Publicidad Bajar al sitio
Entrevistas

De mendigo a príncipe

Del teatro under a Hamlet en la Avenida Corrientes, Mike habla sobre el teatro, su carrera y los anhelos de un espíritu libre.

¿Ser o no ser? Esa es la pregunta de Hamlet. ¿Es o se hace? Esa podría ser la pregunta de Mike. Mike no es Miguel, ni Michael, como quería llamarlo su madre, allá en Mendoza, en memoria de su abuelo. Su madre no pudo, él sí. Mike es, en el documento de identidad, Ricardo Luis, como su papá. “De movida hay algo que no es y es, desde que nací”, reflexiona. Amigorena es irreverente 24 x 7, aunque dé la sensación de no hacerse cargo de sus provocaciones. Juega con los bordes, explora todo el tiempo. Llega al extremo y lo pasa. Y es contradictorio porque, quizá por su formación familiar, muchos valores conservadores están bien enraizados en lo más profundo de su ser. Con la contradicción como estandarte, quién mejor que él para interpretar al príncipe Hamlet, ese ícono soñado por la mayoría de los actores y erigido por los críticos del mundo como el personaje de los personajes.
Sin embargo, este universo no es nuevo para Amigorena. El caminó el territorio shakesperiano con autoridad. Aunque, claro, Hamlet siempre es Hamlet. “Es una tesis que hace el actor, que te elijan para hacer Hamlet es un premio en sí”, dice sobre este desafío inesperado, que le llegó luego de hacer La  noche antes de los bosques. Justo a él, que le gusta hacer teatro-televisión, teatro-televisión-cine, esta posibilidad le rompió todas las estructuras. Era impensado un no, porque además de ser Hamlet, además de ser Shakespeare, venía de la mano de Juan Carlos Gené -“un animal de teatro, un formador de actores, un prócer”- que aceptó cada una de las propuestas del actor para sumar osadía al personaje, patines incluidos. Claro que Gené no se quedó atrás, si hasta propuso que se ponga un vestido de mujer o una escena en la que Horacio le pintaba las uñas a Hamlet, escena que no llegó a concretarse sólo por una cuestión de tiempos. “¿Por qué te pintás las uñas?, me preguntó Juan. Le conwwwé: qué sé yo… por aburrimiento, por adorno, por Ambulancia. Ahí me sacó la cabeza. Ah, ¿eso querés?, me preguntó. Y me dijo: ¡Vamos mañana mismo a hacer Hamlet!”. Y ahí fueron juntos. Es que Mike es de los que piensan que esa solemnidad ante los clásicos, ese respeto frente a la letra inmaculada, en un punto, sólo están esperando a que alguien se anime a la ruptura. Y Gené también.

Para leer la entrevista completa con Mike, hacé click aquí.

×