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Cine y Series

Cowabunga?

El regreso de las Tortugas Ninja, o cómo destruir un clásico de la infancia.

Por Sandra Martínez

Es posible que los que rodan los 30 años sientan el impulso de ver la nueva película de las Tortugas Ninjas que acaba de estrenar esta semana. El niño que alguna vez fuimos pica con el anzuelo de la nostalgia, deseando recuperar esas tardes de televisión y chocolatada o buscando iniciar a una joven generación en las aventuras de Leonardo, Rafael, Miguel Ángel y Donatello y su fanatismo por la pizza.

Mejor resistir la tentación, porque la nueva encarnación cinematográfica de las amadas tortugas cae en todos los errores del peor cine pochoclero. No sorprende encontrar la firma de Michael Bay en la producción esta película, que parece una versión de Transformers con tortugas suplantando a los autobots: hay explosiones y destrucción al por mayor, diálogos que pretenden ser graciosos y no lo logran, Megan Fox robándole tiempo de pantalla a los verdaderos protagonistas (¿esta chica no había comparado a Michael Bay con Hitler? ¿cómo siguen trabajando juntos?) y… más explosiones.

Para hacer honor a la verdad, la icónica serie animada que se emitió entre fines de los ochentas y mediados de los noventas tampoco era del gusto Kevin Eastman y Peter Laird, dos nerds que la pegaron cuando casi en joda crearon al cuarteto de tortugas adolescentes mutantes. Planeado inicialmente como historia autoconclusiva, el inesperado éxito los llevó a convertirlo en un comic mensual. En 1986 una empresa se interesó en los personajes con la idea de lanzar una línea de muñecos, más una serie de dibujos animados para apuntalar las ventas, pero el público infantil de ese proyecto exigía un tono más pop, humorístico y ligero que el del comic. Eastman y Lair todavía reniegan de los cambios que aceptaron, aunque hayan generado un clásico instantáneo.

También es cierto que los distintos intentos de llevar la franquicia al cine fueron mayormente un papelón. En comparación, este estreno se reserva algo de dignidad, sobre todo por el diseño de las tortugas, más realistas y algo papeadas con esteroides, en sintonía con la serie relanzada en 2003 y más cercanas al espíritu violento y oscuro de la historieta original. Pero con Guardianes de la Galaxia todavía en cartelera para recordarnos que hasta las premisas más bizarras (¡un mapache espacial!) pueden convertirse en una buena historia en las manos adecuadas, Tortugas Ninjas resulta doblemente decepcionante. Con una trama sin sentido, villanos de cartón y personalidades con la profundidad de un charco, lo mejor, lamentablemente, es mejor evitarla y darle al niño interior la posibilidad de conservar intactos los buenos recuerdos, al grito de Cowabunga!

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