Publicidad Bajar al sitio
Entrevistas

Código latino

Estrenando su nueva película donde compone a un vengador fuera de la ley, su larga trayectoria demuestra que está mucho más allá de su physique du rol narco

Por Diego Lerer (Desde Cannes. Especial para Bacanal)

Desde que empezó a trabajar en cine, Benicio del Toro ha filmado constantemente películas en las cuales el tráfico de drogas ha sido un tema central. En la película de James Bond, “Licencia para matar”, que marcó su debut cinematográfico, allá por 1988 –cuando a 007 todavía lo encarnaba Timothy Dalton–, el actor boricua tenía un pequeño rol como la mano derecha de un peligroso narcotraficante al que el espía debía liquidar. Como suele suceder, antes de caer el villano principal caen sus secuaces, así que la primera muerte en la pantalla de Del Toro fue a manos de Bond, James Bond.

Más de 25 años después las cosas han cambiado mucho y no tanto en la vida de Del Toro, o “Benicio”, como le dicen casi todos, acaso para no confundirlo con el cineasta mexicano de igual apellido. Obviamente que ya no es ese jovencito delgado que aparecía brevemente en películas y que, de “Los sospechosos de siempre” (1995) a esta parte, se ha convertido en una de las figuras más respetadas y queridas de Hollywood en todo el mundo, además de una especie de sex symbol. Pero, de todos modos, tal vez por su origen hispano, su look, su fisonomía o sus preferencias actorales, los roles de “latino metido en el mundo del narcotráfico” lo siguen acompañando desde entonces, especialmente gracias a su papel en “Traffic” por el que ganó en 2000 el Oscar a mejor actor de reparto.

Si bien hizo roles como los citados y encarnó al mismísimo Pablo Escobar en la reciente película sobre el narcotraficante colombiano, está claro que la carrera de Benicio excede ese tipo de películas y personajes, con roles importantes como los del Che Guevara en “Che”, o en filmes como “Miedo y pánico en Las Vegas”, “21 gramos”, “El hombre lobo”, “Sin City”, “Salvajes” y las recientes “Vicio propio” y “Guardianes de la galaxia”, entre muchas otras, incluyendo un recientemente confirmado rol de villano en “Star Wars VIII” que se estrenará en 2017. Sin embargo, ese tipo de personajes le cae como anillo al dedo. Y a ellos vuelve, una y otra vez.

Sicario
El último de estos ejemplares llega a la pantalla argentina en breve, tras competir en mayo pasado en el Festival de Cannes. Su título parece decirlo todo: “Sicario”. La película se centra directamente en la llamada “guerra contra la droga” en la que el FBI, la CIA y hasta algunos colaboradores de procedencias misteriosas (ex narcos, parapoliciales, etc) están embarcados hace décadas intentando, infructuosamente, combatir el arribo de drogas a los Estados Unidos, especialmente de parte de los temibles y poderosos carteles mexicanos.

La protagonista es Emily Blunt (“Al filo del mañana“), quien encarna a Kate, una agente del FBI que, tras ser wwwigo de una masacre provocada por los narcos en territorio estadounidense, se alista en un programa especial para combatirlos. Lo que no sabe es que ese “programa especial” se maneja fuera de las reglas legales, no solo porque los agentes del FBI no pueden trabajar fuera de las fronteras de su país (algo que ella debe hacer) sino porque, en la caza del misterioso capo en cuestión, se utilizan personajes que tampoco pertenecen oficialmente a ninguna fuerza. Y es ése, no el narco, el personaje que le toca interpretar a Del Toro. Al principio no sabemos bien sus secretos, pero es claro que este tal Alejandro es un hombre que viene de ese mismo mundo y que colabora con las fuerzas estadounidenses por motivos que al principio no conocemos y con procedimientos que exceden lo que figura en los libros.

Si bien no ganó ningún premio, “Sicario” impactó fuertemente en Cannes, en especial gracias a sus escenas de acción y violencia filmadas con mano maestra por el director franco-canadiense Denis Villenueve (“La sospecha“) quien, ayudado por el director de fotografía doce veces nominado al Oscar Roger Deakins (“Fargo”, “Sin lugar para los débiles”, “Skyfall”), logra transmitir la sensación de “infierno en la tierra” que se vive en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez, un lugar que seguramente seguirá pareciendo cada vez más espeluznante a juzgar por sus representaciones cinematográficas. La película tendrá como eje los conflictos de Kate respecto a la legalidad o no de los actos que cometen sus jefes, obcecados con la idea de que la unica forma de combatir la violencia es con más violencia, algo que –el propio Del Toro está convencido– no ha dado resultado jamás..

Partido perdido
“Ya cuando hicimos “Traffic” quedaba claro que la guerra contra las drogas no avanzaba para ningún lado –dijo el actor de 48 años, más relajado que de costumbre ante la prensa en Cannes, algo evidente cuando una periodista inglesa se lo confundió, literalmente, con Javier Bardem y Benicio se lo tomó con mucho humor–. Y acá estamos, quince años después, y sigue siendo lo mismo. Estos hombres que aparecen en la película son los que llaman como último recurso para ir y hacer el trabajo sucio metiéndose en México, pero eso no va a lograr detener a los narcos como no los ha detenido en los últimos 40 años.”

-La situación en México de todos modos es bastante más complicada y difícil ahora que entonces…
-Sí, “Traffic” reflejaba esa época y “Sicario” refleja esta. Los problemas en México son distintos pero lo que es igual es que la forma de combatir el narcotráfico que se sigue utilizando no funciona, no es la adecuada. Legalizar algunas de estas drogas es una opción que tiene que ser explorada todavía más, porque declarar una guerra y combatir violencia con violencia ya probó no servir para nada.

-De hecho, ya hay muchos lugares en los Estados Unidos donde la marihuana se ha legalizado… con fines medicinales.
-Es que es obvio que la guerra se está perdiendo y que hay que buscar nuevas tácticas para combatir el narcotráfico. Yo sé que legalizar las drogas es complicado pero lo que se está haciendo con la marihuana en algunos estados estadounidenses tiene muchos beneficios. Es un dinero que entra al sistema y que también sirve para ayudar a adictos a otro tipo de drogas, más duras y pesadas. Pero lo que es claro es que la táctica diente por diente no da para más. Si esto fuera un partido de fútbol estaríamos perdiendo 17 a 3 frente a los narcos.

-¿Qué tenía este personaje para interesarte y hacerte volver sobre este tema?
-Es distinto, es un personaje complicado, con otras aristas. Además me interesaba trabajar con Denis que me trajo el guión y me convenció, con su pasión y entusiasmo por el proyecto, que podía hacerse una gran película con ese material. Colaboramos muy bien juntos en el rodaje. El escucha mucho y yo ya he hecho varias películas sobre estos temas mientras que para él era la primera. Era un guión poco convencional y un personaje original.

-¿En qué sentido era original?
-Yo hice muchos personajes en este mundo y este me pareció distinto. Tiene como motor la revancha y eso era algo que yo nunca había hecho antes. Y la historia en sí es interesante, compleja, ambigua. Es una película sobre elecciones éticas, morales. Ella (Kate, el personaje de Emily Blunt) es la que atraviesa por esos estados, esos dilemas, porque no está segura de que estamos haciendo es lo correcto. Creo que la película es distinta por eso, por tener un excelente elenco (Josh Brolin completa el trío protagónico) y por tener a Denis y a Roger contándola.

-Te caracterizabas por ser el tipo de actor de “el Método” que vivía metido en sus personajes durante el tiempo que duraba el rodaje de cada película. ¿Seguís haciéndolo? Imagino que con un personaje de este tipo debe ser difícil…
-Cuando estoy filmando pienso en el personaje, en la película, pero ya no me torturo tanto como me torturaba antes (risas). Al principio, es cierto, estaba más enfervorizado con “el Método”, con la idea de que yo era el personaje, pero uno crece, evoluciona y descubre que existe esta cosa llamada “actuar” y que es menos tortuoso hacerlo así… De todos modos me sigo enfocando mucho en las películas que hago. De otra manera no sabría qué hacer durante los tiempos muertos de los rodajes, me pondría a matar hormigas en el trailer (risas).

-Y con el tema de la investigación, otro clásico de esa escuela de actuación ¿Lo seguís haciendo o ya te entregás al guión?
-Después de haber hecho varias películas sobre este tipo de universos tengo varios amigos y conocidos que trabajan en la DEA y en otras fuerzas de la ley y siempre que hago una película de este tipo los llamo para que me pongan al día sobre la situación, para ver si lo que está en el guión tiene sentido en el mundo de hoy. Pero más que nada la fuente sigue siendo el guión y lo que uno puede aportarle por conocimiento del mundo y por experiencia.

-¿Cómo fue trabajar con Deakins, uno de los mejores directores de fotografía de las últimas décadas?
-Sin darte cuenta tratás de impresionarlo, de mostrarle lo bien que trabajás (risas). Somos actores y tratamos siempre de impresionar a nuestros directores y colegas. A todos. Y en este caso, también al director de fotografía… Pero una vez superado eso, creo que entre todos nos entendimos muy bien y supimos hacia donde iba la película y dimos lo mejor que teníamos.

Made in Puerto Rico
Benicio Monserrat Rafael Del Toro Sánchez (sí, así se llama) nació en San Germán, Puerto Rico. Hijo de abogados reconocidos allí, se mudó a Pennsylvania a los doce años con su padre y hermano, poco después de la muerte de su madre, a causa de una hepatitis. Siguiendo consejos familiares se fue a estudiar Economía a la Universidad de California, en San Diego, pero al anotarse en un curso de actuación descubrió que su verdadera pasión iba por otro lado. Así que poco después abandonó la universidad y se fue a estudiar con la mítica profesora Stella Adler a Nueva York. No hubo vuelta atrás.

Tras varios papeles prototípicos de latino en series de TV de los ‘80 como “División Miami” y “Drug Wars”, entre otras (y una aparición en el video de Madonna de la canción “La isla bonita”) empezó a trabajar en pequeños papeles de cine hasta que literalmente “explotó” con su rol como uno de los miembros del grupo criminal de “Los sospechosos de siempre”. Benicio, que continúa soltero, tiene una hija de cuatro años llamada Delilah, fruto de una breve relación con la modelo Kimberly Stewart, quien no es otra que… la hija de Rod Stewart.

-Siendo de origen latino, ¿te preocupa la imagen o la representación del continente que tienen las películas en las que trabajás? Me refiero a la cantidad de cine donde se ve a América Latina básicamente como un pozo sin fondo de crimen y corrupción…
-Hice muchas películas sobre esa zona del mundo y soy muy sensible a lo que pasa allí y a cómo se lo muestra. Creo que esta película –tanto el guión como la mirada de Denis– decían algo que para mí era diferente y que se centraba más que nada en las malas políticas de los estadounidenses en este tema. El mío es un personaje muy particular, dominado por la venganza, y en ese sentido es casi el opuesto de lo que pienso yo al respecto. Yo creo en la justicia, en el uso legal de la fuerza y no en la venganza o en saltearse los procedimientos legales. Pero creo que la película critica eso, que jamás dice que el fin justifica los medios. Al contrario. Lo que creo también es que pensar que “el problema de la droga” es un problema de México o de los países latinoamericanos es una forma de sacarse de encima el asunto. Es un problema de Estados Unidos y de Europa también. Y Denis, que es franco-canadiense, entendía completamente las complejidades del problema. Lo que le interesaba era buscar una verdad más allá de los lugares comunes.

-Después de tanto cine de autor y policiales duros te fue muy bien en “Guardianes de la galaxia” y ahora te enfrentás a una película de “Star Wars”, de esas que pueden hacer que quedes en la historia solo por haberla hecho, al punto de hacer olvidar todos tus otros logros, como le pasó a Alec Guinness, por ejemplo. ¿Cómo te enfrentás a ese desafío?
-La experiencia con “Guardianes de la galaxia” y las películas de Marvel fue extraordinaria, lo pase muy bien, aunque no sé si mi personaje (The Collector) seguirá apareciendo en las secuelas. Ojalá que sí porque la pasé muy bien filmándola. Ahora, respecto a “Star Wars”, la verdad es que no me dejan hablar mucho de eso (risas). Todo es muy secreto. Sí, es un villano, pero vamos a ver qué sale. Lo que puedo decirte es que recién empezamos a filmar en febrero o marzo del año que viene. Así que allí veré…