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Autos

Deportivo de alto vuelo

Acelera como un Fórmula 1 y gasta muy poco. Sólo se fabricaron 918 unidades y su precio ronda el millón de dólares. Objeto de deseo en cuatro ruedas. 

 

Por Marco Demarchi

La alemana Porsche es reconocida mundialmente por desarrollar sofisticados modelos deportivos, por su historia en las competencias y  por presentar cada determinados años una serie limitada muy especial, que incorpora los últimos avances tecnológicos logrados por la marca, la cual suele ser luego punto de referencia para la siguiente generación de sus modelos. Así sucedió en los ochenta, por ejemplo, con el 959, y más recientemente con el Carrera GT. Sin embargo en el pasado Salón Internacional de Frankfurt, Porsche marcó el terreno con el 918 Spyder, un modelo que nuevamente representa un salto al futuro pero que a la vez resulta un verdadero concepto inédito. 

 

Diseño de vanguardia

El diseño del 918 Spyder es un homenaje a los legendarios modelos de carrera de la marca, como el mítico 917, que hizo historia en los 70 con sus triunfos en las 24 Horas de Le Mans. En su inconfundible silueta se destacan detalles como la salida de los escapes hacia arriba, justo detrás de los apoyacabezas, las tomas de aire laterales traseras, por detrás de las puertas, o los faros de LED, con cuatro puntos marcados para la luz diurna. El alerón trasero retráctil y autorregulable, así como los enormes discos de freno y unas ruedas inmensas, de medidas diferentes en cada eje, completan esa estética más propia de los circuitos que de la calle.

A nivel materiales también dice lo suyo: está construido con un liviano y ultrarresistente chasis realizado en plástico reforzado con fibra de carbono (CFRP), al que se acopla la carrocería, construida en parte del mismo material.

 

Híbrido y poderoso

Este 918 Spyder marca la gran diferencia con el desarrollo obtenido del sistema híbrido. Cuenta con un motor V8 atmosférico de combustión que, con 4.6 litros de cilindrada, consigue nada menos que 608 caballos, una de las potencias específicas más altas logradas por este tipo de propulsores.

Muy liviano (apenas 138 kilos), y situado en posición central trasera, lleva acoplada a él una caja de cambios de doble embrague PDK con siete marchas y, a continuación, un motor eléctrico que funciona en paralelo. A esto se suma otro motor eléctrico independiente en el eje delantero, que sirve de apoyo al conjunto, ofrece las ventajas de una tracción total en determinadas circunstancias y se desacopla a partir de los 265 kilómetros por hora. Lo dicho hasta acá se traduce en una potencia conjunta de 887 caballos. La brutal fuerza del V8 se une la inmediatez de respuesta de los propulsores eléctricos, lo que permite pasar de 0 a 100 km/h en 2,6 segundos, llegar a los 200 km/h en 7,2 y subir hasta los 300 km/h en 19,9 segundos, para seguir acelerando sin descanso hasta alcanzar los 345 km/h de velocidad máxima. Y eso no es todo: esta performance se logra con consumo muy bajo, de apenas 3 litros de nafta por cada 100 kilómetros recorridos.

 

Interior singular

En el interior todo gira en torno al conductor, el foco principal de la tecnología para este superdeportivo. La instrumentación es típica de la marca y pionera en la claridad que ofrece. Está dividida en dos áreas básicas: en primer lugar están los controles importantes para la conducción, agrupados alrededor del volante multifunción y combinados con la información para el conductor, reflejada en tres grandes instrumentos circulares, con un diseño clásico Porsche. En segundo lugar, integrado en la consola central elevada, se encuentra el bloque del sistema de información y entretenimiento que se utilizó por primera vez en el Carrera GT. La nueva tecnología Black Panel hace que todos los controles se manejen de forma sencilla e intuitiva mediante una pantalla táctil que, por cierto, va cubierta de seis capas de protección que la hacen resistente a arañazos y evitan reflejos.En el habitáculo se aprecia el inconfundible carácter deportivo, con material de carbono en muchas zonas y el volante en posición completamente vertical, como en un auto de carreras.  

Sólo se fabricarán 918 unidades que se entregan por riguroso orden de pedido. Ya se formalizaron más del 50% de las entregas, la mayoría en Estados Unidos, un 25% en Europa y un 15% en China. El precio ronda el millón de dólares.

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Modos para cada gusto

Para optimizar el rendimiento y la deportividad, dispone de cinco modos de conducción que son los siguientes:
E-Power: es el que se establece por defecto al arrancar. El auto sólo utiliza los motores eléctricos y puede llegar a tener una autonomía de 31 kilómetros sin usar el propulsor naftero.. En este modo permite llegar a los 150 km/h y acelerar de 0 a 100 en 6,3 segundos.
Hybrid: combina el uso de todos los motores, buscando una estrategia de ahorro máximo, en la que trata de recuperar la mayor cantidad de energía para cargar las baterías siempre que sea factible.
Sport Hybrid: similar al anterior, pero primando un tipo de uso más deportivo, es decir, los motores eléctricos apoyan al de combustión para obtener unas buenas prestaciones.
Race Hybrid: es el siguiente escalón de la misma filosofía, es decir, potencia aún más la deportividad.
* Hot lap: se puede traducir como vuelta rápida. Aquí todos los sistemas del auto, no sólo los motores, sino también la velocidad del cambio de marchas y la manera de trabajar la aerodinámica activa, actúan con el objetivo único de ser lo más rápidos posibles sobre la pista.


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