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Música

El doctor que se hizo músico

Hugh Laurie dio muestras de su versatilidad artística enl Luna Park con su manojo de blues de primera línea.

Por Grisel Ruiz

En la dorada madurez, Hugh Laurie, se muestra como un tipo normal. Sin excesos de artista multifacético ni clichés de superstar. Muestra su arte de la forma más honesta posible como si todas sus dotes bajaran por orden natural. Sin adelantar etapas ni matar el tiempo. Primero, apareció el escritor. Su best seller, El Vendedor de Armas, editado en 1996, abrió su camino. Más tarde llegó el actor, que se hizo fuerte con el personaje de Doctor House. Ahí llegó el reconocimiento mundial, pero sobre todo en Estados Unidos, donde tenían cierto desconocimiento de su carrera actoral. Y recientemente, con sus 53 cumplidos, se lanzó con astuta inteligencia, pero en un inmaculado bajo perfil, como cantante de blues.

Let Them Talk, su primer álbum solista editado en 2011, recibió gran aceptación del público. Y por eso, no fue una sorpresa que Laurie se lanzara a una gira mundial que, finalmente, lo depositó en el Luna Park.

Con puntualidad inglesa, apareció en escena a las 21.30 acompañado por su, bien llamado, Rolls Royce: The Copper Bottom Band. Haciendo una parodia de sí mismo, intentó la mímica de Salvador Delgado, quien lo doblaba al español para la serie House. Más tarde, con picardía, se reconoció como un idiota inglés que no podía entender ni una sola palabra de nuestro idioma. Y eso rompió el hielo para dar lugar al primer tema, Mealow Down Easy. El público, a esa altura, ardía. El griterío era casi constante, sobre todo de las mujeres que poblaban las plateas y que no dejaban en paz al cantante con declaraciones de amor y otras más explícitas. Incluso, le desearon un feliz cumpleaños. Sin perder la gracia ni la compostura, Laurie conwwwaba: “Hey, you…. You are very good. Yes, yes… very good”. Y las mujeres caían a sus pies, casi literalmente. Los temás más hiteros no se hicieron esperar: comenzaron a sonar los clásicos del sur de Estados Unidos como St. James, Crazy Arms y You don´t know my mind. Y la audiencia estalló.

Sobre un escenario decorado como una típica whiskería de Mississippi de los años 30, con rojizos tenues e íntimos candiles que despertaban cierto erotismo, Laurie se movía con una parsimonia y una actitud tan bien aprendida en su personaje de House. Sólo que aquí su personaje no era un médico sino una suerte de Eric Clapton. Esto es: un inglés blnaco seducido por la música negra. Y le sobraba talla para el papel. Con una banda inteligente y muy bien balanceada -Kevin Breit (guitarra), Jay Bellerose (batería), Kevin Warren (teclados), Vincent Henry (saxo, clarinete y armónica) y David Piltch (contrabajo)- hicieron vibrar a un público que, en su mayoría fue en busca del doctor House y salió feliz por haberse encontrado con músicos de primera línea, grandes canciones y un frontman carismático como pocos.

 

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