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Columnistas

El hombre paleo

Chicas en salidas de chicas, donde se mezclan tragos y el plato de todos los días: los hombres.

Fernanda Nicolini

-¿Se acuerdan de que el mes pasado el tipo estaba con la obsesión del pelo?
-Uh, cierto, había empezado a tomar spirulina porque el amigo de un amigo le había dicho que era la solución a todos los males, ¿no?
-Bueno, adiós a la spirulina y a las semillas de lino, ahora parece que la solución es la carne.
-¿La carne carne o estás tratando de ser metafórica a lo Coca Sarli?
-Carne, nerca, como la llames. Hace un mes que recorro parrillas, ahumo la casa con bifes, hago tapas de asado al horno y aumento mi colesterol y mi presupuesto a pasos de atleta jamaiquinio.

Les cuento a mis amigas y me huelo el pelo. Siento que el olor a churrasco no se me va a ir nunca más en la vida. Prefiero el olor a mandarina. Ana se lo huele también y nos pregunta si ella no tiene olor a pollo.
-Si tuvieran hijos tendrían olor a pañal o un pedazo de banana colgando, no se quejen- nos corta Carmela con su optimismo dark y su idea apocalíptica de la maternidad- ¿Y entonces, qué pasa con la carne? ¿Se hizo fan de Samid?
-Se hizo paleo.
-Se hizo ¿qué? ¿Eso no es un auto?
-Paleo, con “e”, como del paleolítico. Se hizo primitivo.
-¿Más?
-Ahora ya es un tema filosófico, es más profunda la cosa: es como si hubiera leído al Nietsche de los carnívoros y se hubiera dado cuenta de que nada tiene sentido en esta vida más que un un buen bife de chorizo.
-Ningún boludo. ¿Pero en serio existe el Ecce Homo de los carniceros?
-No sé, pero existe el blog de los paleo en el que un pibe evangeliza contra las pastas y los dulces y dice que el cuerpo humano nació para alimentarse a carne y vegetales y que cuando se hizo sedentario y descubrió las harinas, la cagó.
– O sea, es el anticristo de los carbohidratos.
-Algo así… La cuestión es que cada vez que abro la heladera me siento amenazada por la escherichia colli porque siempre hay un pedazo de animal muerto chorreando.
– ¿Viste? ¿Para qué está la bandejita de plástico de la heladera? ¿Por qué nunca la pueden guardar ahí o ponerla adentro de un tupper? ¿Por qué siempre termina chorreando arriba de las verduras?
-Ani, no abramos el capítulo “cómo guardamos las cosas en la heladera” porque me sale la conchu-ama de casa de adentro y me amargo.
-¿Pero entonces todo se trata de comer carne?
-Sí, comés carne y adelgazás; comés carne y se reproducen mejor tus neuronas; comés carne y salís al mundo con ganas de matar a un vegano.
-Hasta que mañana aparezca un científico de Massachusetts y diga que la mejor dieta es a base de maníes y tu novio salga a disputarle la comida a los elefantes.¿Te acordás cuando vos decías que había que comer un ajo entero por día y te saludábamos de lejos?
-¡En mi familia decían que era el secreto de la longevidad de mi bisabuela! Ella sí que tenía olor a pollo al ajillo…
-Bueno, entonces si ahora se trata solo de comer carne, no parece tan grave.
-Amiga, ese es solo el comienzo, como todo: a eso se suma que no se lava el pelo. Ahí yo creo que está mezclando las cosas con su obsesión anterior, pero él dice que usar champú no es paleo. Ah, y pretende correr descalzo y, en lo posible, que le cocine carnes de caza, que son las verdaderas carnes.
-¿Qué? ¿Que le cocines un bambi, ponele?
-No sé, no quise ni preguntar, en cualquier momento, si sigue así, le hiervo el ganso, que lo del conejo ya está muy usado.