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Entrevistas

Entre el amor y el terror

Con dos películas recién estrenadas, la actriz está por terminar un 2014 repleto de cine.

Por Cecilia Castillo
Foto: Alejandra López
Producción: Andy Benegas

Aunque asegura que no es obsesiva con su imagen, está de punta en blanco. Llegada recién del gimnasio, con calzas, zapatillas y a cara lavada, la belleza no se disimula en ninguna parte de su cuerpo. Se la nota alegre, algo ansiosa y con mucha energía.

Pisando la parte de arriba de los treinta y pico, se sienta frente al espejo y se entrega a su maquilladora y amiga de toda la vida. Se relaja, pero a la vez está atenta de cada detalle. Se la nota perfeccionista, aunque intente disimularlo.

A la hora de elegir los trabajos, se toma su tiempo de análisis, tanto del guión, de los actores, y obviamente, de qué y cómo es lo que tiene que mostrar su personaje.

Y fueron estas tres cosas, las que le hicieron dar el sí al director Alejo Flah, en su ópera prima- como director y guionista- de la comedia romántica “El amor y otras historias”, que protagoniza junto a Ernesto Alterio y se estrena el 16 de este mes.

– ¿Qué fue lo que más te atrajo para aceptar la propuesta?
– Cuando mi representante me trajo el guión, lo leí y me enamoré absolutamente, y no tuve ninguna duda en querer hacerla. La comedia romántica es un género que me encanta mirar, y, hacerlo, me divertía mucho. Todo me cerraba y entusiasmaba. Al director ya lo conocía porque, si bien esta es su primera película como director, escribió series como “Vientos de Agua”, y la película “Séptimo”. Al ser él, sabía que el proyecto era súper sólido. Además es un gran director de actores, porque sabe muy bien lo que quiere que cada uno cuente.

– ¿Cómo es tu personaje?
– Mi parte es la parte más triste. La película, se filmó mitad en España y mitad acá. Todo pasa por un guión que está escribiendo el protagonista masculino (Alterio). Él, está intentando escribir una comedia romántica, mientras su vida en pareja se viene a pique. Yo, soy su mujer. Lo atrapante es que muestra el contraste entre la realidad y la ficción, dentro de la misma película.

– ¿Te pasó alguna vez que tu realidad se meta en la ficción?
– No, cuando estoy actuando dejo todo lo demás afuera. No importa si estoy bien, mal, en pareja, sola o enamorada.

– ¿Qué es el amor para vos?
– Es el centro de todo. Es lo que mueve, lo que te hace avanzar. Es, a la vez, lo más difícil y lo más importante y lindo.

– ¿Recordás tu primer amor?
– Sí, fue de una manera muy natural, con un chico de mi edad. Estaba en cuarto año del colegio, y nos enamoramos profundamente. Estuvimos como dos años juntos. Fue un novio muy importante, lo recuerdo así. Fue una linda historia de amor, porque estábamos los dos en la misma sintonía.

Nosotros y los miedos
Hace unas semanas, se estrenó Necrofobia, la primera película argentina de Terror en 3D. Es un thriller psicológico, en el que Julieta es la novia del protagonista, un sastre llamado Dante que es interpretado por Luis Machin. Como con la comedia romántica, cuando la convocaron, tampoco lo dudó. A Cardinali le encanta etambién este género.

– ¿Qué te motivó a decir que sí?
– Cuando vino la propuesta de parte del director, Daniel de la Vega, al que no conocía, lo primero que hice fue googlearlo. Y cuando entré a su web quedé fascinada. Es una página llena de sangre. El es un freak, un apasionado del género. Y eso ya me pareció emocionante. Pensé que si alguien que es tan fanático, dedica su vida a contar estas historias, entonces tiene que estar buenísimo.

– Y vos ¿a qué le tenés miedo?
– Mi gran miedo, casualmente, es a la muerte. Como el título de la película., Necrofobia. En verdad, tengo miedo a no saber qué pasa cuando uno se muere. Mi gran dilema es que no estoy segura de nada y el ser escéptica con el más allá hace que me dé un poco más de miedo. No soy una persona creyente que diga que nos vamos al cielo, aunque tampoco digo que no. Admiro a las personas que sí creen, porque tienen donde apoyarse. También, le tengo miedo a las serpientes. Y, cuando era chica, tenía miedo de que alguien se metiera por la ventana.

– Cuando el miedo te gobierna ¿podés diferenciar el peligro real del de la imaginación?
– Al principio me costaba. En una época, cuando vivía sola, tenía miedo a los espíritus. Pero lo superé porque empecé a usar más la cabeza. Soy bastante terrenal y en ese momento tenía dos opciones: o entraba en este túnel y me aterraba o me quedaba afuera. Y decidí por la segunda opción.

– ¿Cómo empezaron esos miedos?
– De ver películas. A mí el terror me fascina, pero también me deja pensando y sugestionada. Encima, en un momento viví en un edificio muy antiguo y para llegar a mi casa tenía que atravezar un pasillo muy oscuro que daba miedo. Me acuerdo, que después de ver “Sexto sentido” pensaba que iba a ver a los muertos colgando en ese pasillo…entonces corrí y me metí rápido en mi casa.

– ¿Tenés pesadillas?
– Sí, no seguido, pero tengo. Hay una que se repite mucho: me persiguen. Todo el tiempo tengo a alguien muy cerca y eso me da terror. Además, soñé muchas veces que caía en el vacío pero creo que eso es más normal.

– ¿Hacés terapia?
– Por supuesto. Amo a mi terapeuta. Parezco una fanática pero tampoco es así, no es que soy una dependiente y que lo consulto por cada paso que doy. Pero sí, es una persona que está conmigo desde hace muchos años. Ya hace 12 años que estoy con el mismo profesional. En ese espacio encontré un momento de reflexión que me gusta y lo utilizo para mi bien. Para mí la terapia es algo que, si uno sabe capitalizar y puede hacerlo, sirve muchísimo.

De Paquita a Eva Perón
A la hora de actuar, Julieta es muy bien diez felicitado. Es de las actrices que llega temprano y con la letra estudiada de principio a fin. “Soy súper responsable. Me gusta improvisar a partir de lo que sé, no de lo que no sé”, asegura y, aunque niega enojarse ni molestarse cuando le toca un compañero que trabaja de otra manera, dice sentirse más incómoda.

– ¿Tuviste algún problema con compañeros de trabajo?
– No, soy muy tranquila trabajando. Cuando acepto una propuesta hago una buena relación con las personas que me toca trabajar porque la actuación requiere de mucha intimidad. Si bien me pueden caer mejor o peor fuera del set, adentro elijo llevarme bien.

– ¿Qué tiene que tener una propuesta para que digas que sí?
– Lo primero que me tiene que gustar es la historia en su totalidad. Si no me gusta, ya no tengo nada más para pensar. El guión viene pegado a mi personaje. Me tiene que gustar lo que yo tengo que hacer. Después, me fijo con quienes voy a estar, el equipo técnico y si con el director nos llevamos bien. Pero lo principal es la historia y qué tiene que contar mi personaje. Porque si eso no me interesa alguna de esas dos cosas, ya no entro en detalles. Igual, si bien tengo el poder de elección, no tengo la varita mágica. Existieron situaciones que me gustaron de entrada pero que después no resultaron como tenían que ser. No es matemática: uno se puede equivocar y lo tiene que tomar como un aprendizaje,

¿Desde cuándo podés elegir qué hacer y qué no hacer?
– Cuando empecé a trabajar como actriz era poco selectiva porque todo me parecía un aprendizaje, todo capitalizaba como experiencia. En ese momento, hice muchas tiras seguidas y hoy no las hago. A medida que fui creciendo, fui viendo qué me gustaba más y dónde me sentía más cómoda. Empecé a seleccionar con quién me gustaba trabajar, con qué clase de actores y directores. Tengo esta posibilidad porque trabajo desde hace mucho tiempo. Si hay algo con lo que estoy contenta es que tengo el poder de elección. Eso es lo que más me gusta del paso del tiempo.

– Y si tenés que elegir entre el cine, la televisión y el teatro…
– Por como vengo trabajando estos últimos diez años, te diría que el cine. De acá a 12 años atrás, hice tres o cuatro cosas en tele y todo el resto en cine. Teatro casi nada.

– ¿Por qué elegiste el cine?
– Por la manera en que se puede crear un personaje. A diferencia de la televisión, donde te presentan un personaje que se va a escribiendo a medida que pasa la tira, con el cine y el teatro es distinto porque sabés cómo empieza y cómo termina. Y así se puede crear un personaje de otra manera. A mí me gusta más eso aunque creo que el trabajar en la tele es un entrenamiento buenísimo para cualquier actor porque se resuelve en el aquí y ahora.

– ¿Cuál es el personaje que más te gustó interpretar?
– Eva Perón en la miniserie española Cartas a Eva (Cadena TVE en 2013). Fue la segunda vez que la interpreté a Eva. La primera vez fue en teatro con China Zorrilla y Leonor Benedetto, hace siete años. Pero, la miniserie fue una propuesta totalmente distinta, y no puedo relacionar las dos experiencias.

– ¿Cómo llegaste a dar con ese papel para la versión española de Eva?
– Fue una audición, un casting cerrado para actrices. La realizó Agustín Villaronga, un director español muy importante en Europa pero poco conocido por acá. Él vino a buscar a su Eva Perón. Es muy exigente: ensayamos durante horas por un mes porque, hasta que no le dabas lo que él quería mostrar, no paraba. El guión era maravilloso. Lo que más me gustó es que lo que el personaje mostraba: una Eva distinta a la que todos conocemos. No era la Eva de la estampita sino la mujer. Lo mismo hizo con los otros dos personajes: la mujer de Franco y la madre de una comunista sentenciada a muerte. Villaronga quería mostrar cómo se llevaron estas mujeres tan opuestas en la intimidad.

– ¿Por qué creés que un personaje llegue más al público que otro?
Muchas veces, tiene que ver con la identificación. Por ejemplo, cuando me propusieron hacer Camila en Farsantes tenía dos posibilidades: el de ser una estúpida o contarlo desde el dolor de una mujer enamorada. Y elegí hacerlo desde ese lado, desde la verdad. Creo que esto fue lo que gustó, porque muchos se sintieron identificados en la desesperación que, a veces, trae el amor.

– La mayoría de los personajes que interpretás son de mujeres que sufren. Pero tus comienzos fueron otros. ¿Cómo fue que llegaste a ser Paquita de Xuxa?
– Yo era una nena, tenía 12 años y miraba el programa. Un día anunciaron que iban a hacer una audición y quise ir. Mi mamá, escéptica, me dijo que sí. Y cuando me llamaron para audicionar, se quería matar. Pero me apoyó, desde el principio, tanto ella como el resto de mi familia. Lo único que me dijo fue que si me llegaba a ir mal en el colegio, dejaba todo.

– ¿Te costó trabajar y estudiar?
– Al principio sí. Pero me volví una persona muy responsable desde chica. Mi colegio era muy exigente y yo grababa tres veces por semana con Xuxa. Es más, creo que tuve un exceso de responsabilidad.

– O sea, que al principio, tu sueño no era actuar…
– No. En ese momento yo iba, como hobbie, a danza clásica. Recién empecé a estudiar teatro dos años después de que empecé a trabajar como Paquita. No fue que a los 5 años quería ser actriz como les pasa a muchos actores.

– Si no hubieras sido actriz ¿te habrías dedicado al baile?
– Sí, me hubiese gustado estudiar danza profesionalmente. Aunque, en realidad, quería ser maestra diferencial. Me había anotado y todo pero no fui ni a la primera clase.

– Como maestra hubieras estado menos expuesta. ¿Cómo te llevás con la exposición?
– Me fui acostumbrando. Trabajo desde muy chica y nunca fue algo que me superó. Soy una persona muy reservada y tranquila. Hay cosas que me gustan y otras que no. Y a veces siento que los medios se meten en cualquier lugar, sin tener en cuenta nada ni a nadie.

Manos a la moda
Poco a poco, Cardinali está incursionando en el mundo de la moda. Su belleza hizo que, desde hace ya muchos años, sea la imagen de Clara Ibarguren. Hoy esta marca tiene una línea con el nombre de la actriz, Julieta. Y a pesar de que el diseño de indumentaria requiere mucho trabajo y esfuerzo, ella lo encuentra como un “lugar lúdico y relajado”.

– ¿Cómo surgió la idea de tu propia línea?
– Hace ya muchos años que trabajamos juntas con Clara. En su momento, ella me llamo para ser la imagen de su ropa. Nos hicimos muy amigas. Ella junto a su hija Abril Bellati, quien es actualmente mi socia, me propusieron sacar una línea de ropa. Me encantó la idea y me involucré en absolutamente todo, hasta soy mi propio maniquí. Hoy vamos por la novena temporada.

– ¿Qué te pasa cuando ves a chicas vestidas con tu ropa?
– Es muy emocionante, me encanta. Además creció mucho la marca. Empezamos con una línea de 15 artículos y ahora tiene 30. Pero no queremos pasar de ese número para que siga teniendo esa identidad.

– ¿Te preocupa la imagen?
– Me cuido, pero no soy una obsesiva de la imagen. Nunca me hice nada, ni me lo haría. Es más, creo que hay que escaparle a todo lo que sea invasivo e intentar no involucrarse con la estigmatización que hacen los medios de la mujer. Cómo debe ser y qué debe tener o no tener.

– ¿Cómo sos como mujer?
– Un rasgo que me puede caracterizar es que soy muy casera. Me gusta estar en casa con mi familia y mis amigos. Soy muy del núcleo para adentro: tengo pocas amigas con las que estoy mucho. Además, soy una persona tranquila, que no le gusta exponerse. Y después, un poco de todo: malhumorada y alegre, soy bastante de polos opuestos.

¿Y cómo mamá?
– Ser mamá fue el paso más importante y maravilloso de mi vida. Es lo que le da sentido a todo y repercute en tu profesión. Si antes era selectiva a la hora de decidir dónde trabajar, hoy lo soy más porque mi tiempo vale más porque está Charo, mi hija.

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