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Música

El tango vivo

Se puede ser tanguero sin vestirse anacrónicamente: eso piensa Natalia Lopópolo desde esa vanguardia tanguera que seduce a todas las generaciones con estilo descontracturado.

Por Gisela Etlis
Fotos: Jazmín Arellano

“¿Y por qué con el alma en pedazos, me abrazo a tus brazos si no me querés?”, canta Natalia Lopópolo, apellido tano que lleva con orgullo, y en los casi cuatro minutos que dura el tema de Luciano Leocata y Abel Aznar, cualquiera puede darse cuenta de que el tango no está muerto. Porque Natalia tiene una voz expresiva y con esa expresión derrama su pasión por un género que los argentinos llevan en la sangre y que tiene para rato en las calles de Buenos Aires.

Mamita es su primer disco, aunque hace 16 años que vive de cantar en bares y restaurantes. Hasta que un miércoles entró a una milonga y se enamoró de lo desconocido: el tango joven. “Mi ex novio me llevó y me encontré con que había de 200 a 300 personas bailando… La gente tiene un preconcepto del tango, sobre todo los jóvenes, no se ven seducidos por el estereotipo de tanguero que nos imponen”, explica Natalia con ganas de que se sepa que el tango no es lo que suena y se ve en la esquina de Florida y Lavalle, preparado para turistas.

– ¿Por qué creés que el tango no seduce de entrada?
Creo que pasa un poco por la historia. Como argentinos tenemos a nuestros dioses tangueros que hay que amarlos porque uno se nutre de ellos, pero lo que pasa es que permanentemente a los cantantes de ahora nos comparan con los que ya no están. Por eso voy a todos lados con una remera que dice “¡estoy viva!”, para demostrar también que se puede ser tanguero sin vestirse de dama antigua. Puedo ser tanguera y usar minifalda, puedo ser tanguera y comer sushi, puedo ser tanguera y cantar en un antro rockero.

– ¿El tango se ha vuelto cool en los últimos años?
Por  suerte sí. El turismo ayudó a lograrlo, aunque también es un arma de doble filo. Porque te dicen “cantá estos 30 temas que son para turistas” o “andate a cantar a Japón”, y yo quiero hacer tango para argentinos.

-Varios de tus seguidores te definen como “una bocanada de aire fresco” en el género.. ¿Qué es lo que aportás para desacartonar el tango?
Creo que soy 100% auténtica. Fui mamá en pleno proceso de grabación del disco y me cambió la cabeza, porque le quise mostrar a mi hija la mejor versión de mí. Entonces salí por la vida a tanguearla a mi manera…. No me voy a poner un vestido largo porque dicen que el tango se canta así. No me voy a engominar el pelo y no voy a cantar el tema que todo el
mundo está esperando que cante porque comercialmente conviene.

-¿Y cómo lo recibe el público?
Ya pasé la etapa en que mis conocidos se cansaron de venir a verme y ahora el público está formado por personas que no conozco. Y hay de todo, los que siempre escucharon tango, los más ortodoxos que se me acercan, me dan una palmadita y me dicen “bien piba, bien” y los que me dicen “nunca me gustó el tango pero esto me encantó”, y eso es increíble.

– Es como si tuvieras la misión de mostrar otro tango..
Trato de defender un género que nos pertenece a todos, aún a los que no lo descubrieron. Busco la forma más llevadera, trato que el show haga que una persona que nunca escuchó un tango en su vida se lo banque. Dale la chance y por ahí se descubre algo nuevo.

Natalia se pone los ruleros en el escenario y revolea alfajores. Ella es la “mamita” de su disco, la arrabalera que va al supermercado todos los días y cocina para su hija,  “pero que también lleva el mango a la casa”. Las mamitas de antes y las de hoy,  conviven en un tango como el de Luis Martino y Camilo Darthés.

«Che, gorda!»
Lo decís de una manera,
Sin mirarme tan siquiera,
me dan ganas de llorar..
«Che, gorda!»
Pensá un poco y sé buenito;
¿qué culpa tengo, negrito,
si no puedo adelgazar…?

¿Las mujeres de antes eran más mamitas?
No…no es que somos menos arrabaleras porque no tenemos la bata puesta y no somos menos mamitas que las de hace 100 años que tenían 28 hijos y cocinaban para todos. Porque hoy hacemos un poco eso, pero no está mal ir en busca de la realización personal. Por eso para mí parir el disco y  a mi hija al mismo tiempo fue lo que me movilizó y me hizo ponerle ese nombre.

Natalia Lopópolo presenta su disco Mamita y un repertorio de tangos nuevos en The Roxy el miércoles 14 de agosto a las 21.00 hs.

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