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Cine y Series

El viaje de Philomena

Detrás de un drama basado en hechos reales se esconde una road movie de humor sutil.

Por Sandra Martínez

Las apariencias engañanan y el caso de Philomena es un claro ejemplo. Afiche poco atractivo. Argumento resumido: Philomena es una adolescente embarazada a la que obligan a dar a luz escondida en un convento irlandés, donde vive prácticamente en condiciones de esclavitud. Las monjas del lugar se encargan de dar al bebé en adopción –por no decir de venderlo- a una pareja de ricos estadounidenses. Muchos años después, ya adulta, la madre emprenderá un viaje para reencontrarse con su hijo perdido.

Sin duda, están presentes todos los elementos de un dramón lacrimógeno. Y sin embargo, Philomena es triste pero en su punto justo, es una comedia sutil; una road movie con dos compañeros de viaje particulares: una enfermera irlandesa de espíritu indomable y un periodista deprimido siguiendo una gran historia que promete resucitar su carrera pero, como suele pasar en estos casos, termina por cambiar su mirada.

Los hechos fueron ficcionalizados casi violentamente para lograr una historia atractiva y narrable en términos cinematográficos –para dar un ejemplo, la Philomena real nunca viajó a Estados Unidos- pero las partes que tratan sobre la áspera participación de la Iglesia en las vidas de los personajes sí son fieles a la verdad y quizás por eso la película ofendió la sensibilidad de los católicos recalcitrantes.

Judy Dench es tan maravillosa que con la misma gracia da vida a la fría y poderosa M de la última saga de James Bond como a la tímida Philomena. Y la combinación con la performance de Steve Coogan en el rol de su mordaz acompañante produce la chispa que da química a la historia. Mientras el corazón amable y bien predispuesto al perdón de la protagonista es un anzuelo para la empatía, la indignación del periodista ante los hechos que va descubriendo también canalizan los sentimientos del público.

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