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Música

Chicas superpoderosas

Las Viudas e Hijas de Roque Enroll volvieron conun mix de hits y temas nuevos y van por la gira nacional. Ellas y su público se lo merecen

Por Vera Czemerinski
Fotos: Jazmín Arellano

En medio de la larguísima sesión de fotos, Mavi Díaz sale al balcón a fumar. Su look está literalmente a medio hacer, el corsé es rimbombante y súper chic, pero un poco apretado. “Parezco Dolly Parton”, dice mirándose las tetas, mientras enciende el pucho. Y luego se corrige “con lo que aprieta, más bien parezco Dolly Parto”. Claudia Ruffinatti hace su aparición en el deck con abultado bombé batido en la cabeza, se acomoda el chalequito. Al verlas, Sinesi (la otra Claudia), que estaba en el balcón esperando su momento para el retoque, mueve su turbo plateado en el pelo símil nave-interespacial. La imagen es clarísima, qué duda cabe. Las Viudas están de vuelta.

Sí, ellas. Las mismísimas. Las que -después de tanto y pese a tanto- nunca se fueron del todo, acaban de volver. Su reaparición tiene un tinte fresco y melancólico a la vez, conjuga las dos variables en el perfecto punto en el que reconocemos la historia, pero no nos detenemos a llorar por ella. Es que, como en las mejores conservas, algo se mantiene fresco, intacto. Y ellas están aquí para confirmarlo.

“En 30 años sólo volvimos a tocar juntas de vez en cuando, y ahora, al escuchar las canciones, otra vez nos divertimos, vuelve a suceder la magia, la química”, comenta Sinesi sobre esa enorme energía y sincronía que sigue funcionando entre ellas. Ruffinatti continúa: “Ayer se nos saltaban las lágrimas (de risa) cuando ensayábamos Hacé base -hit de su primer disco-. Hacía mucho que no la cantábamos, y nos divierten nuestras letras, decíamos ¿cómo pudimos haber escrito esto?”.

Volver sin nostalgia
Es que sí, las letras eran divertidísimas. Aún las escritas entonces, hoy siguen sonando delirantes y muy efectivas. “Vintage sí; pasadas de moda, no”, precisa Sinesi. Las historias que cuentan están llenas de chispa, y el lenguaje y las palabras que usan tienen montones de códigos, muchos a la vista de todos, pero otros más encriptados para quién pueda escuchar con oído fino. “El baterista con el que estamos ensayando nos preguntó qué quiere decir ´hace base´”, cuenta Sinesi. Para los que siguen sin entender, Mavi aclara, refiriéndose a la época en que la compusieron: “Si a alguna de nosotras le gustaba un chico, y mañana ya no le gustaba más, bueno, ése ahora que haga base, ya no tiene un solo. Es como decir quedate en el molde, tranqui”.

Además de reversionar los hits más conocidos de sus discos anteriores, su nuevo álbum Perlas y Diamantes tiene tres nuevos temas, cada uno compuesto por una viuda. Ludovica, de Díaz; El vestidito, de Sinesi; y Bariloche, de Ruffinatti. Al escucharlos, se distingue fácil la personalidad del grupo y sorprende que en tantos años de pausa su estilo siga intacto. “Nosotras coqueteábamos con la idea de volver, pero eso se concretó en el momento en que pudimos componer canciones nuevas. No queríamos salir solamente con los temas conocidos, sino darle algo nuevo a la gente”, dice Mavi y agrega: “Además (a las viejas canciones) las estamos reversionando. Porque en el disco decidimos grabar los clásicos, pero dándole una vuelta de rosca al audio, a algunos arreglos, que la gente reconociera los temas, pero que a la vez tengan un aggiornamiento en cuanto a la época que vivimos”.

Bariloche, el tema de Ruffinatti, es la tercera parte de aquellos dos primeros capítulos del famoso Hawaiian Twist: en el primer disco Ella, muerta de amor, se deshace por Él, le pide que por favor se apiole y que se vayan de viaje juntos. En el segundo, Él –tardíamente apiolado- ya era una mosca en el plato, un baboso, un pesado. Hoy, la parejita (¿feliz? ¡No!) vuelve a encontrarse de casualidad en Bariloche, el tipo se hizo guardabosques y ella se lo quiere llevar de souvenir…

Los personajes de las canciones fueron creciendo junto con las viudas, y también con la gente que las bailó. Siempre tuvieron un público de amplio espectro, ya en los ´80 las escuchaban chicos, medianos y grandes. “No importa la edad. Así como antes venían las mamás y acompañaban a los recitales nuestros los nenes, hoy esos nenes tienen hijos y comparten con ellos nuestro disco; ahora nos mandan videos de los chicos cantando las canciones nuevas”, dice Mavi, feliz con el fenómeno “transgeneracional”. Sinesi agranda más la familia de oyentes: “Me dijo un chico en Facebook que su abuela de 90 años le decía, ´ay, qué linda música que escuchás´, él escuchaba Perlas y diamantes”.

Día a día
Durante el recital en el Showcase de Sony, el día de la presentación del nuevo disco, Mavi le dijo al público: “Chicos, traemos una máquina del tiempo, móntense”. Y si bien la mayoría de las canciones tienen un espíritu de cotillón, muy alegre, con el que se ríen de sí mismas, Las Viudas trasmiten también algo puramente emocional. “La máquina del tiempo va para atrás y para adelante, sentíamos eso porque veíamos gente muy joven, gente que no pudo vernos hace 20 años”, dicen.

Saben que también formaron parte de la historia ochentosa de los mayores de cuarenta: “Sentimos que a la gente la transportamos quizás a un momento de su vida de alegría, o de crecimiento, o de descubrir cosas. Y creo que eso es lo que le da esa cuota, esa mezcla de sentimientos de lo que le pasa a la gente cuando nos ve y escucha nuestras canciones“.

El 26 de noviembre en el Gran Rex se llevó por fin la gran juntada gran, con su público de siempre y con el nuevo. ¿Planes de ahora en más? “Ahora tenemos otra nota en media hora -bromea Mavi-. Los planes los vamos haciendo un poco día a día, pero la idea es tocar en todo el país. O sea, llevar el Perlas y diamantes Tour a todas las provincias, y bueno, vamos a ver, ojalá que nos quieran en todos lados y que podamos ir a todos lados”.

Revisando la historia del grupo, hay un hueco enorme que salta a la vista, y es la ausencia de María Gabriela Epumer, la genial guitarrista que murió sorpresivamente en 2003. Este hecho, dolorosísimo para todas (y para una gran parte de la comunidad musical local, Epumer era enormemente querida) las llevó a suponer que nunca más volverían al Estado Viudo que tanto determinó sus vidas. En 2004 un concierto en homenaje a María Gabriela las volvió a juntar, pero luego cada una continuó su camino, y si bien los encuentros personales nunca dejaron de existir, el proyecto viudas quedó en el freezer, en perfecto estado de conservación.

“Cuando pasó lo de María Gabriela para nosotras fue tremendo, fuertísimo, ya está, pensamos, se terminó”, cuenta Sinesi. Y sigue: “Esa barrera de conceptos a mí me la derribó su hermana cuando fue el homenaje en el Dorrego. Me dijo ´ustedes tienen que tocar, no pueden no tocar Las Viudas´. Entonces lo hicimos. Yo pensaba que me iba a desmayar, pero eso no pasó. Venían y nos decían ´parecía que estaba ella´, porque pusieron su imagen en la pantalla atrás. Fue suave, como si hubiera estado”. Mavi agrega “En realidad nosotras teníamos ganas de juntarnos, pero nos parecía imposible hacerlo sin María Gabriela, eso fue uno de los factores que más nos costaba, encarar la formación de la banda sin ella.”

Recalculando
¿Y entonces, cuándo y cómo fue que reapareció Don Roque Enroll? Y Ruffinatti responde “Hace un año, cuando rearman Man Ray, Hilda (Lizarazu) nos escribe y nos invita a hacer un tema nuevo que coincidentemente se llama ´Empezar de nuevo´. Y bueno, después de tantos años nos gustó cantar juntas otra vez. Nos invitan también a un show en Buenos Aires, en la presentación del disco, sin habernos anunciado a nivel de prensa. En el show, cuando salimos a cantar el teatro estalló. Y estaba la gente de Sony en la platea, y nuestra actual manager empezó ´ustedes tienen que juntarse´, y la gente de Sony interesada también. Así fue. Entonces nos gustó, y todo coincidió. Después que nos enteramos que un programa en Telefé homenajeaba nuestro nombre, llamándose casi de igual modo”. Mavi completa: “De alguna manera lo que dejamos de hacer es de resistirnos. Replantearnos, sobre todo entre nosotras, una repartija de roles. Como dice Ruffinatti, era una mesa de cuatro patas que ahora tiene tres. Y hay que repartir el peso”.

La decisión de no poner a nadie en reemplazo de Epumer es un acto totalmente consciente. “María Gabriela es irremplazable”, coinciden. Muchas y muy buenas guitarristas podrían postular para el rol vacante, pero Las Viudas se mantuvieron fieles a sí mismas, asumieron el hueco, y recalcularon. Como si atravesar el dolor haciéndose cargo de su peso les hubiera permitido rendir el mejor homenaje que hoy pueden hacerle a su amiga: continuar aquel mismo camino, sin perder humor, ni color, ni el espíritu viudo que tanto las identifica.

Pertenecen a una generación que le dio al rock local (en el sentido amplio del término “rock”) una fuerte identidad, y éste es un año particularmente duro para la música, con pérdidas de gente muy cercana. Pero ellas son conscientes de que algunas cosas, pese a las ausencias, permanecen: quedan los legados. “Con Gustavo (Cerati) además de que compartíamos en un momento mucho el escenario, mi ex pareja fue saxofonista de Soda y teníamos una relación muy cercana con ellos, y bueno, yo ahora trabajo con su hijo Benito, que sacó un disco y le hice la producción de las voces. Así que es un poco también ver cómo esas generaciones continúan –cuenta Mavi-. O con Dante (Spinetta) que cada vez que lo vemos es un amoroso. Tenemos ese vínculo con los hijos, que es bueno, la prolongación de la raza, digamos. Y eso si bien a nosotras nos entristece, como a todo el mundo, cercano o no, porque la música te hace familiar con la gente, bueno, tenemos esa gratitud de ver a sus hijos y celebrar por ellos”.

Hoy las Viudas son Mavi Díaz (cantante principal), Claudia Sinesi (bajo y voces), Claudia Ruffinatti (teclados y voces). El disco Perlas y Diamantes fue producido por el experimentadísimo Tweety González, y Sergio Verdinelli fue “el encargado de sacarnos lustre, por él somos Las Viudas Lustradas” afirman. Las acompañan Alejandro Castellani en batería, Alfred García Tau en guitarra, Diego Korenwaser en teclados y guitarra acústica. Por último, Ulises Butrón, Fernando Kabusacki, Leo García y Gringui Herrera son amigos de la casa que colaboraron en el disco y/o aparecen en los shows en vivo.

La nueva vieja moda de las Viudas de Roque Enroll volvió crecida, madura, pero esencialmente intacta. Su regreso marca el paso del tiempo, con un compás constante y regular, al que ellas le siguen poniendo –hoy como ayer- toda la onda.

Volvieron porque, como dicen, dejaron de resistirse a hacer aquello que tenían ganas, o sea, porque quisieron. ¿Quién sabe cómo sigue la historia? Tal vez en un futuro no tan lejano nos encontremos con los protagonistas de Hawaiian Twist hechos dos viejitos felices finalmente juntos, que por las tardes se divierten escuchando en un winco aquellos buenos viejos hits que nunca dejaron de hacerlos bailar.

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