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Entrevistas

Dalila Puzzovio

Artista, dibujante, ambientadora, vestuarista, diseñadora.

Por Melina Barrera
Foto: Alejandro Lipszyc

? La mía es una historia de coincidencias de principio a fin. Hermana menor, distante de la mayor, metida en mi historia, creando sistemas planetarios imaginariamente amigables, tratando de alejarme de la cotidianidad y la rutina.

? La primera vez que salí a pintar manchas a los lagos de Palermo con mi equipo de campaña me gritaron de un bar: “¡Chau, Picasso!”

? Las materias del secundario las pasé por las carpetas que hacía: la de historia tenía unos mapas de guerra alucinantes, la de botánica no se cerraba por los collages, y en puericultura hice una ajuar para el bebé con lo que más me gusta: ¡el tricot! Esa especie de “Cocoon” que nos envuelve, la lana.

? Jamás viví del arte. Eso ha hecho que no tenga la fórmula que me permita tener la vaca atada y tener miedo de perderla.

? Mis primeros maestros fueron mis padres. Nos llevaban a la ópera y a la zarzuela. Mamá nos vestía como diosas. Una vez para los carnavales me disfrazó de Miguel de Molina. ¿Podés imaginarte algo más adorable?

? En la época del Di Tella no existía Internet, éramos privilegiados en la ausencia de información. Sintonizamos el espacio creativo de la década más original del siglo. Fue una conjunción astral apabullante y eso crea estilo. Un estilo que perdura joven luego de… ¡50 años! ¡Mi Dios!

? Hoy al haber libertad y estar todo permitido es difícil hablar de vanguardias. A lo sumo hay apropiaciones y, creo, una vuelta al informalismo rebautizado.

? En Argentina fue como dijo Federico Peralta Ramos: “Pasamos del Instituto Di Tella a Minguito Tinguitella”. Nunca pudimos alcanzar ese estado de pertenecer entre los mejores sin complejos de Tercer Mundo.

? Lo que propuse con mis dobles plataformas fue arte-consumo-consumo-arte. De allí sale el concepto arty-shoes.

? Siempre perseguí el estilo más que la moda. La moda puede angustiar mucho, yo me emociono con el estilo.

? Los países del Primer Mundo tienen necesidad de todo: de artistas, de diseñadores, de estilos, de inventos, de fundaciones. Nosotros creemos lo contrario y nos damos el lujo de no necesitar nada. Dejamos perder el Instituto Di Tella. Su cierre nos catapultó al Tercer Mundo: no fue la parte monetaria la culpable, fue la parte cultural.

? Existe una movida cultural económica vinculada al arte. Hoy el artista quiere estar en el establishment, tiene miedo a ser desclasado. A nosotros nos interesaba salir del establishment, eso nos dio una libertad total.

? No hubiese podido convivir con un ser que no fuera un artista.

? Charlie (Squirru) es mi primer crítico. La lucha es pareja, ¡no necesitamos ir al gimnasio mental!

? Es muy difícil en la Argentina saber de arte. Al tener tan pocos museos de distintas épocas, es muy poco lo que se puede estudiar. Hay una cultura visual que, así como el oído, se educa.

? En los últimos tiempos surgió el concepto arte-aceptación social cuasi farándula, muy distinto al amor por el arte que ocurría en la Flía. Di Tella.

? De las 378 colecciones que se mostraron en el Fashion Week de New York, ninguna redefinió la silueta, todos trabajaron en los zapatos. Hay una locura tal, parecida a la locura por las carteras en los años 50.

? La moda global es alucinante. Creo que tendríamos que ir hacia el uniforme de ¡sobrevivencia!

? Desde un principio me llamaron “la sacerdotisa del pop” o “la reina del pop”. Me sienta como “la reina del exilio” (como diría Olga Orozco), a miles de kilómetros de donde la acción pasa.

? Tengo en preparación un libro de fotos. Lo imagino pequeño. No apoyo libros de muchos kilos que destrozan bosques enteros. Hay mucho dicho y hecho a través de los siglos para que tengamos que seguir rellenando el planeta de papeles.

? Mi autorretrato de hoy lo presenté el año pasado en una gran instalación performática en ArteBA. El autorretrato del 66 mira despreocupada el horizonte, el de la actualidad mira el cielo, y se llama “El Deslumbre”.

? Journey -mi reciente muestra- es una palabra que, creo, no tenemos en castellano. Se refiere a un viaje que no es de turismo, es un transcurrir con sorpresa. Una palabra muy poética por las cosas que no dice. Uno va descubriendo en ese camino, lo que finalmente es la vida para mí.

? Un sueño que tengo es ver a mi país produciendo, ocupando primeros lugares por su tierra, su clima, su gente. No me resigno. Se nos va a pedir una rendición grande por no haber honrado el privilegio del país que tenemos.

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