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Cine y Series

Carrie On

El clásico de Stephen King llevado al cine por Brian De Palma estrena una nueva versión y las (odiosas) comparaciones son inevitables.

Por Sandra Martínez

La semana del 31 de octubre es desde hace años la elegida para el estreno de las películas de terror más esperadas. Este jueves el estilo “reality” de la saga Actividad Paranormal le cede espacio al regreso ¿triunfal? de Carrie, la novela de Stephen King que Brian De Palma llevó a la pantalla grande a mediados de los 70. La imagen de Carrie bañada en sangre y desplegando una carnicería con sus poderes telekinéticos son parte de la cultura pop, entonces, como cada vez que se estrena una remake de un clásico, es inevitable verla con cierto prejuicio.

Los productores aseguraron que su objetivo fue realizar una película más fiel al libro que la de De Palma. Sin embargo copiaron prácticamente cada escena y cada diálogo del original, cuyo guionista sigue figurando en los créditos, introduciendo pequeños cambios, como el destino final de ciertos personajes. Chloë Grace Moretz, por su parte, realiza un buen trabajo en cuanto a interpretación, pero su problema viene más por el lado del physique du rôle: contra la fragilidad de Sissi Spacek, que se inmortalizó en el rol y recibió una nominación al Oscar por él, Moretz es demasiado encantadora, demasiado vital, más apta para la camorrera Hit Girl que para hacernos creer su rol de patito feo.

Las novelas de Stephen King son en realidad fábulas que tratan sobre los temas universales y por eso, al igual que la obra de Shakespeare, sus libros -por lo menos los mejores, los que se convirtieron en clásicos-  soportan sin sufrimiento adaptaciones a distintos contextos. Carrie habla sobre la búsqueda de amor y aceptación, sobre el paso de la niñez a la adolescencia, sobre los temores femeninos ante el florecimiento del propio cuerpo y los deseos sexuales y eso es tan vigente en 1976 como en 2013. En todo caso lo que sorprende es como el rey del terror supo adelantarse a su época tratando en su primera novela publicada dos temas que hoy desvelan a educadores y autoridades, el flagelo del bulling y los niños marginados que terminan protagonizando masacres escolares.

Esta nueva versión, entonces, busca acercar una gran historia a un público joven y renovado y la falta de los abundantes desnudos frotales de la versión De Palma apuntan a una calificación apta para menores. Esa tarea la cumple con prolijidad al mantenerse dentro de una fórmula que probó ser exitosa. Y no la idea no es mala cuando recordamos al supuesto galán de la historia coronado con una porra de rizos rubios que provocan un ataque de risa, o los efectos especiales que hoy permiten un mayor despliegue para las habilidades y la furia de Carrie. Pero de todas formas, no cuesta vaticinar que dentro de treinta años, será a Sissi Spacek a la que sigamos recordando.

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