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Cine y Series

El cine que emociona

Este semana Italia tiende un puente a Buenos Aires en el segundo festival dedicado al cine de este país.

Anoche se estrenó la segunda edición de cine italiano en Buenos aires, BACI. “El cine que emociona al mundo” es el eslogan del festival que busca crear un puente cultural entre Argentina e Italia. Todas las películas que abarca el festival se estrenaron en 2010, 2011 y 2012. Según Bárbara Nava, directora artística del festival, “en éste período de crisis y cambios sociales, los autores italianos eligen narrar historias profundas”.

El Festival se inauguró en el Teatro Coliseo con discursos de miembros del comité de selección, con el representante de la empresas organizadora, Telecom Italia y, entre otros personajes, con el Director del Centro Experimental de Cinematografía de Roma, que anunció un convenio que facilitará una beca de estudios en el Centro Experimental para otorgar entre los alumnos que presenten cortos acerca de la relación presente entre Italia y Argentina.

Luego, y ya registrando la impaciencia de los espectadores por ver la película que se estrenaba, habló Giovanna Taviani, hija y sobrina de los reconocidos directores Vittorio y Paolo Taviani. Se proyectó un video en que Vittorio agradecía de manera encantadora y presentaba la película.

La película

Cesare deve morire (César debe morir, 2012), basada en la obra Julio César de Shakespeare, se sitúa en el interesante escenario de la cárcel de máxima seguridad de Roma, Rebibbia. Dirigida por los hermanos Taviani, la película ha obtenido múltiples premios. El film es una interesante fusión experimental entre los géneros documental y ficción que, por algunos rasgos, podría asociarse al neorrealismo italiano.

En la escuela de teatro de la cárcel, los presos audicionan para lograr la obra teatral/película, porque, como nos propondrán los directores, a veces las realidades se doblarán. Teatro/Película, Actores/Presos. Es que a la vez que se filma la película, ensayan la obra que presentarán, confiriéndoles una doble identidad de reclusos y artitas.

Así, “juegan” a Cesare deve morire sabiendo que, después de cada ensayo, volverán a sus celdas de máximas seguridad. “Después de conocer el arte no dan ganas de entrar nuevamente a la celda” dice un actor en una de las escenas finales, ahora haciendo de él, sabiendo que tiene que cumplir una prisión perpetua.

Los actores, además de tener nombre y apellido en los títulos de la película, son poderosos, nada tienen que envidiar en materia actoral a otros, los “de afuera”. Pidiendo unos momentos más a los guardas para terminar el ensayo. Escenas de Marco Antonio convenciendo “al pueblo” de la traición a la patria que cometieron Bruto y Cassio al conspirar y matar a Julio César, y el pueblo/los presos gritando desde arriba, detrás las rejas, “revolución”. Los paralelismos, las metáforas y los juegos de dobles resultan ser una estructura bellísima que sostiene y da fundamento a la película, con un momento destacado en el que Julio César trata de conspirador y traidor a otro actor. Éste le dice que esos textos no estaban. Era el actor que, desahogándose, le hablaba al preso, como preso.

Con ese gran arranque dio inicio el BACI, que continúa hasta el 9 de diciembre con una programación de alta calidad que se puede consultar en www.bacifilmfestival.com

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