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Zoom Restós

Casa Oro

Casa Oro rinde culto a la gastronomía peruana, origen de Luis y Charo, sus amables anfitriones, en una casa fuera de lo común.

 

Por Ernesto Oldenburg
Fotos: Facundo Manoukian

Los restaurantes a puertas cerradas se diseminan por Buenos Aires como fuegos artificiales en una noche estrellada. Desde hace nueve años en esta sección, (des)cubrimos mes a mes este tipo de lugares. Hagan la cuenta. La lista es tan larga como números tiene la revista, y va mutando con el tiempo, como cada uno de nosotros. Algunos cierran, otros se mantienen, y cada tanto florece un espacio que renueva el panorama.

Así descubrimos Casa Oro, almorzando en Asia Oriental, el mercado del Barrio Chino con mostrador al paso, donde se comparte codo a codo una sopa de wan tan, antes o después de comprar los pescados más frescos de la ciudad. Allí estaban Luis y Charo, que nos dieron sus señas y al poco tiempo fuimos a comer y conocer esa casa decó que el diseñador español Javier Echenique restauró y transfiguró con su particular visión ornamental.

Luna dorada

El sábado por la noche, sobre la calle Oro, casi Güemes, un farol avisa que algo sucede tras esa puerta rasa que no dice nada. Timbre. Cuando abren, habrá que subir una larga escalera de mármol para llegar al fin a un ambiente de lo más acogedor, vintage y moderno, muy decorado.

Recibe Luis, un señor elegante y cordial, de buenos modales, que invita a sentarse a un living donde dos jóvenes beben una copa de champaña. En otro sector del salón, otra pareja hace lo propio. Hay mesas dispuestas para dos y más comensales, música ambiente y buena luz. Tienen una mesa en la cocina y un cupo para 24 cubiertos en total. El lugar atrapa, tiene magia. Un gran retrato expresionista como mudo wwwigo nocturno observa la velada, inmutable. El baño es negro como la noche.

Luis se desliza por la sala sin hacer el menor ruido, nos sirve champaña, sienta a los presentes, acerca un shot de ceviche, una tostada de ají de gallina y finalmente otra con berenjenas con tomate como aperitivo. Libros, velas, spirits y espejos peruanos con forma de soles dorados. Las cartas están echadas, será una noche especial. Hora de pasar a la mesa.

Paso peruano

Una Causa limeña de lenguado servida en vajilla inglesa abre la cena. Rica, fresca, suave. Luis deambula de mesa en mesa, llevando los platos, sirviendo el agua en jarra de plata. Los vinos son buenos, de Dante Robino, pero nosotros trajimos uno para descorchar. La comida transcurre sin apuros. El principal sorprende: un generoso filete de corvina a la plancha con salsa de cilantro, sobre un muy buen risotto de zapallo. Por fin un plato diferente pero con la misma sazón peruana. Para cerrar este paseo culinario llega un pequeño y delicado volcán de chocolate con una crema blanda. La infusión de Hierba Luisa y una copa de Pisco Inquebrantable harán el resto. Se fuma en el balcón.

Mundo privado

Charo es limeña y Luis de Trujillo, pero son ciudadanos del mundo.
Vivieron y trabajaron en New Jersey, Aspen (Colorado), Middleburg (Virginia) y Santa Fe (New Mexico). Tuvieron restaurante en Manhattan y Palm Beach. Saben lo que hacen. Abrieron Casa Oro a fines de mayo y reciben de miércoles a sábados por las noches.

El cubierto no pasa los $150, sin bebidas (agua, café, vino, licores). La casa es grande, y cuenta con exóticas habitaciones para aquellos comensales que vienen -por ejemplo- desde Córdoba u otras ciudades del interior, y prefieren pasar la noche antes de partir. Hacen encuentros privados y planean hacer fiestas al son del jazz, todo tipo de presentaciones, catas y degustaciones de vinos con bodegas locales. El lugar apunta a convertirse en un Club Privado. Y nosotros, en socios vitalicios. Para no perderle el rastro.

Datos útiles
Reservas casaororesto@hotmail.com
Teléfono 4772-8073
casaoro-palermosoho.blogspot.com
Dónde Palermo

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