Publicidad Bajar al sitio
Cine y Series

Cae de maduro

Esta semana estrena uno de los últimos trabajos de James Gandolfini, una comedia romántica sobre el amor a los cincuenta.

Por Sandra Martínez

Antes las comedias románticas eran sobre jóvenes lindos y prometedores que después de algunas dificultades encontraban el gran amor de sus vidas. Pero últimamente estamos disfrutando una nueva generación, esos adultos que ya pasaron por esa historia y descubrieron que happy ever after solo funciona en los cuentos de hadas, pero no se resignan a darle al romance una segunda oportunidad. Algunos ejemplos son la excelente It´s complicated, con ese fantástico trío formado por Meryl Streep, Alec Baldwin y Steve Martin, o Something´s Gotta Give, donde Jack Nicholson interpreta a un mujeriego obsesionado con las jovencitas que finalmente se rinde a los encantos de la madura Dianne Keaton.

El estreno de esta semana tiene en común con esas películas una traducción de título poco tentadora, Una segunda oportunidad y un elenco de lujo. Julia Louis Dreyfus, nuestra querida Elaine de Seinfeld, es aquí Eva, una masajista divorciada y con una hija a punto de partir para la universidad, que en una fiesta conoce a Albert, interpretado por James Gandolfini. Aunque al principo no la deslumbra, a medida que las citas avanzan, el carácter simple y divertido de ese gordito agradable produce un cambio en Eva, que empieza a encontrarlo sexy. Hasta que de pura casualidad se cruza con la ex de Albert, que desconociendo la relación entre ambos se despacha a gusto sobre los detalles más molestos y las definiciones más demoledoras sobre el padre su hija, provocando en Eva un sinfín de dudas.

Más allá de los pasos de comedia -mucho más efectivos si uno no vio el trailer, donde, para variar, muestran por adelantado los mejores chistes- Una segunda oportunidad trata sobre el amor después del amor, la crisis de la mediana edad, el síndrome del nido abandonado, sobre el miedo a repetir los fracasos sentimentales y sobre como la persona totalmente incorrecta para uno puede ser la pareja perfecta para otro. Todo construido con impecable versosimilitud gracias a la impecable química entre los protagonistas. Gandolfini, especialmente, constituye un improbable galán que recibe en joggineta y se niega a comprar mesas de luz, pero enamora con su sinceridad y ternura. Y nos deja con un dejo de tristeza pensando en el gran actor que se perdió con su muerte.

×