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Música

Emoción clásica y moderna

El mandolinista israelí Avi Avital brindó un concierto extraordinario con un repertorio que incluyó a Bach, Vivaldi, Bartock y Piazzolla.

Por María Luján Torralba
Fotos cortesía de Pablo Carrera Oser

Afuera, la noche era fría y lluviosa. Adentro, sucedía un concierto exquisito y mágico de la mano del músico israelí Avi Avital. El pasado sábado 1 de noviembre, el proyecto Yellow Lounge Argentina cautivó al público en el Centro de Arte Experimental de la UNSAM (Universidad Nacional de San Martín) en un evento magnífico.

El espacio fabril y las sofisticadas estructuras lumínicas presentaban un contraste seductor. El enorme galpón que en algún momento fue una subestación eléctrica de la antigua Italo-Argentina ubicada en el barrio de Almagro, le brindó al show un ambiente onírico. Las elegantes proyecciones de la VJ Gisela Faure y la exótica fusión de la música clásica – electrónica del DJ, compositor y productor artístico Sebastián Verea, completaban un maridaje perfecto para vivir una experiencia multisensorial.

Eran las 9:00 y gran parte del público ya estaba dentro. En las mesas había grupos de amigos y parejas tomando gaseosas. Delante de ellas, una gran alfombra con almohadones rojos donde la gente se sentó de la manera más cómoda posible. En el escenario, sillas, partituras y micrófonos. Silencio. Apagón. Entraron ellos vestidos de negro. Comenzaron las primeras notas y los sonidos conquistaron el lugar. Las melodías de las cuerdas eran hilos de una trama circundante que invitaban a los espectadores a su propia travesía mística. Avi Avital con su mandolina, el Cuarteto Petrus y el contrabajista Luis Tauriello atraparon todos los sentidos de las más de 700 personas presentes.

En el primer bloque del concierto, el artista ganador del un premio Grammy como mejor solista instrumental basó su repertorio en temas folck y tradicionales judíos y balcánicos. Fue en el primer solo de mandolina cuando se afirmó por completo la conexión entre Avi Avital y el público. El movimiento apasionado de las cuerdas fue tan hipnótico como el mismo joven que las manipulaba. Luego, continuaron interpretando las piezas todos los músicos juntos. La fuerza de los artistas hacía parecer que las líneas danzantes, proyectadas en los lienzos que colgaban sobre ellos, brotaban de los propios instrumentos. Después de cinco temas, finalizó la primera parte. Aplausos.

Clasica y moderna
El proyecto Yellow Lounge nació en Berlín hace ocho años, con el objetivo de actualizar la música clásica en su forma y contenido para ofrecerla a nuevas jóvenes audiencias en espacios no tradicionales. En esta oportunidad, Yellow Lounge realizó la alianza estratégica entre la UNSAM y Deutsche Grammophon, el sello discográfico de música clásica más importante del mundo.

En el intervalo, la energía se distendió pero regresaron las proyecciones y el DJ set. Gisela Faure trabajó en una puesta visual alejada de lo convencional pero, al mismo tiempo, orgánica y moderna. Por eso, tomó elementos de la naturaleza y los mezcló con motion graphics. “En lo personal fue una experiencia totalmente nueva, desde la propuesta artística hasta la locación y el público. El nivel de contemplación que había en el lugar por parte de todos los que estábamos ahí fue muy elevado”, manisfestó Faure.

Se bajaron las luces que anunciaban el comienzo del segundo bloque. “Johann Sebastian Bach”, dijo Avital y la magia se encendió otra vez. El brillante amanecer entre nubes proyectado contrastaba con la lluvia de afuera. El Cuarteto Petrus se lució más aún y el mandolinista cerraba los ojos para disfrutarlo. Esta parte fue más clásica que la anterior. Era imposible no dejar que las anotas penetraran por las venas al mismo tiempo que la emoción poblaba el espacio. “Fuga y misterio de Piazzolla”, dijo Avital y ya no se le podía pedir más. Comenzó la mandolina con las primeras notas que hicieron poner la piel de gallina. Los instrumentos se sumaron de a uno recorriendo las fibras más íntimas. Eran seis músicos pero parecían miles. Placer y éxtasis se fusionaron cuando la canción llegaba a su fin. La gente aplaudió de pie. Ovación y más aplausos. El espectáculo claramente cubrió todas las expectativas del público.

La intersección entre la música clásica y la popular fue el objetivo que guió el criterio de la selección del repertorio del artista. En su mayoría los autores elegidos han compuesto obras clásicas influenciados por la música tradicional de su cultura. “Bartok es un gran ejemplo de alguien que recoge las melodías populares de pastores en los Balcanes rurales y, luego, las reestructura en piezas de su autoría que todos conocemos. Así también lo han hecho los otros compositores de mi repertorio: De Falla para la música española, Bloch para la música judía, Tsintsadze para la música georgiana y, por supuesto, Fuga y Mistero de Piazzolla, otro ejemplo perfecto de cómo Piazzolla tomó el tango argentino y lo moldeó en una composición barroca que se puede identificar con Bach en la Fuga”, expresó Avi Avital para revista Bacanal.

Como broche final de una velada encantadora, Vivaldi. Más y más aplausos. Avi Avital también estaba emocionado, sacaba fotos y hablaba con el público. La felicidad era compartida. Si bien el músico ha recorrido diferentes Yellow Lounge alrededor del mundo, declaró que esta noche fue particularmente extraordinaria debido al espacio inspirador, el gran talento de Gisela Faure y de Sebastián Verea y la mágica puesta de luces que crearon un ambiente muy especial.

Avital concluyó: “Yellow Lounge rompe algunos códigos de los conciertos de música clásica y eso permite acercar al público con el artista y hacerlos sentir que comparten la experiencia juntos. La música en sí no caduca. El concierto de Bach fue escrito hace 300 años pero sigue vigente y lo será por siempre. La puesta de Yellow Lounge le da a la música una dimensión innovadora. Es un puente entre la música inmortal y nuestro presente.”

Más tarde, Carlos Ruta, rector de la UNSAM le entregó el diploma de Profesor Honorífico de la universidad. Aunque el público le pide “otra”, el show ya finalizó. La energía se vuelve a descomprimir y, afuera, el clima hostil espera a un público satisfecho y pleno.

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