Publicidad Bajar al sitio
Zoom Restós

El canibal vegano

Con nueva casa, Máximo Cabrera sigue demostrando por qué es el gran referente de la cocina vegana, raw y, claro, deliciosa. 

Por Tamara Tenenbaum
Fotos: Jazmín Arellano

El deseo último de un restaurante a puertas cerradas es conjugar una experiencia de lujo con la buena onda de un ambiente relajado. En ningún lugar, este equilibrio está mejor logrado que en Kensho, mudado hace poco a su nueva locación, Casa Caníbal. Una casa reciclada en Colegiales, de líneas sencillas, pero con muy buena ubicación, ideal para que la propuesta raw-vegan se sienta cool, pero no demasiado hippie. 

El menú cambia como mínimo mensualmente: la constante es explotar al máximo las posibilidades de los ingredientes, la cocina cruda (o “viva”, como la suelen llamar) no como restricción sino como oportunidad. En nuestro caso, arrancamos con una curiosa versión de choripán: el “chorizo” consistía en semillas activadas y deshidratadas en alga nori, y salía con pan casero, papines andinos y un toque dulce de la mano del cayote. El resultado era sabroso e interesante: para nada una imitación, sino un plato que se sostenía por su propio peso. Como segundo paso, vino una samosa (especie de empanadita india), cuya masa estaba hecha a base de mango deshidratado, rellena de ragout de vegetales deshidratados y yogur de almendras. Sí, lo sabemos, todo suena muy extraño, pero abandonen los prejuicios: la mezcla del crocante del mango con la suavidad del yogur (texturas que se repetirán en el tercer paso) es una fiesta, probablemente lo mejor que probamos. Lo acompañaba un chutney de manzana, único elemento cocido del plato. Luego llegó una pasta, rara por donde se la vea. Primero, porque el restaurante suele ser gluten free, y segundo, porque el chef se propuso aportar una textura crujiente que no solemos encontrar en platos de pasta. La base era masa filo, rellena de ricotta de almendras y kale (la crucífera que se viene). Salió con una salsa de tomate deliciosa, hecha no a partir de tomate fresco sino de conserva de pequeños productores. Probablemente, el plato más amigable del menú, pero aún así interesante y bien logrado. Finalmente, llegó el postre, que no decepcionó: un Jacky Brownie de semillas y cacao con helado de almendras. Lo intenso del cacao fue definitivamente una sorpresa (en un rubro que uno imaginaría complicado para la tradición raw-vegan). Un excelente final para una comida intachable por donde se mire y, definitivamente, apta para todo público.

Si hubiera que buscar una objeción, no vendría mal una carta impresa de vinos: la oferta es buena y variada, pero te la recitan de memoria con bodegas, descripción y precios, de modo que marea un poco, y terminás pidiendo casi al azar. Algunas de las mesas son compartidas, lo que cierra con el tono relajado, agradable y comunal de la propuesta (la idea es que todos lleguen a las 21:30 y vayan comiendo a la misma hora, mientras el chef va explicando), pero es un dato a considerar si uno viene buscando intimidad. De acuerdo a los vinos que se elijan (hay algunos tragos también) cambia el precio final, pero $400 por persona es un buen redondeo. 

 

Datos útiles
Tel.: 5661-8130.
Jueves a sábado a las 21.30.
www.kenshococina.com.
La casa y el catering se reservan también para eventos de hasta 25 personas. 

×