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Música

Amores gitanos

Emir Kusturica y la No Smoking Orquestra en un intenso y mortal ataque desde los Balcanes a la noche porteña.

Por Grisel Ruiz

Foto cortesía de Dragan Teodorovic Zeko

El gitano está de vuelta, y tiene con qué.

Emir Kusturica reventó a morir a un público que, como niños revoltosos, se sacudía exorcizado por el sonido de trompetas aceleradas, los violines entrecruzados y los acordeones en contratempo. Un ritmo que fue constante durante las casi dos horas que duró su show del pasado sábado 14 de abril en El Teatro Vorterix de Colegiales. Es que el serbio y la No Smoking Orchestra tienen el don de divertir en cada una de sus presentaciones. A pesar de la ausencia de su coequiper, el estrambótico Dr. Nele Karajlic, – creador de la TNSO y famoso porque tomó el mando de la actuación al estilo de un Capitán América un poco desfasado-, el serbio y su compañía se dieron el gusto de bailar y hacer bailar.

Kusturica

 

 

 

 

 

 

 

Dejan Sparavalo (violín y voz) fue una gran base para mantener vivo el efecto del ausente Nele. Su destreza para saltar con las rodillas bien arribas y gritar al estilo de un vikingo mientras maniobra un inquieto violín, provoca una reacción de hipnosis colectiva. Basado en el éxito de las canciones de sus películas Arizona Dream y Underground, el cineasta y músico dejó complacido a un público que, durante la ceremonia-show, pedía más y más. El divertimento fue la consigna. Lo mismo que los guiños. Así parodió el discurso de la MTV, con algunas leves modificaciones. Por eso, cuando Kusturica preguntaba “Do you agree?”, el público respondía: “Fuck you MTV!”. Y, mientras entre canción y canción intercalaban algunos fraseos de la canción insignia de La Pantera Rosa, Kusturica invitaba a un harén de mujeres a subir alescenario para ensayar una tan improvisada como extensa coreografía.

La No Smoking Orchestra fue creada en 1980 y catalogada como la expresión musical del “¡Nuevo Primitivismo!”. Y eso ofrecieron en este show difícil de narrar: una excitación salvaje, primaria, a base de un tecno rock con sabor a patria perdida, a posguerra. En ese ámbito, Kusturica reina. Y los temas se descuelgan uno tras otro: Pit Bull Terrier, Untza Untza, Was Romeo Really a Jerk. Puro tecno punk gitano. Kusturica está de vuelta y goza de buena salud.

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