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Cine y Series

American Gothic

Agosto despliega en pantalla toda la miseria humana con un elenco de lujo

Por Sandra Martínez

El paisaje desolado del medio oeste estadounidense es el escenario de Agosto, un ejemplo perfecto del American Gothic y sus secretos oscuros enterrados en encantadoras fincas campestres. La campiña de horizontes infinitos expuesta al sol implacable produce un efecto tan claustrofóbico como la casa donde las pesadas cortinas cerradas impiden diferenciar el día de la noche y el aire acondicionado es un invento desdeñable pese al calor agobiante. Allí se reúne toda la familia tras la muerte -el suicidio, para ser más precisos- del padre. La madre, una adicta a las pastillas con una lengua afiladísima, decide aprovechar la ocasión prender el ventilador y sacudir la mierda adelante, asegurándose de salpicar a todos los presentes con culpas, secretos, mentiras y verdades que nadie quería conocer.

Como toda adaptación de teatro (en este caso una premiada obra de Tracy Letts, que se encargó personalmente de escribir el guión cinematográfico) el fuerte de la película son los diálogos y las actuaciones. El elenco logra dar dimensión a un conjunto algo estereotipado -están la tía chusma, el tío bueno, la joven promesa incumplida, la adolescente rebelde, el abusador de menores, el tonto de buen corazón- aunque por momentos tanto drama a voz en cuello bordea un poco la sobreactuación.

Meryl Streep tiene a su disposición un papel que parece a medida -y que en la versión teatral porteña ocupó Norma Aleandro- desplegando todos los niveles posibles de ironía, abuso y melodrama autoconsciente, pero también la adecuada cuota de fragilidad necesaria para no ser simplemente un monstruo. Quizás sorprende más la madurez de Julia Roberts, que brinda una actuación medida y contenida para mostrar el desborde de esa hija mayor a la todas sus crisis pendientes le estallan juntas en un par de días. No es de extrañar que ambas figueren entre las nominaciones al Oscar de este año. También resulta interesante ver a Benedict Cumberbacht en un rol diametralmente opuesto a la inteligencia sexy de su Sherlock.

Con ritmo preciso Agosto muestra la caída en desgracia de cada personaje, incluyendo los que generan más empatía y piedad, y nos deja como wwwigos fascinados de ese infierno que puede ser la familia.

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