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Entrevistas

César Pelli

Arquitecto. Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Yale entre 1977 y 1984. Director de Pelli Clark Pelli Architects. Premio Konex brillante a las artes visuales 2012. 87 años. Tucumán

Por Guido Piotrkowski
Foto: Gentileza Peter Hurley

Tuve una infancia tranquila en Tucumán. Jugábamos en la vereda, en una plaza, y nadie se preocupaba.

Mi padre tenia muy buen ojo, le encantaba hacer cosas. Pero mi gran influencia fue mi madre, que era educadora. Yo estaba muy cerca de ella.

En Tucumán no había arquitectos, era algo muy nuevo, yo no tenía idea de lo que era la arquitectura. Mi interés aparece cuando comencé a estudiar. En la carrera había dibujo, diseño, planos, historia, arte. Todo eso me pareció muy interesante, sentí que tenía capacidad y decidí probarlo.

Siempre dibujé bien, y académicamente me manejaba muy bien. Pero en los deportes era un desastre, nadie me quería en los equipos. Aunque nunca me sentí mal sobre eso, si no hacía deportes no importaba. Las chicas no me daban corte, me preocupaban un poco más, pero no tanto.

Ser aprendiz de alguien es muy importante. Mi gran influencia fue Eero Saarinen. Con él no solo aprendí a pensar la arquitectura, sino en cómo hacer buena arquitectura.

Fui director de diseño del OFEMPE (Organismo Financiador de Empresas Mixtas Privado Estatal) una organización que construía viviendas populares creada por Perón. Diseñé un pequeño barrio y luego me vine a Estados Unidos en 1957. Pude verlo por primera vez el año pasado, luego de más de sesenta años.

Como docente creo que lo más importante para transmitir a mis alumnos es el amor y el respeto a la profesión.

Yo cambié la concepción de lo que significa un rascacielos. Antes, era simplemente una expresión de la tecnología y la economía de los Estados Unidos, y ahora es otra cosa. Son edificios que tienen un contenido simbólico muy fuerte.

La arquitectura es un arte visual, pero no solo visual. Para apreciarla hace falta tiempo, es diferente a la pintura. Es una de las grandes artes, solía llamarse la madre de las artes. Dentro de la arquitectura se pinta, se toca música, se hace teatro. La arquitectura cobija a las otra artes.

Los arquitectos hacemos pedacitos de ciudades. La ciudad es la obra maestra de arte más importante que pueda construir una cultura, y los arquitectos contribuimos mucho para hacerlas, tenemos un papel muy importante.

Siempre hay que recordar que las obras de uno no son tan importantes de por sí, sino que lo son porque forman parte de un pedacito de esta inmensa obra increíble que es una ciudad.

El hecho de que cada arquitecto trate de crear su propia marca es muy malo para la ciudades. Podría haber una marca Pelli, pero lo he evitado. Es algo muy secundario. Lo que importa es cómo queda la ciudad. Muchos hacen edificios que son muy notables de por sí, pero que son un desastre para todo alrededor.

Yo no tengo una serie de formas definidas. Cuando siento que estoy empezando a repetir formas me cuido. Digo: no puede ser, me estoy dejando llevar por mi ego.

Abrí mi estudio para diseñar la expansión y ampliación del MOMA (Museo de Arte Moderno de New York) en 1977. El primer rascacielos que diseñe fue una torre de departamento incluida en ese proyecto, que comenzó en 1977 y terminó en 1984.

Las Torres Petronas fueron los primeros rascacielos fuera de Estados Unidos y las primeras torres del tercer mundo. A partir de ahí, muchos países se dieron cuenta de que podían hacerlo.

Las Petronas tenían que tener un carácter único e incorporar ideas que remitieran al arte islámico. Había que diseñar torres que ellos vieran como malayas, que no fueran vistas como si hubieran sido construidas en Nueva York o en Frankfurt.

De casi todas las ciudades que conozco, Buenos Aires ha tenido mucha suerte con sus arquitectos, que han sido muy responsables.

Los chinos están construyendo mucho. Estamos trabajando en diez ciudades diferentes. Hemos hecho inmensos barrios de viviendas, torres de cuarenta pisos, centros comerciales, oficinas. China es fantástico, hay cosas muy hermosas.

Me encanta construir en la Argentina, es donde más me gusta trabajar. Me gusta ir, tener edificios y estar representado allí. Estamos construyendo la sede para el Banco Macro en Catalinas Norte y el edificio Maral Explanada en Mar del Plata.

Lo más lindo es que venga un proyecto que yo no esperaba, con un problema que no había pensado. Si es algo que yo decido de antemano, entonces no tiene gracia.

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