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Carta de amor de una fotógrafa a su perro

Benny fue el primer perro de Catherine Panebianco.

En realidad había tenido perros de niña, pero Benny fue el primero que era sólo de ella y su marido. Cada mañana bebía la leche del fondo de su tazón de cereales. Lo sacaba a pasear dos veces al día y cuando dejaba de acariciarlo ponia la pata sobre su mano para que continuara.
Benny Was A Good Boy es el homenaje de la fotógrafa a su mejor amigo. Comenzó a fotografiarlo aproximadamente un año y medio antes de su muerte, cuando Panebianco observó por vez primera los síntomas de la vejez en la vida cotidiana de Benny.

Él sabía que esos eran nuestros momentos especiales” explica la artista.
Panebianco tuvo a Benny durante catorce años, Corrieron aventuras juntos en todos los climas y estaciones del año. Como suele ocurrir con los perros, lo mejor de la convivencia con Benny se encontraba en esos momentos cotidianos que los humanos olvidamos saborear.

Cuando Panebianco dijo adiós a Benny, sintió por primera vez en la vida el dolor en toda su magnitud.
En el año siguiente a la muerte de Benny, la fotógrafo se esforzó por revisar las fotografías que le había hecho, aunque sólo tras muchos meses fue capaz de volver a ellas. Aún le da mucha pena, pero a la postre, las fotos de Benny se convirtieron en un recuerdo de lo que tenía, no de lo que perdió.
“Sabemos que los que nos rodean han de morir“, dice la artista, “pero en realidad no te dejan totalmente tras marcharse“.

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