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General

Capturar la esencia de la naturaleza

Jeff Cramer recorre y se aventura por los lugares más inhóspitos del mundo fotografiando la vida en su forma más pura y libre.

Jeff Cremer es un fotógrafo de viajes, curioso por naturaleza, y apasionado por combinar la ciencia, la naturaleza y la tecnología para hacer arte y explorar el increíble universo en el que vivimos. Sus imágenes – casi siempre referidas al mundo animal y vegetal que nos rodea, así como a personas de diferentes culturas – se publicaron en medios muy importantes como Wired, National Geographic, Discovery Channel, Washington Post y NBC News, entre varios otros. 

Cremer se describe como un hombre común y corriente al que le gusta sacar fotos. «No estuve en la luna ni en el fondo del mar. Pero viajé, viví en muchos países, y tuve un montón de aventuras espectaculares. Fui sacando fotos a lo largo de ese camino». Si bien es oriundo de Colorado, Estados Unidos, su inquietud y avidez por conocer lo llevó a vivir en lugares como Costa Rica, Colombia y Perú, país en el que se encuentra actualmente, siempre eligiendo a América Latina por su potencial fotográfico y su impactante belleza. 

Tanto contacto con la naturaleza, la flora, y las especies animales más extrañas lo llevó a realizar varios descubrimientos, algunos muy insólitos. Uno de ellos, una lombriz depredadora que brilla, encontrada en las selvas tropicales peruanas. Asimismo, en el amazonas se topó con mariposas que saciaban su sed con lágrimas de tortugas. Si, por más novelístico que suene, está 100% comprobado.

Si alguna vez se preguntaban quiénes son los autores de las fotografías y los videos tan nítidos y perfectos que aparecen en las revistas y programas de televisión especializados, Jeff Cremer es uno de ellos. ¡Admirable! Pueden ver más de su galería de fotos en su página web: www.jeffcremerphotography.com.

Hace un par de días, el fotógrafo renombrado realizó un increíble video de 5 minutos que documenta el Año Nuevo en la ciudad de Lima, Perú, con un dron. “A eso de la medianoche hice volar el drone sobre los fuegos artificiales, a una altura de alrededor de unos 200 metros”, afirma Cremer. “Quería volar más bajo, pero me dio miedo que por ahí una cañita voladora le diera justo al drone en pleno vuelo, asi que decidí registrar todo desde allá arriba”. ¡Imperdible!

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