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Gastronomía

Estambre nocturno

Flor de una noche se abre a pocos metros del zoológico y perfuma los sentidos con música de altura, cócteles inolvidables y buena cocina.

Por Ernesto Oldenburg
Fotos: Facundo Manoukian 

Hay flores y flores. Las que embellecen los días y las que perfuman la noche. Extraña es aquella que cumple las dos funciones, quizás por eso cambie apenas de nombre. Sobre la calle Cabello, a metros del Zoológico de la ciudad, una mujer -durante los días de semana- abre su café por la mañana, donde luego da de almorzar y sirve el té por las tardes. La bella casa antigua es un lugar tranquilo, luminoso, y una magia especial sobrevuela el ambiente: se llama Flor de un Día.

Pero miércoles por medio, cuando duerme el sol, este pistilo femenino deja lugar a su estambre nocturno y sentimental. Es cuando la casa florece de música, tragos y aromas de cocina, todo enhebrado con pasión, tocado por una orquesta de talentos. Y abren las puertas como se abre un capullo, para compartir un acto de amor: esto es Flor de una Noche.         

Por eso está lleno. Casi no hay lugar para sentarse. Las mesas están más que juntas, pero no importa: la calidez humana está asegurada, gracias a la amabilidad que destila Juan Ignacio Calcaño, el anfitrión principal. Un gastronómico de raza, jefe de barra del Danzón, uno de los mejores bares de Buenos Aires. 

Equipo de primera

El éxito de este lugar se debe a lo acertado de su propuesta, reuniendo cada noche un cocinero y un bartender diferentes. Cocinero y bartender que representan la cocina y barra de los restaurantes y bares más afilados de la noche porteña. Juntos, en Flor de una Noche, despliegan su talento con total libertad.

Por los fuegos han pasado Milton Fragozo (chef creativo de Chila, parte del staff de la gran Soledad Nardelli), Fernando Gojan (jefe de partida de Goia, del Park Hyatt Buenos Aires) y Gonzalo Alvarez, head sushiman de Little Rose, de lo mejor en cocina nipona. Pero la coctelería pisa igual de fuerte: Calcaño suele recibir con Santiago “el Chiki” Rocchi, jefe de barra de Green Bamboo. La dupla volátil intercala tragos memorables, perfumados y especiados, como el magnífico gin & tonic con bayas de enebro con el que me recibieron la última noche. El clima lo sellaba la trompeta de Gonzalo Santos. El músico de La quimera del tango y Satelite Kingston soplaba a lo Chet Baker, marcando el compás junto a un guitarrista de excepción.

Cuatro largos pasos

La gastronomía -por supuesto- está a la altura del programa como eje y protagonista de esta experiencia, una de las más innovadoras de la actualidad local: que excede el encasillamiento de restaurante a puertas cerradas o el mote de pop up, porque Flor de una Noche no sigue una tendencia, sino que la inventa e impone.

La velada culinaria consiste de un amouse bouche, copa de vino, una entrada, dos principales, postre, café y agua, a 200 pesos por cabeza. Los tragos son aparte, y la carta de vinos suele ofrecer dos etiquetas elegidas para la ocasión, con dos niveles de precio.

Reciben con dips y panes caserísimos del chef invitado, que acude con asistentes, sumándose a la congregación, multitudinaria. Los menús responden cada vuelta a un estilo en particular, el que propone el cocinero de turno. Cocina creativa, argentina contemporánea, regional italiana, o de raíz japonesa, pero siempre elaborada con productos de estación. Se nota un respeto cada vez mayor por la estacionalidad de los insumos en las nuevas generaciones de chef locales. 

Entre paso y paso, la noche sabrosa avanza con interludios musicales. El salón reboza gozo, entusiasmo y satisfacción. Por eso se alarga, pero sin excesos: lo justo y necesario como para querer volver. De día y de noche también. Porque la flor es la misma. Única. 

DATOS UTILES

Dónde: Cabello 3990, Palermo.

Horario: miércoles por medio.

Reserva: indispensable. Al teléfono 4803-4846. 

Precio: menú de cuatro pasos a $200. Incluye una copa de vino (precio publicado en junio de 2012).

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