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Música

Avril Lavigne: Forever Young

La niña bonita del pop punk pasó nuevamente por Buenos Aires.

El escenario se vistió de luces rosas para recibir a eterna adolescente que conquista y renueva su público desde hace doce años. Apareció con su pollera de tul de la que colgaban caras de Kitty y su pelo lacio y suelo. Avril Lavigne volvió al país, esta vez, bajo el techo del estadio Malvinas Argentinas, con mucho pop, provocación y polémica en puerta.

La chica que posee la justa medida entre ternura y rebeldía, comenzó su show con Hello Kitty, corte de su último álbum Avril Lavigne 2013, mientras el juego de luces y la pantalla reflejaban una calavera rosa. Desde las plateas repletas y el campo a medio llenar de fans adolescentes y, algunos más grandes que la siguen desde 2002, se escuchaban los gritos desaforados que coreaban el tema y, en los baches, los “te amo” eufóricos.

Avril se sacó el blazer negro y la pollera de nena buena y se quedó en short, medias negras con ligas y una remera que decía “rock”. Información relevante, a la hora de mirar sus pequeñas fans que la copian y la admiran también, por sus diseños de indumentaria rockera y punk a la vez. Pasaron temas como Girlfriend, Smile, Htngu y What the hell?, el público cantaba, ella saltaba con “If you love me, if you hate me, you can’t save me, baby, baby”, tema de su anteúltimo disco, Goodbay Lullaby, lanzado en 2011.

La canadiense demostró calidez hacia sus seguidores invitándolos a que cantaran con ella y dándoles su mano a los más cercanos al escenario. Esa fue su respuesta a las críticas que recibió en los últimos días, por su frialdad a la hora de posar en las fotos junto a los fans en el meet and greet, ya que los organizadores habían advertido a los participantes del encuentro que no debían tocar a la artista, a menos que ella iniciara el contacto.

Llegaron Always Get, Falling Fast, I’m With You, Sk8ter Boy, y, de su último disco, Rock n Roll y Here’s To Never Growing Up. Nuevas y viejas, las canciones fueron cantadas por todos los presentes y aplaudidas incluso por los padres que acompañaron obligados a sus hijos.

Avril mostró que no es sólo dueña de una voz agradable y un look avallasante, sino que posee un completo talento musical, cuando se colgó su guitarra rosa y acompañó a la banda en He Wasn´t.

Después de desaparecer de escena unos segundos, volvió con la foto de Marilyn Manson detrás y una intro power que acompañaban los gritos y cantó Bad Girl con mix de Beautiful People, momento que encendió a los fans e hizo llorar a algunos más jóvenes que no podían creer estar viendo a su ídola del pop tan cerca. Tan igual que hace años, como una muñeca de porcelana que no cambió desde su adolescencia.

La canadiense jugó arriba de la tarima con piruetas, y hasta hizo una medialuna entre los instrumentos y los micrófonos. Se sentó a la batería y le regaló a los oídos de sus fans una intro de Song 2, de Blur. Hacia el final, el hit que no podía faltar y que obligó a muchos a viajar en el tiempo. Acompañado de imágenes de hace más de una década y la voz dulce de Lavigne, el show terminó con Complicated, el tema que la coronó como una diva del pop con solo 17 años de edad.

Luego de una hora y cuarto, la también actriz dio las gracias a la Argentina por estar allí y con aplausos y ovaciones, se despidió. A la salida, las mini Avril Lavigne se llevaron remeras, camperas, tazas y posters con la cara de la cantante y fue inevitable que terminaran la noche del miércoles cantando en la puerta de Gutemberg 350 “somebody else, around everyone else…

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