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Territorios

Eco-Concierges

Tan útil o fútil como un personal shopper, este asistente se dedica a simplificar la vida de quienes quieren ser ecológicamente responsables, pero no saben por dónde empezar. 

Por Denise Destefano

Una teoría afirma que la mayoría de las personas que tiene hábitos poco ecológicos no lo hace por no tener los recursos o porque implique un gran esfuerzo evitarlos sino por falta de costumbre o por pereza.

Mucha gente es consciente del impacto que sus actividades cotidianas tienen en el ambiente. De aquellos, a una pequeña parte no le importa, otra es abiertamente ecologista y a otra le preocupa, pero no hace nada. Si alguien viniera y le indicara el camino corto podría dar el primer paso y después los siguientes.

En algún lugar de los Estados Unidos alguien se dio cuenta de esto y creó la figura del eco-concierge. La imagen del concierge remite a la persona que en un hotel asiste a los huéspedes en sus necesidades particulares como las reservas en restaurantes o teatros, city tours o transporte. En este caso, se trata de un asistente en temas medioambientales que ayuda a cambiar ciertos hábitos en pos de una vida más “verde”.

A primera vista puede parecer un lujo reservado para pocos. ¿No sería más fácil (y gratis) entrar en Internet y tomar unas cuantas decisiones en casa? Pero lo cierto es que este servicio es requerido por una variedad de clientes de diferentes patrimonios y edades. Sin embargo, todos tienen algo en común: la falta de tiempo.

El precio del saber
En primer lugar, el eco-concierge simplifica y resuelve. Lo que sin él o ella podría tomar semanas o meses de investigación, organización y ejecución se obtiene en el momento gracias al know-how del especialista. Y en la mayoría de los casos no sólo prestan asesoramiento sino que también ejecutan. Por ejemplo: van a comprar los productos orgánicos o a llevar la ropa a la lavandería ecológica en bicicleta ellos mismos, adquieren prendas confeccionadas sin el uso de químicos contaminantes o arreglan una mudanza con vehículos que usan biodiesel. Ellos saben que casi todo hábito o producto puede ser un poco más “verde” y están dispuestos a hacer el esfuerzo.

Los eco-concierges ?o conserjes sostenibles, como también se los llama? pueden ser contratados por hora, con una tarifa mensual o anual, desde alrededor de 25 a 50 dólares, 200 por mes o cerca de 3.500 al año, con disponibilidad full-time o no, según el New York Times.

En muchos casos, la contratación llega de la mano de un cambio de vida o de una repentina toma de conciencia, como el cliché de un ejecutivo de la capital que deja todo para ponerse un negocio de plantas en el interior. Otras, los clientes comienzan con cambios tímidos y se van entusiasmando y animando a otros mayores. Se empieza por comprar alimentos sin pesticidas, lo que lleva a crear una huerta orgánica en el fondo de la casa, reciclar el agua e incursionar en el compost casero.

Ambiente à la carte
Se escucha hablar de los eco-concierges en las grandes metrópolis desde hace ya algunos años, especialmente en Nueva York y en algunos puntos de Europa, pero no se sabe con exactitud cómo ni dónde surgió la idea. Si vamos caso por caso, muchos eco-concierges cuentan que ya cultivaban hábitos ecológicos y decidieron compartir con otros lo que para ellos era simple de implementar. Y hacer de eso un trabajo, está claro.

En este sentido, un conserje sustentable debe tener un conocimiento cabal de los productores ecológicos de la zona y de los servicios a mano que menos contaminen, saber quiénes son los proveedores a quienes se puede recurrir en caso de necesitar algo en los rubros de alimentación, indumentaria, limpieza, decoración, movilidad, viajes y hasta bonos de carbono si lo que el cliente busca es compensar la huella que deja en el ambiente.

Los eco-concierges no trabajan sólo con clientes individuales. También ofrecen sus servicios a las empresas que, o bien pueden querer generar un ambiente más placentero y sustentable dentro del mismo edificio donde se desempeñan para beneficiar a sus trabajadores o bien pueden querer modificar sus productos o servicios para ampliar su mercado.

Uno de los clientes de Martine Payeur, “concierge durable” en Francia, es el Hospital Ambroise Paré de Marsella. A pedido del hospital, Payeur creó una página de asistencia al personal que resuelve, ecológicamente, las más mínimas necesidades de los trabajadores, desde conseguir una niñera en pocas horas hasta limpiar un auto sin usar agua.

La francesa cuenta que recibe pedidos de medios de comunicación, aseguradoras y compañías de transporte y que puede transformar a una empresa desde los detalles: organizar eventos sustentables con catering orgánico, instalar contenedores de reciclaje y diferenciación de residuos en las oficinas, conseguir taxis de conducción ecológica para los invitados en los eventos, proveer bicicletas eléctricas, reemplazar la papelería por una ecológica, realizar la limpieza natural de los locales y así.

Es que Payeur es “la” eco-concierge en Francia. Viene del mundo de la publicidad y recibió el Prix de Femmes pour le Développement Durable el año pasado. Sus servicios, que están disponibles en todo el país, son tan variados que pueden encontrarla recogiendo y lavando pañales de tela, eligiendo una partera o niñera que promueva la lactancia hasta reservando restaurantes o spas “verdes” o consiguiendo vajilla biodegradable y compostable para la oficina.

Según su empresa, Concierge Durable, “la voluntad de actuar de acuerdo con los tres pilares del desarrollo sostenible es a menudo desalentada por la falta de información disponible, el tiempo necesario para buscar alternativas, la complejidad del proceso y la impresión de que una acción a pequeña escala es inútil”.

Es hora de simplificar la puesta en práctica de las organizaciones y las personas que aspiran a un cotidiano ético y responsable”, define Payeur en la presentación de su emprendimiento.

A mano en Nueva York
Del otro lado del Atlántico, QiLiving propone nada menos que “mejorar el “Qi” (kee), o energía de la vida” de sus clientes. Su fundadora, Leeann Brzozowski, busca influir en el comportamiento del consumidor de manera que la “satisfacción de las necesidades de nuestros clientes” permita “reconstruir el medio ambiente”, según explica.

QiLiving concierge specialists tiene un servicio que abarca de lunes a viernes de 9 a 17 en el que se puede hacer hasta veinte pedidos por mes, siempre que sea en ese rango horario. También ofrece un pack de 24 horas los siete días de la semana y otros combos corporativos. 

Hieu Bui, director de marketing de Huey Sport, que contrató el paquete corporativo de esa firma, aseguró que “la reducción de los residuos significó un mejor desempeño en el trabajo y márgenes extra de ganancias, ganar más dinero mientras ayudamos al ambiente al mismo tiempo. Hasta se siente mejor venir a trabajar todos los días ahora”, garantizó.

Es de vital importancia que el eco-concierge, o los empleados de la empresa que ofrece este servicio, lleven una vida que respete los principios ecológicos. Este tipo de compañías tienden a incentivar el consumo responsable entre sus trabajadores y el uso de métodos de transporte sustentables, entre otros aspectos.

Dependiendo de quien ofrece el servicio, los productos no serán sólo “verdes” sino también responsables socialmente, provenientes del comercio justo y podrán garantizar, a su vez, también los más exigentes estándares de seguridad e higiene de sus proveedores.

Este métier que se va dando a conocer en los países desarrollados no se consigue todavía en la Argentina y ni siquiera se lo nombra en la región. Será que todavía nos falta recorre unos kilómetros en el camino de los hábitos sustentables, que al momento de cambiar preferimos hacerlo a nuestra manera o bien que hay ciertos lujos que tardan en llegar a estas latitudes.  

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