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Moda

El sex appeal absoluto

Tienen estilo, glamour y gracia. Pueden haber nacido en una cuna de cristal, o simplemente haber aparecido desde un territorio más alejado, pero todas comparten un “no sé qué” que las vuelve únicas. Con ustedes, las it girls.

Por Natalia Iscaro

Ella aparece casi desapercibida, con la mirada polarizada por unas gafas Prada XL, pero ni con eso logra escaparse a los flashes. Lleva un jean que podría ser de cualquier otra y, sin embargo, es perfecto. Su cartera vintage es un toque único que, llevado por cualquier otra mujer, sería ridículo; y sus tacos son autoría de la última joyita creativa de la Semana de la Moda de París. Lleva una remera en homenaje a alguna banda de rock que nadie recordaba y que ahora, súbitamente, todos tienen en el radar. Es correcta, educada, pero a la vez retraída y más dada a estar en su círculo de íntimos. La dj girl pide pista con su hot track mix, tragos retro circulan de mano en mano y ella ríe. De pronto, su imagen circula vía Instagram, y ya es trending topic de hoy y post en blogs fashion de mañana. Cae la noche. Los organizadores del evento celebran: ni bien ella puso un pie en el salón, el éxito estuvo garantizado. Ella está en la cima: es una it girl.

La arena à la mode
Sigilosa, inesperada, inquieta, la moda se escabulló de los compartimentos estancos a partir los cuales llegaba al público masivo: las vistosas pasarelas internacionales, las gigantografías en avenidas citadinas y costosas producciones fotográficas de revistas internacionales. Hoy, las cool hunters y los laboratorios de tendencia tienen un nuevo enemigo íntimo: los bloggers. Ellos han sabido poner al alcance del consumidor la moda que vive en la calle. El streetsyle, moda en su forma más pura. Se destacan el aclamado The Sartorialist -creación del fotógrafo Scott Schuman- y Garance Dore -francesa, ilustradora y pareja del anterior -. Una dupla creativa y chic que supo hacer del viajar, el buen vestir y el mejor comer, un protocolo de pertenencia sin igual. Y que supo democratizar, sino la moda, al menos el acceso a su versión más exquisita.

Fue gracias a estos expedicionarios trendy que las it girls llegaron a las primeras planas. Y así, de un pequeño espacio en las vidrieras de las Vogue, InStyle y Hola, estas muchachitas comenzaron a aparecer en fotografías y videos virales, ingresando a fiestas, desfiles, presentaciones, y cuanto evento figure en la cartelera chic, y procurando superarse en cada outfit, cada vez un poco más.

Los cimientos “it”
El término “it” nació con Elinor Glyn (1864-1943). Una mujer que, lejos de haber nacido con un Cartier bajo el brazo, fue una escritora nacida en el seno de una familia trabajadora. En una de sus novelas -escritas a partir de 1906-, se incluyó la primera definición de “it” como “El sex appeal absoluto. Algo que poseen quienes pueden atraer a los demás con una fuerza magnética”. Y agregaba: “It puede ser una cualidad de la mente o una atracción física. Una confianza en uno mismo y cierta indiferencia”. Para cuando el término arribó a los Estados Unidos, Clara Bow, actriz del cine mudo, encarnó un film que no podría llamarse de ningún modo que no fuera “It”. Corría el año 1927, y la estadounidense se lanzaba a la fama. Sin buena familia, aires ni dotes de etiqueta, y por fuera del jet set hollywoodense, encarnó en celulosa a manicuristas, mozas, vendedoras de boutiques… Cálida y humorosa, Bow supo ser a la vez hedonista y algo caprichosa, y captar, con total empatía, el espíritu de su tiempo.

Trending topic internacional
De las chicas “it” fronteras afuera podría escribirse un libro, y este libro tendría muy a su comienzo la figura de la inglesa Alexa Chung, dotada de un rostro angelical y un gusto impecable. Modelo desde los 14 y más tarde conductora de MTV. Siempre en la lista de las mejores vestidas, todos los diseñadores se pelean por ella. A una página de distancia sería el turno de la hermosa y sofisticada Olivia Palermo. Neoyorkina, fue modelo, estudió Comunicación y trabajó como Relaciones Públicas para la firma de Diane von Fürstenberg, también en la revista Elle. Californiana, rubia y dotada de un físico envidiable, Blake Lively fue “it” en la ficción antes que en la vida real, en su papel como Serena van der Woodsen, en la serie Gossip Girl. Musa de Karl Lagerfeld, fue invitada por Anna Wintour (directora editorial de Vogue USA), a sentarse a su lado en la primera fila del desfile de Dior en la última Semana de la Moda de París.

Se suman al listado, una triada nacida en cuna a la mode: Elizabeth Olsen, hermana menor de las mellizas trendsetters Mary Kate y Ashley; Julia Restoin Roitfeld, hija de Carine Roitfeld, ex editora de Vogue Paris, y Christian Restoir, responsable de la firma Equipment; y Charlotte Casiraghi, hija de la princesa Carolina de Mónaco y nieta de Grace Kelly.

La cuna de cristal, y más allá
En la Argentina, el fenómeno toma su propia forma. Una mirada crítica diría que “son las nenas bien”, pero la cosa no queda ahí. Dotadas con un apellido de encumbrada prosapia, estas chicas han sabido maridar irreverencia con laissez faire y, claro está, un exquisito placard. Para algunas especialistas, muchas de estas niñas pueden quedar en una categoría conocida como socialité, pero nunca acceder al sueño del it. Entre las debutantes, procurando saltar esta valla, están Lucía Celasco, la nieta de Susana Giménez, hija de Mercedes Sarrabayrouse y Eduardo Celasco. Rebelde adolescente, está en pareja con Joaquín Rozas, ex pareja y actual socio de Micaela Tinelli. Atrevida y algo rockera, se anima al animal print tanto como su abuela.

Otra promesa en piyamas es Nieves Zuberbühler, que ostenta el mix tan amado del hippie chic con una pizca de rock. Es estudiante de Comunicación Social y con un estilo grunge casual, elije zapatillas para el día y tacos para la noche. Al mismo grupo pertenece Soledad Anchorena, modelo que se interesa por la producción de moda. De rasgos delicados, decanta estilo y personalidad.

De un estilo bien femenino, Teodelina Escalante Duhau no duda en animarse a las trasparencias de corte chic. Y Paloma Cepeda, hija de Mariana Arias, tiene la silueta de su madre y algo de su estilo: clásico, con un toque personal.

Que quede claro: no se trata (sólo) que sean hijas del jet set o modelos exitosas. Hay muchos hijos y muchos modelos, pero pocos logran convertirse en ese faro que seduce al resto. Seductoras, cada cual a su manera, saben lucir bien, pero más que nada proyectar un aura de confianza que las hace ver incluso mejor que otras mujeres tal vez más bellas. Así logran ser la usina creativa que desborda las redes sociales: wwwigos de primera mano del glamour local y embajadoras de una tendencia que, en esta geografía, encuentran su impronta global.

Del otro lado de la barrera -ya más afianzadas en el rol it- se ubica Concepción Cochrane Blaquier, que marcó su costado trendsetter diseñado colecciones exclusivas para Prüne y De la Ostia. Confesa víctima de la moda, es amante de un look moderno en el que no faltan las camisas, ni los sacos smoking, y cada tanto una galera con bastón.

Mía Flores Pirán es una de las modelos elegidas por marcas argentinas como Caro Cuore, Ayres y Allô Martínez, y fue seleccionada para presentar oficialmente la fragancia Mior Dior Chérie. Heredera de la dinastía Blaquier e hija de Ginette, su estilo es casual y sexy.

Hermana menor de la modelo preferida de diseñadores como Jean Paul Gaultier, Mariana Schmoll tiene 16 años, y ya pertenece al staff de la agencia de modelos Cool Hunter, aunque asegura que su prioridad es terminar de estudiar.

Y siguen los nombres: Micaela Tinelli ha sabido hacerse un camino propio, en buena parte a base de un look. Propietaria de las dos sucursales del restaurante palermitano Bartola y de la marca de ropa Ginebra, combina texturas y estampas diversas, con detalles étnicos y audaces.

Actriz y modelo, Calu Rivero decanta estilo.Hiperactiva, ama correr -entre otras cosas, twittea su rutina de ejercicios-. Elegida por muchas revistas como la mejor vestida, diseñó colecciones limitadas para Complot. Amante de un estilo rocker y juvenil, sabe sorprender.

Acaso la Kate Moss local, Chloé Bello es nuestra “it” de oro. Top model de los 80, sus piernas larguísimas y su figura desgarbada han sido retratadas en la crème del verano esteño. Conserva su estilo desaliñado, sexy y muy grunge, que se anima a las tachas, muñequeras y botas texanas, sin lucir demodé.

Bellas, jóvenes y mediáticas, las it girls no sólo se destacan por el amor que les prodiga toda lente -sea de foto o video-, sino que también cobran nuevo vigor en cuanto pueden contar al mundo sus logros más allá del flash. Son creativas algo escandalosas, y con un atractivo que muchas veces se resiste al análisis. Ya lo dijo Chanel: “La moda pasa, el estilo jamás”.

Nota publicada en Bacanal #92

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