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Música

Cibo Mato: un plato japonés en la Argentina

El duo mítico del pop noventoso llegó por primera vez a Buenos Aires.

Por Gisela Etlis

Sobre el escenario del mítico Teatro de Federico Lacroze y Álvarez Thomas, una de las bandas newyorkinas que más influyó en el hip hop, rock, funck y pop noventoso le regaló, por primera vez al público argentino, un show cálido, nostálgico y lleno de intimidad.

De la mano de Tribulaciones discos, Yuka Honda y Miho Hatori (Noodle Gorillaz) aterrizaron en la Argentina para presentar Hotel Valentine, su primer álbum juntas luego de una pausa que llevó casi una década.

Con los oídos calentados por Fernando Kabusacki y Marina Fages, las casi 200 personas que asistieron al Vórterix, se movieron al ritmo de Le pain perdu, tema con el que Cibo Matto comenzó la cita. El clima relajado combinaba con el look distendido de Miho, que apareció con un pantalón amplio, un buso deportivo, gorrita de visera y lentes oscuros. Cómoda y suelta, la cantante bailaba con movimientos suaves y agradecía a todos por compartir la noche con ellas.

El show siguió con Sugar Water y, al terminar, Hatori sacó un pilón de hojas blancas y advirtió que, aunque su español era “horrible”, había preparado una versión de Chica Fantasma en nuestro idioma. Así que con una mezcla de vergüenza y simpatía, la banda comenzó a tocar, ella empezó a cantar y el público aplaudió.

“Arigato”, agradeció la pareja que se dio una segunda oportunidad y hoy recorre América Latina con un nuevo trabajo, después de tanta distancia de los escenarios. Los argentinos celebraron la decisión de las japonesas y, concentrados, se dejaron llevar por el ritmo de temas como Emerald Tuesday y Sci-Fi Wasabi.

El momento más divertido de la noche fue con Deja Vú y Housekeeping, otros dos temas de Hotel Valentine, el disco que cuenta una historia de amor que transcurre en una habitación de hotel y con el que Yuka y Miho renovaron la química que en el ‘95 las unió con Viva! La Woman.

Con Blue Train y Check- in, Hatori pudo lucir más su voz delicada y sin muchos adornos, acompañada por los coros de Yuka, más Devin Hoff en el bajo eléctrico y Yuko Araki en batería. Después de una hora en vivo,  las chicas Cibo Matto no se habían movido del escenario, ni salieron de sus posiciones, aunque antes de terminar la noche del jueves, desaparecieron unos segundos y volvieron con una versión en español de Aguas de Marco. Por segunda vez, Miho sacó las hojas con la letra y se animó de nuevo a cantar en un idioma ajeno a ellas.

Antes de partir hacia Santiago de Chile, sonó con fuerza Birthday Cake y los fuertes aplausos del público la despidieron sin muchas vueltas. Esta vez, los locales pudieron disfrutar en vivo de los matices de hip- hop, la música brasileña, africana, el jazz latino y el pop que conviven en el dúo que lleva el nombre en italiano de “Comida loca”. Una ecléctica experiencia dejó a los argentinos quizá, con ganas de un segundo plato.

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