Publicidad Cerrar X
Bares y Tragos

Artesano Bar

El bar del nuevo Alvear Art Hotel se luce con su carta diseñada por el multifacético Tato Giovannoni.

Por Ernesto Oldenburg
Fotos: Facundo Manoukian

Con ochenta lujosos años a cuestas, el Alvear Palace acaba de inaugurar su primer embrión, el Alvear Art Hotel. La nueva criatura abrió el 1 de mayo de 2013 sobre la peatonal Suipacha, a metros de la avenida Santa Fe. En los añejos jardines de la Nunciatura, hoy se yergue una modernísima torre de cristal con un centenar de habitaciones y amenidades a tono. Contrasta el vestíbulo principal, por su look convencional marmolado de las grandes cadenas. Un gran lienzo (Marina, de Cleto Ciocchini –Buenos Aires, 1899-1974–, colección de los propietarios del grupo) se impone en la recepción. Al fondo está el bar del que todos hablan, gracias a su carta, obra del multifacético artista Renato Giovannoni: bartender, investigador y referente local de la coctelería mundial.

Carta abierta

Con prólogo de Martín Auzmendi (bartender y periodista especializado), la carta del bar rescata un puñado de tragos históricos de los barmen argentinos de la época dorada de la coctelería porteña. Firmados por Santiago “Pichin” Policastro, Rodolfo San, Raúl Etchenique, Julio César Clave, Enzo Antonietti y Eugenio Gallo, los despachan con sus nombres de fantasía originales. Son cócteles que marcaron una época, por fin al alcance de todos. Dos ejemplos, el Copete, de Pichín, que lleva gin, kirsch, Grand Marnier, maraschino, vermouth seco y Angostura Bitters; el otro, Japonés Crusta Style, de César Clave, con scotch 12 años, Cinzano Rosso, frambuesa y orchata casera. Los precios son amables ($85 el trago) por tratarse de un cinco estrellas de la cadena The Leading Hotels of the World, y más aún si se aprovecha el happy hour de lunes a viernes de 18 a 21, que ofrece un generoso 2×1.

Un listado de finger food acompaña la propuesta, que se completa con clásicos de siempre y un apartado de autor, creaciones de Tato Giovannoni. Un fuerte acento argentino y porteño tiñe cada uno de ellos, donde se luce el Torrontés, la caña Legui y la Hesperidina como emblemas etílicos patrios. La noche de apertura oficial del bar, el mismo Tato servía los Tereré Tonic (Príncipe de los Apóstoles –su propio y flamante gin–, yerba mate y tónica, perfumado con piel de pomelo rosado). Para conseguir uno, los presentes se agolpaban tras la barra a doble altura, donde el cliente puede beber sentado en una silla estándar mientras los bartenders despachan de pie. Como en las viejas épocas, con música de fondo.

Datos útiles

Reservas 4114-3400
Dirección Suipacha 1036, Retiro.
Horario todos los días, de 9 a 24.
Happy hour Lunes a viernes, de 18 a 21.

×