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Bares y Tragos

Berlin

Un pequeño cambio en el nombre, otro gigante en la barra. La mística sigue siendo la de siempre.

Por Ernesto Oldenburg
Fotos: Facundo Manoukian

Como las ciudades que los contienen, los bares (o como se llamen esos refugios con barra de tragos, por más que se encuentren dentro de una peluquería) adoptan una personalidad independiente, emancipándose de sus fundadores, parroquianos o habitantes. Responde a la evolución natural de las criaturas con vida propia, el destino. Al grano: Berlín –la ciudad- tiene un peso propio, histórico. Un antes y un después. La leyenda del muro ayer visible –hoy invisible- que todos conocemos. Quien se anime a tomar prestado su nombre compartirá su naturaleza. El mejor ejemplo cercano es lo que antes conocimos como Salón Berlín, una peluquería gestada en 2001 en un sucucho a tiro de piedra de la plaza Cortázar. Su mentor, Fernando Elo, pasó a ser wwwigo de la evolución de su propia creación. Un local que nació con un mágico poder de convocatoria, gracias al humor e ingenio de su anfitrión. Un ser exclusivo, en extinción, quien derrocha respeto y simpatía mientras demuestra su talento en cabezas de ambos sexos. Melómano sofisticado, distante y cercano como el mejor barman. Y con un corazón que late del lado bueno, a la vista de todos, a través del espejo.

Nueva Era

Quizás por eso, el local del Soho le quedó chico. Y en 2004 cruzó las vías, hacia Humboldt, frente al Bangalore. Allí, Salón Berlín se consolidó como un lugar de culto. Un selecto grupo de músicos, cineastas y diversa fauna variopinta acudía –y aún acude- en pos de cortes modernos, y de paso curtir bohemia en una barra informal, nunca a la altura de la casa. Hasta ahora, porque siempre hay un antes y un después. Sucede que el –no tan- joven manos de tijera unió fuerzas con un clan societario y por fin –luego de meses de profundas reformas estructurales y de las otras- abrió Berlín, a secas. Sin Salón, ni muro, la Nueva Era. Hoy se dan el gusto de recibir en una barra verdadera, porque Berlín es bar, peluquería y barbería. Un plus que rescata un servicio olvidado, pero en la actualidad. “Un spa para la jeta”, define Elo. Y la mente: desenchufar el celular, y dejar rasurarse. Renovación total. Luego, espera siempre el bar, mejor que nunca. Cafetería y tragos clásicos. Bocados dulces y finger food salados (Papas bravas, $20; Hummus; aceitunas Sid Vicius; Alitas Jack Daniels, entre otros piqueos rockeros). El barman es brasileño, paolista (Fabiano). Vale probar su Caipirinha, pero hace de todo: Negroni, Margarita, Dry Martini y Pisco Sour (peruano, con Viñas de Oro). Los tragos rondan los 35 pesos. Hay Absenta, Bourbon, Vodkas. Y Cervezas de las buenas: Moretti, Otro Mundo, las mejores (entre 18 y 35). Siempre suena buena música. A las 19hs se cortan los cortes y arranca el Happy Hour, que dura mientras crezca el pelo. Como Bonus Track, Dj’s invitados: los viernes rock y los sábados Soul, Hip Hop, Black Power. Como en Berlín. Porque el muro ya no existe.

DATOS UTILES
Dirección:
Humboldt 1411, Palermo Hollywood.
Horario:
de lunes a sábado de 11hs a cierre.
Teléfono
: 2070 4050

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