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Cine y Series

Entre birras

La bella Olivia Wilde protagoniza una comedia ligera sobre la delicada línea que divide la amistad de la atracción.

Por Sandra Martínez, especial desde Mar del Plata.

El Neorrealismo Digital, también conocido como “mumblecore”, es el último movimiento cinematográfico. Heredero de ciertas pautas del Dogma -el bajo presupuesto, los actores desconocidos, los planos cámara en mano, la fotografía naturalista- pero sin sus pautas más extremas, es, en el fondo, el resultado de la ecuación “jóvenes realizadores + difusión vía internet”.   El género tiene sus directores estrella y entre ellos se encuentra Joe Swanberg, figura recurrente del Festival de Cine de Mar de Plata que ahora se suma a la Competencia Internacional con su último film, Drinking Buddies. Lo cierto es que con su casting de figuras conocidas la película es la más comercial de las presentadas en esa sección del festival y marca un salto al mainstream de Swanberg.

Ambientada en una  pequeña cervecería semi industrial –que quizás por proximidad recuerda un poco a la local Antares- dos compañeros de trabajo comienzan a desarrollar, entre chistes laborales y tardes de after office con un poco de alcohol en sangre, una de esas relaciones donde poco a poco las líneas de la amistad se desdibujan y la atracción empieza a hacerse palpable. El problema es que ambos están en pareja, aunque sus medias naranjas también tienen sus propias dudas y conflictos. La trama se va desenredando sin grandes conflictos, fluyendo entre buenos diálogos actuados con una naturalidad sorprendente, entre gestos íntimos y silencios incómodos, entre avances e histeriqueos.

Olivia Wilde, cuya belleza perfecta pero nada frágil la colocó a la cabeza de varios hits de acción como Tron o In Time, encuentra aquí la oportunidad de mostrar sus dotes para la comedia y tiene una excelente química con Jake Johson, mientras que Anna Kendricks, que es una gran candidata para nueva reina del humor cinematográfico, cambia de rol para ofrecer una interpretación seria y delicada. El resultado de este combo es una refrescante comedia romántica que esquiva los clichés del género.

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