tiempo para sentarse a comer en un restaurante; por último, la solución apareció en formato para llevar. Y ahí, la comida se volvió un litro de nafta: sólo servía para poder seguir acelerando, cero disfrute. Sin embargo, en este vértigo, algo cambió. Alguien o algunos intuyeron que rápido no significa necesariamente feo. Que esa comida podía ser no sólo rica sino que, incluso, un tanto sofisticada.

Y esa idea que empezó a sobrevolar el mundo, aterrizó hace un tiempo en Buenos Aires. El resultado es una buena cantidad de lugares donde se puede comer rico, sabroso y rápido. Este nuevo fast food es, quizás, una de las grandes explosiones gastronómicas de los últimos años. Aquí y allá hay locales que ofrecen kebabs, hot dogs alta gama y hamburguesas de autor. Aquí y allá hay tacos, exquisitos sándwiches peruanos y ramen. Todo dispuesto para el acelerado de hoy. Como nosotros que vamos tan rápido que ya estamos pensando en el número de noviembre, cuando cumpliremos nuestro décimo aniversario.

Un kebab o una burguer y ya estamos en el próximo número.

 Javier Rombouts

 

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Además, en este número:

+ Entrevista con Martín Bossi.
+ Bartenders con doble vida.
+ Música:
el rock argentino del siglo XXI.

… y mucho más!

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