Publicidad Bajar al sitio
Territorios

Bocanadas de placer

Elegantes, exclusivas y seductoras, las tabaquerías son espacios de encuentro para los amantes del buen fumar.

Por María Luján Torralba
Fotos cortesía Prensa Richard Pauleau y archivo Casa Lotar

El ruido seco del cortapuros y el chasquido del encendedor son el preludio del elegante ritual. Las hojas del tabaco crujen y el humo es aspirado en una suave bocanada para que el sabor se impregne poco a poco en el paladar. El arte de fumar un puro no es para cualquiera. Es para aquellos que están dispuestos a disfrutar de un momento especial, relajado, donde todos los sentidos atraviesan una experiencia de placer. Este grupo de sibaritas encuentra su lugar en las tabaquerías, donde los fumadores no sólo pueden adquirir productos para satisfacer sus exigencias, sino donde también pueden se pueden deleitar con sus cigarros en los salones exclusivos.

Estos refugios que por fuera parecen tradicionales locales de venta de tabaco, regalos de diseño y artículos fetichistas, por dentro son grandes espacios especialmente acondicionados para las personas con estilo. Entre los más destacados de la Ciudad de Buenos Aires se encuentran Casa Lotar, Tabaquería Inglesa y Vuelta Abajo. Si bien cada uno tiene su clientela particular, todos ellos comparten el esmero por la atención personalizada, la mística de un club de nicho y el folclore de los salones de hombres.

Sergio Sciaroni, dueño y gerente de Casa Lotar explica que desde que comenzó a regir la ley de control de tabaco en la ciudad, las tabaquerías han crecido como punto de encuentro para fumadores. Cuenta: “Siempre hubo un público habitué de los salones para fumar pero a partir de la Ley, se hizo más fuerte. Acá, al mediodía, antes había siete u ocho personas, y, en la actualidad, están los 18 espacios del living siempre llenos. Viene gente y se queda sin lugar.” Casa Lotar está ubicada sobre la calle 25 de Mayo, exactamente enfrente a la Bolsa de Comercio, punto neurálgico de los corredores, bancarios y empresarios.

“La gente llega con la cabeza cargada, con preocupaciones, problemas, como tenemos todos. La idea es que el tipo cuando entre, se relaje y que uno, el momento que esté acá, lo haga sentir bien. Al cliente le gusta que te sientes a charlar con él y compartas un cigarro. Nosotros le damos mucha importancia al asesoramiento y la atención. Para mí, cuando entra un cliente es como cuando invito a alguien a mi casa”, dice Sciaroni. Además, agrega que este concepto de negocio es transmitido a sus empleados para que el habitué siempre se sienta mimado.

Casa Lotar comenzó con su primer local ubicado en la calle Nazca hace 37 años. El emprendimiento de los dos hermanos Sciarioni atravesó crisis pero siempre fue por más. Hace veinte años, viajaron a Europa donde conocieron grandes tabaquerías con tecnología sofisticada para el cuidado de los puros. Con esas nuevas ideas, implementaron en sus locales las cámaras, los lockers y las vitrinas, todos acondicionados con frío y humedad. Sergio Sicarioni desarrolla: “Cuando el tabaco sale de la fábrica tiene un porcentaje de humedad y si esa cadena se interrumpe, se interrumpe también la fermentación. Al tabaco es como el vino, sigue evolucionando y sigue cambiando. Si vos interrumpís ese proceso, la hoja se seca y se muere. Hay condiciones organolépticas que deben conservarse para preservar el producto.”

Partagás Serie E n° 2, Short Churchills de Romeo y Julieta y Edmundo de Montecristo son las vedettes de Casa Lotar. Un café, un partido de tenis y las notas dulces de estos tabacos se pueden compartir al mediodía de un lunes en el cómodo salón del local mientras, afuera, el sol raja las calles y una mazorca de hombres se disputan a gritos la posesión del día y de la tierra, como dice Leopoldo Marechal en Adan Buenosayres.

Habanos, ron y Frank Sinatra
Las angostas vitrinas de Tabaquería Inglesa saben esconder muy bien el exquisito vergel tabaquero que reside dentro. Ubicado en Paraguay y San Martín, este local puede pasar desapercibido para quien esté de paso, sin embargo, una vez que se atraviesa la tienda de tabacos, se descubre una casona antigua con grandes ambientes, pasillos y recovecos.

Tabaquería Inglesa, así como Casa Lotar, también cuenta con cámaras, vitrinas y lockers acondicionados. Aquí, los puros por excelencia son María Guerrero, marca original de la tabaquería. Este producto es importado de Honduras pero está hecho con una semilla típica del tabaco corojo, procedente de Cuba, que le imprime un sabor muy parecido al cubano pero con la ventaja de que su valor es un tercio menor. Tabaquería Inglesa cuenta con tabacos de más de quince procedencias diferentes.

Fue en el año 1948 cuando la Inglesa abrió sus puertas. Lucas Gil Peruzzotti, encargado e hijo del dueño del local comenta que hoy en día y desde hace 38 años es su padre quien está a cargo de la marca. “Se mantiene la herencia del conocimiento del producto”, dice. Su ubicación cerca de las casas de turismo y hoteles hace que muchos de sus clientes sean viajeros y empresarios que van a allí a hacer el after office. Gil Peruzzotti explica: “Hay clientes fijos, los que vienen todos los días, los que vienen una vez por mes o por año. A veces, con meses de anticipación nos dicen ‘esperame con tal puro’ y, cuando llega, eso está. Somos como una estación de reposo. Vienen muchos pilotos de aerolíneas también a pasar la tarde antes de ir al hotel y partir.”

La casona que alberga en los días normales 50 personas es ideal para los eventos especiales que realizan una vez por mes donde asisten alrededor de 150 invitados. El pasado martes 18 de noviembre se llevó a cabo una degustación de puros de Habanos S.A. acompañados por tragos Bacardi y vinos de Bodega Del Fin del Mundo. Entre copa y copa, pitada y pitada, y bocado y bocado se deslizaba la voz del cantante que hizo un repertorio de Frank Sinatra. En la casona que bien podría ser una escenografía de una película de David Lynch, las conversaciones brotaban en los sillones de los cuatro salones, en la selecta barra o debajo de los árboles del patio.

Club Social
Nuevas sociedades, negocios y trabajos. En el elegante salón de Vuelta Abajo Social Club pueden surgir relaciones y amistades impregnadas por el aroma de un puro. La iluminación tenue, el techo vidriado y la sofisticada barra predisponen a contemplar un placer diferente. El gran local ubicado en la calle Guido del Barrio de Recoleta es una boutique del delicioso vicio de fumar. Personalidades distinguidas de la cultura y del arte encuentran en esta tabaquería un espacio propicio para abrir las puertas de la percepción. Vuelta Abajo también tiene un segundo local ubicado en Belgrano.

Nicolás Weil, su creador, se inspiró en las tabaquerías que lo seducían de niño en Córdoba. Hoy, Vuelta Abajo es un espacio de referencia con más de 1.600 socios, ya que funciona como un club de fumadores. El empresario también produce su propio tabaco que importa de Nicaragua y distribuye en diferentes países. Vuelta Abajo es una invitación a sumergirse en este segmento de consumo premium.

Más información:
Casa Lotar

25 de mayo 358.

Tabaquería Inglesa
Paraguay 553.

Vuelta Abajo
Guido 1949 C.A.B.A

×