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Música

Emperatriz del espacio

La soprano Sarah Brightman aterrizó en Buenos Aires con un show impactante sostenido por su increíble voz.

Por Gisela Etlis
Foto: cortesía Beto Landoni

El viaje comenzó pasadas las 9 de la noche, cuando a través de las luces de una gran pantalla se pudo ver la silueta de Sarah Brightman sobre una tarima, con un vestido largo color cobre, y una tiara adornando su pelo. Una imagen imponente, pero que no supera el shock de su ligera voz.

La soprano famosa por sus tres octavas en el rango de su voz y por enamorar al mundo en espectáculos como El fantasma de la Ópera o presentaciones en los Juegos Olímpicos de Barcelona y Beijin, aterrizó con su nave espacial en el Luna Park y recibió a su público con Angel, tema de su último trabajo.

“Buenas noches damas y caballeros, bienvenidos a Dramchaser”, dijo Sarah con su acento natal británico y presentó a los argentinos el disco que, desde junio, la llevó a recorrer gran parte de China, Corea del Sur, Japón, Estados Unidos y América Latina.

Cantó One Day Like This y Glósoli, también de Dramchaser, mientras la pantalla detras de su figura pasaba imágenes del espacio, los planetas en movimiento al ritmo de su voz y el cielo en el amanecer. El efecto visual 3D logrado, sumado a las luces que salían de sus vestidos con piedras, crearon el clima perfecto para introducirse en un viaje en el que el motor era, sin dudas, la espectacular voz de Sarah.

Acompañada por cuatro músicos y dos bailarinas que pasaban entre tema y tema, la soprano se vistió de blanco y cantó Hijo de la luna en español y luego le tocó el turno a Beautiful Day con una tormenta de rayos de fondo. Brightman tuvo una decena de cambios de vestuario y, en uno de ellos, vestida de blanco, la tarima la subió unos metros aunque las luces blancas no dejaban verla. Daba la sensación de estar viendo a una reina flotando entre estalactitas de hielo.

Ya hacia el final del primer acto, la piel de los porteños se erizó con Canción della terra, en la que Sarah tuvo el apoyo del tenor suizo Erkan Akin. Ambos se llevaron los aplausos de pié. Pero antes de los 20 minutos en los que el público aprovechó para ir al baño o salir a fumar, la emoción a flor de piel volvió con Nessun Dorma.

Después del receso, Closer, Breath Me, Figlio perduto, Kaze, Phantom of The Opera y Time To Say Goodbay, tema que  ha compartido en varios escenarios con el reconocido tenor italiano Andrea Boccelli y esta vez, entonó junto a Akin, dieron forma al segundo acto más ovacionado aún que el primero.

El concepto espacial que Brightman eligió para su Dreamchaser Tour es la antesala de su próximo objetivo: ser la primera artista profesional en cantar desde el espacio, ya que será parte de un equipo de tres personas que viajarán a la Estación Espacial Internacional a bordo de un cohete Soyuz, en la ISS que orbitará la tierra 16 veces al día.

La noche terminó con gritos y aplausos por las interpretaciones de Venus and Mars y Question of Honor, luego de más de dos horas en su primer show de Buenos Aires. Recibió regalos de sus fans y terminó como la verdadera emperatriz de la música classical crossover.