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Moda

Do It Yourself

Handmade 2.0, un movimiento que fusiona la revalorización de los oficios manuales y el uso de las tecnologías para crear, difundir y compartir

Por Natalia Iscaro

Hacelo vos mismo. Tomá algo viejo o sin usar, inspirate, tunealo, probalo, mostralo (Blog, Facebook, Twitter, Pinterest, Instagran, e.tc). Sentite útil, creativo, tecnológico, ecológico, democrático, libre. Todo eso es el Do It Yourself, y un poco más. Nace porque hoy no existe una idea de belleza sino muchas, así como un deseo de ir en contra de lo fabricado en serie. Una necesidad de hacer y de adaptarse a una realidad que, además, se enfrenta a una idea instalada de crisis, una crisis hecha cuerpo, aguja, tijera y pincel. Así, generaciones enteras de jóvenes familiarizados con un uso integral de las tecnologías, prueban, crean y comparten. Se vuelven generadores de un estilo propio.

Catalina Marín es diseñadora de moda, asesora en investigación de tendencias de la renombrada consultora mundial WGSN, para Sur y Centro América. Ella aporta su taxonomía: “En WGSN los denominamos los New Makers. Han entendido que lo que necesitan es depender de grandes productoras para tener lo que les gusta, o que pueden acceder a ciertas cosas y luego modificarlas para darles un estilo propio, que los diferencia de los demás”.

El Do It Yourself se aplica a todo: a la moda pero también a la decoración, la música, el cine, la comunicación y la belleza. Desde el hogar, y con algunos artilugios a medida y en ocasiones altas dosis de paciencia y fuerza de voluntad, uno puede reciclar camperas, remeras y zapatos, renovar muebles, filmar videos, editar documentales, grabar álbumes de alta calidad, crear videojuegos, retocar imágenes y crear videojuegos. También se suman los software pagos, que por una módica suma -y aquí a los argentinos, que enarbolamos el “bájelo todo gratis y úselo hasta explotar”- permiten dar vida a versiones mucho más amigables para lograr resultados incluso más acabados. La moda toma esta iniciativa y se apropia de ella. La lleva a su máxima expresión.

Filosofía de uso

Desde ya, la tendencia del Do It Yourself cuenta con sus defensores más teóricos, gurús que legitiman y explican el porqué del fenómeno y su infinita potencialidad. Entre ellas Jenni Radosevich, autora de I Spy Diy (www.ispydiy.com), un sitio dedicado a proyectos de moda a medida, hechos por uno mismo. “Trabajé durante cuatro años en una revista de moda en Manhattan y estuve rodeada de las prendas más maravillosas, pero trabajando en moda también te das cuenta de lo insalubre que puede volverse hacerlo todo por tener esas prendas. Por eso cree el blog, que hoy es un sitio”, cuenta ella, referente en la materia que hace poco lanzó su libro, I Spy Do It Yourself Style, donde explica que no es necesario llegar al límite de la tarjeta de crédito por una falda, una campera o un par de botas que en una temporada ya no se usarán: “Find fashion you love, and do it yourself”(encontrá la moda que te gusta y hacelo vos mismo), es el lema de esta editora que además se inspira en las mismas estrellas que vemos en la pasarela, para crear un estilo a medida de cada persona. Y, fiel a su consigna, invita: “Todos los proyectos descriptos en el libro pueden customizarse de infinitas maneras.

Comunidad sustentable

¿Todos somos diseñadores en potencia? Bueno… tampoco tanto. La idea del Do It Yourself no es exactamente crear algo de cero, sino más bien el poder transformarlo, en un proceso que permita customizarlo. En definitiva, que le permita a una prenda convertirse en única y exclusiva. Sin embargo, sí es cierto que el Do It Yourself es un fenómeno estético y creativo que altera los roles a los que nos tiene acostumbrados sumar una prenda al placard: ya no hay un emisor y un receptor, no hay ambientaciones especiales en boutiques, no sentimos un flashazo en una vidriera, ni somos wwwigos de cómo nuestra tarjeta pasa por el lector mientras nuestra cabeza repite: “Te quemaste el aguinaldo, te quemaste el aguinaldo, te quemaste el aguinaldo”.

Para Marín, “más que diseñadores, somos nuevos creadores que nos adaptamos a las nuevas necesidades, uniendo la información que tenemos a nuestro alcance gracias a la tecnología, y a los nuevos saberes compartidos a nuestras habilidades locales y personales. El concepto de comunidad es clave para impulsar este nuevo movimiento creativo”. Y agrega que la tendencia también tiene un eje en una forma de vida sustentable, porque nos incentiva a reparar, reinventar y reciclar elementos, que a su vez nos permite modificar hábitos y conductas para generar propuestas de consumo.

Los canales de acceso

Mercados virtuales y ferias de diseño on line dan cuenta de la tendencia, y permiten comunicar y comprar y vender productos. En el exterior, el modelo es casi imperio: Etsy, un sitio que permite comprar piezas de deco, moda, tecno y un amplio etcétera de proveedores afines a la tecnología Do It Yourself, y que ostenta un millón de usuarios desde su apertura en 2005. Además, en este sitio se pueden comprar elementos para crear o tunear prendas, accesorios y muebles. Si bien en el país no existe aún un proyecto de las dimensiones de Etsy, existen algunos sitios como Bixti y Ofelia Feliz, que funcionan como espacios para comprar creaciones independientes. También hay iniciativas de marcas de moda: 12NA (Doceñada) ofrece prendas elaboradas a partir de descartes, y Sr. Amor es un proyecto realizado en conjunto con el Ejército de Salvación, donde diseñadores como Pablo Ramírez, Mariano Toledo, Martín Churba y Hermanos Estebecorena crean colecciones de moda a partir de ropa donada. Sin embargo, ambas propuestas no cuentan con el componente fundamental de poner las manos a trabajar. Tal vez por eso, en la Argentina la bandera del Do It Yourself todavía la enarbolan las bloggers, que buscan seguir la meseta de lo que fue el boom de los blogs con nuevas propuestas más a tono con este interés por una moda cercana, usable, y con un estilo propio. Una filosofía del Cut & Paste, reciclaje de imágenes y texturas, detalles reparados y personalizados, y las técnicas manuales pero también tecnológicas (como la estampación digital), para llevar la moda a otro nivel.

 ¿Y las marcas qué?

“Si no puedes derrotarlos, únete”, reza una frase de la cual muchas marcas han hecho eco. Así, en la última edición del BAFWEEK, la firma Hush Puppies presentó: Hush Puppies inside the Factory, un espacio abierto donde las piezas de las sandalias estaban desparramadas en estanterías, para que cada usuario pudiera personalizar y crear su propia versión de Classic, un modelo icono de la marca.

En el exterior, lo mismo sucede no sólo en moda, sino también en casos como el de la mega tienda de decoración, ambientación y restauración IKEA, retailer suizo que vende montañas de muebles Do It Yourself, y a precios accesibles. Con un piso (o más) de muestra, la firma apuesta a que cada usuario pueda crear su propia experiencia de armado -a lo cual dedican millones de dólares en investigaciones de usabilidad- para su ubicación en el hogar. “Las marcas entienden que deben ser transparentes con sus procesos, que pueden hacer partícipe del proceso creativo a los consumidores, y que es precisamente aquí donde cambian de nombre: se vuelven acompañantes de una marca y el estilo de vida que propone, no simplemente consumidores. Las marcas deben preguntarse cómo patrocinar las experiencias que ese acompañante quiere vivir”, afirma Marín. En efecto, este consumidor hoy quiere ser parte, quiere una relación más sensible con las prendas. Por eso, la industria busca adaptarse a este reto, y generar nuevas estrategias y espacios donde el consumidor y ella mantengan su esencia, pero generen un nuevo vínculo de consumo, más activo.

Entre los fanáticos de la movida del Do It Yourself, están quiénes afirman que no sólo es una tendencia, sino una forma de vida. Habrá que ver qué dicen las nuevas generaciones. Mientras tanto, no vale hacerse el perezoso.

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