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Zoom Restós

BAB

Un restaurante familiar que rescata los sabores más tradicionales de esta culinaria en un ambiente cálido y argentino-friendly.

Por Cecilia Boullosa
Foto: Marcelo Arias

“Tan importante es el ritual de comer para los coreanos que cuando nos vemos, en lugar de decirnos ¿cómo estás?, nos preguntamos ¿comiste?”, grafica Belén Jung, a cargo de este pequeño restaurante de Flores, y agrega algunos ejemplos más de esta relación tan estrecha que se forjó tras un historial de hambrunas y escasez de recursos: “La comida es una manera de amigarnos. Y si una persona come con vos ya es considerada parte de tu familia”. Jung, diseñadora gráfica de profesión, lleva adelante el negocio junto a su tía, y es el propósito de ambas rescatar los sabores más tradicionales de esta culinaria en un ámbito cálido y argentino-friendly (hace unas semanas incorporaron menús en español). El lugar es angosto y profundo y tiene en cada mesa una bbq con extractor para que cada grupo de comensales se prepare su propia parrillada. Para probar un poco de todo, conviene pedir la opción de carnes combinadas (entraña, ojo de costilla y pancetas al ajo y al ají) que incluye un bowl de sopa miso, un cuenco de arroz y siete platitos con delicadeces como kimchi casero (muy bueno), maní dulce (adictivo), pepino (picoso) y omelette. Cuesta 400 pesos y alcanza para tres comensales. Los que se animan al picante en dosis elevadas pueden ir por el estofado de kimchi mandu: empanaditas preparadas en un caldo muy especiado con carne, verduras, hongo y tofu. También compartible entre varios.

Pocos platos, bien ejecutados, materia prima súper fresca. Este año puede ser el del verdadero despegue de la cocina coreana en Buenos Aires (en ciudades como NY está de moda) y BAB es un agradable lugar para empezar a descubrir todo su potencial.

BONUS TRACK
Sorpresas de la carta de bebidas: el vino de mora coreano y el vino de ciruela verde

Datos útiles
Morón 3155
4637-1200
Lunes a viernes mediodía y noche (de 17.30 a 22)

 

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