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Tecno

Bitcoins ¿la divisa revolucionaria?

La moneda electronica que promete revolucionar el mundo financiero, tiene presente pero se desconoce su futuro.

Por Tomás Balmaceda

Piedras, sal, cacao, dientes de perros, caparazones de tortuga, colmillos de marfil, caracoles marinos… todos estos objetos fueron utilizados a lo largo de la historia como dinero por diferentes civilizaciones. Nadie sabe a ciencia cierta cuándo fue que los hombres abandonaron el trueque a favor de una suerte de moneda común, pero parece imposible concebir una sociedad en la que no haya un valor de cambio que resuelva no sólo las cuestiones meramente económicas y de producción, sino también vínculos de poder, impuestos, castigos, recompensas y hasta las ofrendas religiosas. Hoy nos parece natural intercambiar billetes a cambio de bienes y servicios, pero el dólar recién vio la luz en 1785, un siglo después de la creación del papel moneda para uso bancario. Llevamos muy poco tiempo con este sistema monetario, al cual ya estamos totalmente acostumbrados.

En el último siglo, hubo algunos cambios importantes en el uso del dinero –como la aparición de las tarjetas de crédito en 1950 de la mano de Diner’s Club, la proliferación de cajeros automáticos a partir de la década del 80 y la consolidación de los pagos online (PayPal) en la última década– pero la premisa fundamental en la que se basa este uso sigue siendo la misma: contar con un objeto que sirva para realizar transacciones a un cierto valor sin importar qué fue lo que originalmente se intercambió.

Pero que estemos acostumbrados no significa que este sistema vaya a ser eterno. De hecho, las cosas podrían cambiar si se consolida el bitcoin, la moneda virtual que entusiasta y preocupa por igual en los circuitos financieros, y que ya es aceptada en algunos comercios en la Argentina.

El Bitcoin nació en un trabajo académico de apenas nueve páginas publicado en 2008 y firmado por Satoshi Nakamoto, el seudónimo de un genio iluminado o de un grupo de estudiosos que decidieron no revelar su identidad. Se trata de una nueva divisa con una promesa difícil de resistir: dinero generado por una computadora, sin incumbencia de un Banco Central, que sirve para realizar transacciones electrónicas en minutos, sin tener que pagar costos de transacción ni impuestos. Sin entidades financieras de por medio, este dinero pasa a estar directamente en manos de las personas.

¿De dónde surgen los bitcoins?
Esta divisa virtual es generada por computadoras a partir de la extracción de “minas virtuales”. En estado salvaje, por así decirlo, los bitcoins se encuentran en bloques que se generan entre los nodos de la Web. Cada vez que un nodo de la red genera un bloque, automáticamente gana 50 bitcoins. Pero esto no implica que cualquiera pueda crearlos, sino que el monto total de bitcoins que podrá existir es una cantidad fija y predeterminada –establecida por una función matemática en extremo compleja– que llegará a su pico en el año 2030 y que, por eso mismo, no podrá devaluarse jamás. Cada vez que un bloque es aceptado por la red, esta función se va ajustando de acuerdo a la cantidad de usuarios que estén “minando” para que la cantidad de bitcoins descubiertos se mantenga constante. Ya ha sido generada la mitad de la base total y en 2017 se espera que alcance el 75%.

Al no depender de ningún banco o estado, la compra de los bitcoins está descentralizada y sus transacciones son públicas. Uno puede hacerse de algunas monedas en sitios como bitbox.mx, fbtcexchange.com o mtgox.com. Una vez que los tenemos en nuestro poder, se pueden utilizar para comprar y vender bienes o servicios. En la actualidad, su uso se concentra en trabajos relacionados con la Web o en hardware, pero también hay agentes de Bolsa que adquieren esta moneda como inversión y hasta hoteles y comercios minoristas que los aceptan. En la Argentina, por ejemplo, el restaurante El Histórico de San Telmo los toma como parte de pago. El precio del bitcoin se regula por la ley de la oferta y la demanda. Debido a su suministro limitado y el interés que generó en los últimos meses, esta moneda virtual cada día vale más aunque no escapa a la volatilidad propia de un sistema nuevo. En enero de este año, por ejemplo, un BTC (así se los conoce en la jerga) valía 231 dólares pero a comienzos de septiembre se clavó en 124.

Hasta ahora, el balance del bitcoin es altamente positivo. En funciones desde 2009, su mercado alcanzó a comienzos de 2013 un volumen aproximado de 4.000 millones de dólares y sigue en alza. Sin embargo, está envuelto en varias polémicas. Por un lado, muchos descreen del verdadero futuro de esta moneda, que podría no ser más que una moda pasajera entre usuarios de Internet. Economistas más ortodoxos señalan que su valor puramente especulativo la convierten en una víctima de una volatilidad aún mayor que el dinero tradicional, incluso a pesar de la imposibilidad de emitir más allá de un límite. Por otro lado, podría propiciar delitos y usos non sanctos, ya que una de sus virtudes es el anonimato. El depósito de bitcoins se realiza sin posibilidad de saber a ciencia cierta quién fue el que lo realizó, lo que facilitaría su uso para el lavado de dinero, la compra de estupefacientes o el tráfico de pornografía infantil, entre otras maniobras ilegales. Este problema se podría solucionar con una autoridad que supervisara su uso, pero cualquier tipo de regulación rompería la esencia libre de esta moneda y generaría una brusca caída en su valor.

Bitcoins en el mundo

En Estados Unidos las autoridades solicitaron a la Bitcoin Foundation que cese sus actividades hasta que no se adecuen a las leyes financieras. Alemania eximió de tributación las ganancias derivadas de posiciones en bitcoins que se hayan mantenido durante más de un año, mientras que el gobierno canadiense aceptó que los tenedores de bitcoins queden exceptos de la normativa sobre blanqueo de capitales y prevención del terrorismo. En medio de una de las crisis más importantes de la historia de Cipre, el uso de bitcoins se extendió tanto que hace pocos meses abrió el primer cajero automático de esa moneda.

En la Argentina, al igual que la mayoría de los países de la región aún no hay una postura estatal tomada alrededor de esta moneda. Aunque aún no representa una masa importante, existe en nuestro un mercado de compra, venta y “generación” de bitcoins. Señalado por algunos como una manera de ganarle a la inflación local y a la crisis económica global, de acuerdo a la Fundación Bitcoin Argentina se calcula que hay más de 2.000 usuarios de este sistema y casi 100 mineros que producen la moneda. El inconveniente mayor, hasta ahora, es lograr ingresar los dólares producidos por la venta de bitcoins a raíz de las restricciones cambiarias actuales. Sí se pueden, en cambio, utilizar para comprar en el exterior con una cuenta PayPal. El sitio bitpagos.net, por su parte, ofrece el software necesario para que hoteles y sitios gastronómicos argentinos acepten la moneda en sus pagos.

Esperanza para muchos, quimera para otros, sólo el tiempo dirá si los bitcoins llegaron para quedarse y revolucionar la economía o se convertirán en un dolor de cabeza para los que arriesgaron e invirtieron.

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