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Entrevistas

Después de la tormenta

Darín habla de cine, teatro y televisión. Y, por supuesto, de su discusión con la presidenta.

Por Gisela Etlis
Fotos: Jazmín Arellano

Un amante de las contradicciones. Ricardo Darín se pasea entre la estrella internacional de cine y el tipo simpático que, con el fin de presentarse, sonríe y seduce con un chiste. Se burla de su propia altura y tiene una especial preferencia por autoproclamarse “un tipo con suerte”.

Pese a haber protagonizado un entredicho con la presidenta de la Nación, Darín no deja de estrenar películas -la útima fue Tesis sobre un homicidio, de Hernán Goldfrid- aunque este año decidió hacer lo que más disfruta: teatro, en Escenas de la vida conyugal, de la mano de Norma Aleandro.

En un mundo de halagos, premios y prestigio, no teme volver a dar su visión de la política en Argentina, tratando de conciliar y aclarar sus dichos. Tampoco se niega a reflexionar sobre la manipulación mediática que se le dio a sus declaraciones sobre el patrimonio de los funcionarios públicos, sin importar su partido político ni alineamiento. “Los medios utilizaron una frase mía y me arrastraron por la vereda pública como quisieron. Y la verdad es que me parece que eso no se hace”, dice, después de la tormenta.

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