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Música

El sonido y la furia

System of a Down vuelve a tocar en nuestro país el 30 de septiembre en el estadio GEBA, con Deftones como banda invitada.

Por Eduardo Fabregat

Es un maridaje al menos curioso: la búsqueda de conciencia mundial sobre el genocidio armenio, envasada en la densa lava de un rock potente, por momentos apocalíptico, aunque no exento de melodía. Todo eso cabe en el universo de System of a Down, la banda que oficializará su segunda visita a la Argentina el próximo 30 de septiembre en el estadio GEBA. Un grupo nacido en el sur de California, pero con apellidos que remiten a una ex república soviética sin salida al mar. El cantante y tecladista Serj Tankian y el guitarrista Daron Malakian se conocieron en la escuela armenia Rose and Alex Philibos, y en la adolescencia descubrieron que además de sus raíces los unía el gusto por músicas más cercanas al rock virulento que al folklore de sus ancestros. De ese núcleo de amistad y coincidencias estéticas surgió un grupo que terminó conquistando a públicos de todo el mundo.
La historia de SOAD se remonta a 1994, en plena era del rock alternativo, cuando Tankian, Malakian, el bajista Shavo Odadjian y el baterista Ontronik Khachaturian empezaron a mostrarse en pequeños clubs de Los Angeles; primero como Victims of a Down, luego como Soil y finalmente bajo el nombre que los hizo conocidos. Su historia fue como la de tantos: Untitled 1995 Demo Tape, seguido por los Demo Tape 2 y 3, no produjeron mayor entusiasmo en los sellos pero se convirtieron en sensación en el floreciente mundo de los archivos compartidos por internet. Y la suerte terminó de cambiar cuando participaron del compilado Hye Enk (“Somos armenios”) y sobre todo cuando los vio tocando en el Viper Room nada menos que Rick Rubin, productor estrella de nombres como Beastie Boys, Rage Against the Machine y Red Hot Chili Peppers.

Crecer desde el pie
El primer y epónimo album de 1998 tuvo reacciones moderadas, pero luego llegó Toxicity (2001): ya con el actual baterista John Dolmayan y producción exclusiva de Rubin, la banda vino a darle un nuevo matiz a una escena dura que empezaba a hartarse de representantes menos creativos como Limp Bizkit. Cerca de expresiones pesadas como Metallica pero con el discurso combativo de Rage Against the Machine, cerca del alternativismo de Jane`s Addicition pero también de la combinación de furia y melodía de Faith No More, System of a Down tomó por asalto los charts estadounidenses y se convirtió en la banda que había que seguir. En ello ayudó el extraordinario single “Chop suey!”, que primero fue fuente de satisfacciones y luego se convirtió en dolor de cabeza: tras el impacto de los aviones en el World Trade Center, las radios estadounidenses consideraron a la canción demasiado revulsiva (“Escondé las cicatrices para disminuir la conmoción (…) Lloro por  los ángeles que merecían morir”) y la quitaron del aire. No afectó demasiado a la popularidad de la banda: la semilla ya estaba plantada.

Con ese respaldo, System of a Down se permitió lanzar una clara provocación a la industria discográfica: justo en el momento en que empezaba el debate sobre la piratería, su disco de 2002 llevó el título de Steal this album! (“¡Robá este álbum!”), con un arte de tapa que imitaba al CD grabable que, en la era pre virtual, era visto como el gran cuco que venía a matar a la música “legal”. Más allá de esos gestos, Tankian y sus compañeros se concentraron especialmente en despertar la conciencia sobre el millón y medio de armenios masacrados por los Jóvenes Turcos del Imperio Otomano entre 1915 y 1923. Su siguiente movida fue editar al sucesor de Steal this album! en dos discos separados de igual éxito, Mezmerize e Hypnotize (ambos de 2005), pero sobre todo buscar especial atención con la película Screamers, de 2006. El documental de Carla Garapedian no solo presenta wwwimonios de los integrantes de la banda, sino al mismísimo abuelo de Tankian, sobreviviente del Holocausto armenio.

Tiempo fuera
A pesar de que a esa altura System of a Down ya era una marca establecida y garantía de auditorios repletos en Estados Unidos y Europa, en mayo de ese mismo 2006, poco antes de participar en el festival OzzFest, anunciaron una pausa que preveían prolongada. “No nos estamos separando, si fuera así no haríamos estos shows”, dijo Malakian. “Simplemente nos tomaremos un tiempo para hacer nuestras cosas, y es probable que sea un tiempo largo.  Nos hemos dedicado a System por más de diez años, y creo que es saludable que tomemos un descanso”. El paréntesis se extendió por cuatro temporadas, aunque los músicos estuvieron lejos de descansar: todos se involucraron en diferentes proyectos, especialmente el cantante Serj, que parrticipó en grabaciones ajenas, grabó cinco discos solistas y fundó la organización activista Axis of Justice junto a Tom Morello, guitarrista de Rage Against the Machine con su propio historial de militancia política. En noviembre de 2010, con la misma naturalidad  con la que habían comunicado la pausa, el grupo anunció su reunión para una larga gira que incluiría la primera visita en toda su carrera a Armenia, y también su primer viaje a Sudamérica: el 5 de octubre de 2011, ante un GEBA repleto, SOAD disfrutó la expresividad del público local, al que le regaló un extenso show de 30 canciones cubriendo toda su carrera.

De allí la expectativa que despertó el anuncio de su segunda visita, además reforzada por la presencia de los igualmente contundentes Deftones. Por el momento,  System of a Down se concentra en las tareas en vivo , pero Tankian ya dijo a medios estadounidenses que una vez terminado este Wake up the Souls Tour (para el cual solicitaron tocar en Turquía, sin respuesta del gobierno) llegará el momento de volver al estudio de grabación. Mientras tanto, el grupo sigue levantando las banderas que buscan terminar con el negacionismo del genocidio armenio, pero también tratan de mirar más allá. “Creo que, si la justicia al fin prevalece, la cultura armenia debe despegar del discurso sobre el genocidio”, dijo el cantante poco antes de un show especialmente dedicado al centenario del comienzo de la masacre. “No queremos ser eternamente conocidos como los huérfanos perdidos del Cercano Oriente. Queremos que nos conozcan por lo que somos hoy, y por lo que representamos a través de la historia en general”. En eso están. Y hacen ruido para conseguirlo.

Tenemos tickets y queremos invitarte, para participar compartí esta nota en facebook y dejanos un comentario diciendo cuál es tu tema favorito de System of a Down.

Ganadores

Walter Stragnis

Gerard

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