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Cine y Series

“Altered Carbon”, sobre inmortalidad y cuestiones metafísicas

Con una estética impecable, tiene todos los ingredientes para convertirse en otro rotundo éxito: misterio, ciencia ficción, sexo, escenas cargadas de peleas acrobáticas y efectos especiales, glamour, y un guión que atrapa.

Por utópico que resulte, Alfred Carbon plantea un año 2384 en el que podremos jugar a ser Dios. Cuanto menos, excitante.

La serie presenta un futuro s.XXV cargado de ciencia ficción y estética opresiva de toques agresivos. En 2384 las personas ya no morirán sino que, técnicamente, sus mentes y consciencias son transferidas de un cuerpo a otro desafiando el paso del tiempo y las leyes naturales.

La historia sigue una realidad donde la consciencia y mente de una persona están insertadas en un chip que es transferible de un cuerpo a otro. Estos son meras pieles. Solo se muere en su totalidad, si se destroza la pila. Un antiguo mercenario, Kovacs (Joel Kinnaman), es contratado por el hombre más rico del mundo, para que investigue su propio asesinato.

Una adaptación de la novela de Richard K. Morgan que recrea la historia de Takeshi Kovacs (Joel Kinnaman), un detective que se ve enredado en una enorme conspiración, 500 años en el futuro, en medio de un mundo frío y antipáticamente evolutivo.

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